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miércoles, 24 de septiembre de 2008

El dialogo de los poderosos




Las contradicciones de los países ricos


Creo que difícilmente se pondrán de acuerdo los poderosos en promover medidas y leyes favorables al bien común. Entre otras cosas porque la avaricia siempre demanda más avaricia y el saco nunca se llena cuando la mirada está poseída de forma avariciosa.

Mientras ellos discuten sobre el Euribor, el petróleo, las hipotecas, el consumo y otras cosas más, los que componen el pueblo, porque ellos están en otro nivel, son los servidos por el pueblo, se debate en horas y horas de trabajo para poder mal vivir cada instante de su vida.

Todo permanece escondido porque los niveles de la ultra pobreza hasta la súper riqueza están estratificados de forma que es muy difícil levantar la voz u organizarse para levantarla.

Los hay que se mueren de hambre y tienen que robar para vivir; también los hay que quieren vivir bien sin trabajar y por eso roban; los hay que trabajan y trabajan y viven; los hay que trabajan y viven relativamente bien; los hay que trabajan y viven muy bien, han tenido, y lo han aprovechado, la oportunidad de cursar una carrera y ahora están bien situado y gozan de una situación privilegiada.

Y luego están los que han trabajado, pero también se han aprovechado de su astucia, inteligencia y oportunidad para enriquecerse, con frecuencia con el trabajo y sometimiento de otros. Ahora son los poderosos y los que mandan. Mandan no perder su privilegio y su estatus de poder.

¿Cuáles son las situaciones justas o injustas? ¿Quién se atreve a juzgar y a señalar el o los caminos por donde hay que conducirse a fin de conseguir una sociedad más justa y equitativa?

Sólo señalar actitudes que podrían ir mejorando la situación de todos, para transformar nuestro entorno humano en un entorno humanizado. Y con humanizado quiero significar: más justo, más solidario, más igualitario, más participativo, más respetado, más libre, más compartido, más humilde y bondadoso.

Y es ahí donde empieza el follón y las dificultades, porque más justo significa, que lo que hago yo, entendiendo el hacer bien, lo pueda hacer también el otro. Más solidario quiere decir que si he sido más agraciado inteligentemente, ese don de la inteligencia lo ponga al servicio de los otros. Lo ponga para que seamos más iguales, porque todos somos origen de un mismo Principio.

Significa que mi participación sea la oportunidad para que otros, también, participen y, por consiguiente, sean respetados y libres al tomar sus decisiones. Eso nos llevaría a, no sólo a estar uno junto al otro, no enfrentados, sino apoyados y dispuestos a compartir humildemente y llenos de bondad.

De esta forma, todo se vería con la mirada del bien para todos y bajaría el Euribor, las hipotecas, el petróleo, el consumo desordenado y otras cosas más, porque son las cosas las que deben estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de las cosas. Pero el hombre, causa de todo mal, no permite que eso sea así e impone sus tareas y deberes para, luego, recoger su particular cosecha propia de él y para él.

No hay esperanza que pueda prometernos un mundo mejor, ni si quiera para nuestros hijos, porque cada generación tendrán la capacidad de decidir el camino que quieren recorrer. Y si así no lo hicieran, no serian libres y sin libertad seriamos esclavos. Esclavos de nuestras propias ideas, avaricias y egoísmos.

La única esperanza está fundada en nuestra vocación a la eternidad. Eternidad donde si reinará un mundo tal como lo deseamos y percibimos. Y esa eternidad sólo descansa en nuestro PADRE DIOS.

martes, 23 de septiembre de 2008

Juntos hasta la muerte





Recuerdo que es el título de una película. Una película del oeste americano. Sus protagonistas fueron Joel McCrea yVirginia Mayo. Una película cuyo argumento, desterrando la violencia y la agresividad, encierra una profundidad tan grande e importante como que en ella se fundamente el sostén de la sociedad.

Es verdad que tenemos que extraer las cosas malas que trae consigo el egoísmo que mata todo aquello que se interpone a nuestros deseos, pero lo malo, qué está en el mundo por causa de la mala elección que el hombre hace, se comprende que debemos extraerlo y purificarlo, pues la violencia engrenda violencia. Hasta en eso, la pélicula nos enseña a discernir y a saber mirarla con inclinación al bien.

Puede pasar desapercibida, como tantas otras cosas, pues sólo pueden verlas aquellos que van atentos por la vida y despierto ante los acontecimientos que, a cada instante, se producen en sus vidas.

Juntos hasta la muerte encierra el compromiso de superar todas aquellas barreras que, en el devenir de nuestra vida, nos separan y nos alejan: la infidelidad, la indiferencia, la posesión, el egoísmo, la incomprensión, la mentira o falta de sinceridad, el interés egoísta, avaricia, soberbia, vanidad… etc.

Tras vivir un cúmulo de vicisitudes y experiencia; tras experimentar entrega, disponibilidad, servicio, y recibir indiferencia, ingratitud, infidelidad, todo se supera juntos hasta en el momento de la muerte con una confesión autentica de amor imposible de vivir el uno sin él otro. Con un sacrificio de ocupar uno el puesto del otro hasta entregarme a la muerte para que tu sigas con vida.

Con una locura que, en la desesperación, les lleva a morir desesperanzados al apoyarse solamente en lo puramente humano y material. Prima lo belicoso ante lo pacifico; se exalta la pasión desenfrenada y loca ante la paz y el bien sosegado y puro; se cambia el deseo por la responsabilidad de respuesta responsable.

Fue una lección maravillosa de lo que debe ser el compromiso, no los medios, ni la responsabilidad, del amor. Amar es morir, poco a poco, a las respuestas de desamor que recibimos del otro. Amar es dar ante la respuesta del que sólo recibe. Amar es la espera en el servicio, fidelidad, comprensión, silencio, ejemplo, testimonio del que sólo espera ser amado.

Amar es comprender que, como una pareja se necesita el uno al otro, sin mí, tú no eres, y sin tú, yo no soy. Igual que las aves necesitan dos alas para volar; igual que el pico necesita dos parte, superior e inferior, para poder picar y comer; igual que el hombre necesita dos pies para poder caminar, la pareja que forman un matrimonio (hombre y mujer) necesita dos corazones que se amen para poder continuar y perseverar.

La comunidad conyugal está establecida sobre el consentimiento de los esposos. Y está ordenado al bien de los esposos y a la procreación y educación de sus hijos. Es decir, abiertos a la vida y a la protección de esas vidas que de ellos se originen.

No es una familia, ni una comunidad conyugal lo que está unido sólo por amor carnal y atracción física, cuya sostén es el placer y la lujuria, puesto que no hay compromiso de abrirse a la vida como respuesta a ese amor entregado que se derrama en amor compartido con los hijos: sus frutos.

No podemos confundir amor con deseo, ni responsabilidad con sentimientos y afectos. Somos seres libres y como tales estamos capacitados con voluntad para encauzar y educar nuestros sentimientos y afectos. No todo lo que anhelo y deseo es bueno en su totalidad y debo dirigirlo por medio de mi voluntad y libertad al bien personal y común de la comunidad conyugal y familiar. Los afectos para ser humanos tienen que ser educados.

En eso es en lo que falla el mensaje del idilio amoroso en los novios. Se queda en lo pasajero, en lo externo, en lo que caduca y se acaba. Y eso es lo que se asimila: cuando se acaba en lo que se apoya la unión, se acaba la unidad. Y eso no es amor. Será intereses, placer, egoísmo, pero nunca amor.

Amar es cosa de dos, pero de dos diferentes, distintos, desiguales, pero llamados a ser uno, no iguales, pero sí unidos, comprendidos, perdonados, ayudados, esperanzados, llenos de paciencia, sincerados, confiados… etc.
Se hace duro y difícil. Cuesta y se piensa pronto en desistir, en retirada, en busca de otro más en mi propia sintonía, de no tanta lucha y esfuerzo. No importa nada de nada: los hijos, el otro, la palabra, la fidelidad… etc., sólo yo y mi felicidad.

Y así es el mundo. Sólo yo y yo, y luego los demás sí no me molestan. Lo que sucede en el matrimonio es fiel reflejo de lo que sucede en el mundo. El mundo está así porque no funciona la comunidad conyugal, o mejor, la familia. Porque no está establecida sobre el consentimiento de los esposos. Porque no se entienden sus fines, o porque se buscan otros. Nuestra sociedad es reflejo de nuestras familias, porque en definitiva la sociedad es una yuxtaposición de muchas familias.

Por esto y muchas cosas más, como diría Luis Aguilé, si no se protege a la familia y sus valores, ley natural, ¿a dónde pretendemos llegar? Los resultados los estamos viendo: hijos sin hogar concreto, padres y madres diferentes, diferentes hogares, hermanos nacidos de padres diferentes, pleitos, litigios, confusión…etc.

Y nuestros dirigentes optan por el camino, bajo la mentira de la verdadera libertad, del conflicto, la separación, la verdad relativa de cada uno, según su egoísmo, sus intereses, su bien y no el bien común.

Porque libertad es buscar el bien de los demás, y cuando busco el bien del otro lo estoy amando. Claro, eso supone olvidarte de ti y morir a ti, pero, entonces, ¿qué es amar?

miércoles, 17 de septiembre de 2008

MASACRE EN LA INDIA




Alguna que otra vez me he sorprendido discutiendo con otra persona sobre la manía que hay de perseguir a la Iglesia. Del otro lado me viene la defensa de que no hay ninguna persecución, sino que es la propia Iglesia la que se empecina de
que se le persigue.

No entiendo ni por qué se niega que haya una persecución real, ni tampoco por qué se persigue a la Iglesia. Es algo que no me puedo explicar. Sí, la razón es la misma por la que persiguieron a CRISTO, pero ahora son otros tiempos de derechos y libertades. Al menos eso es lo que predican los que, precisamente, están en el poder. Por eso, repito: ¡no lo entiendo!

“Matad a los cristianos y destruid sus instituciones”. Armados de escopetas, palos y gasolina, los nacionalistas hindúes han lanzado una persecución contra los cristianos en el estado indio de Orissa. Estas palabras vienen publicadas en la revista Alfa y Omega del 4-9-08. Son exponentes de lo que está pasando en estos momentos en la India.

El día 16 de agosto, por ejemplo, un sacerdote de 38 años, misionero carmelita, fue brutalmente asesinado a puñaladas en Andhra Pradesh tras celebrar una misa. Había sido responsable de un hospital, y últimamente, era párroco y tenía un instituto a su cargo. “Dichoso todo aquel que muere en mi nombre, YO también lo defenderé delante de mi PADRE”.

No encuentro otra explicación sino que la Iglesia molesta. Igual sucedió con su fundador, nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Molesta porque la Verdad siempre molesta a los que no quieren cumplirla o sólo les interesan medias verdades: “las que van a su favor y le provienen de todos sus intereses y beneficios”; las que amenazan con establecer justicia, igualdad, fraternidad y los mismos derechos, no interesan respetarlas, sino abolirlas.

Y la forma de abolirlas, según ellos es matar a quienes las siembran y cultivan. Ahí está la causa y razón por qué persiguen a la Iglesia. Sin embargo, me sorprende, más si cabe todavía, la ceguera y torpeza de aquellos que se empeñan en llevar estas medidas y persecuciones adelanten. No se dan cuenta que ya el todopoderoso Imperio romano les lleva la delantera y, antes que ellos ahora, trataron de aniquilar todo atisbo de brote cristiano con y por los medios que tenían a su alcancen.

Y de nada les sirvió, como tampoco ahora les servirá de nada a todos los que se empecinen en querer acabar, de la forma que sea, con la semilla de la Revelación: “los poderes del infierno no prevalecerán contra ella”. Son las Palabras que el SEÑOR ha prometido como garantía de que su Iglesia cumplirá su misión.

Y así ha sido durante 2008 años que lleva la Iglesia peregrinando por la tierra hasta que el SEÑOR decida que el tiempo ha llegado. Cada sangre derramada es una explosión de fe y de entrega de muchos más. Hasta yo mismo estoy dispuesto a morir por la defensa de mi fe. Es la oportunidad más palpable y testimonial de poder entregar mi vida junto a la del SEÑOR, mi DIOS y salvador.

Sí, claro que siento miedo, pero confío en el ESPÍRITU SANTO, pues no son sólo palabras, sino realidad. Igual que en estos momentos me da la fuerza para proclamarlo, también me dará la fuerza para aceptar y superar los últimos momentos de la entrega de mi vida. Igual que a Esteban, Pedro, Pablo, este joven sacerdote, y todos los mártires cristianos.

Queridos hermanos del Gobierno no podrán terminar con nuestra fe, porque nuestra fe es la vida junto al PADRE y ustedes no tienen poder para quitarla. Sólo podrán acabar con esta vida temporal de este mundo, que ustedes se empeñan en desperdiciar y en cambiarla por la plenitud eterna prometida en el otro mundo.

Hagan todo lo que quieran: cambien criterios, epc, abortos, eutanasia, quiten crucifijos, clases de religión, y muchas cosas más, pero no podrán quitar mi fe y la de muchos más que seguiremos a JESÚS porque sólo ÉL, sólo ÉL tiene Palabra de Vida eterna.

Por eso nuestra lucha no dejará nunca de existir. Siempre seguiremos adelante, porque siempre habrá alguien que enarbole la bandera de la fe en JESÚS y su Mensaje. Porque no seguimos a una doctrina o ideología, sino que seguimos a ALGUIEN que vive y está entre nosotros. Y si vive es que tiene poder sobre la muerte y todo le está sometido. Ese es el fundamento de nuestra fe: CRISTO vive y ha Resucitado.

domingo, 14 de septiembre de 2008

LA TRAGEDIA DE BARAJA



De repente oigo el lamento estremecedor de las personas que repentinamente se vieron afectada por la terrible noticia del reciente accidente de Barajas. También me estremezco yo, y poniéndome en su lugar no encuentro consuelo ni salida al dolor que, como ceniza y lava del volcán, irrumpe desde lo más profundo de mi corazón.

Ni comparación tiene que,pero a pesar como todo ser humano, me acerqué al dolor de los familiares. Ese mismo día viví en vilo más de cerca la tragedia, porque se me iban dos hijos, sobre las mismas horas, en un vuelo de la misma compañía hacia Barcelona. La salida obstaculizada por tan magno accidente se vio atrasada largas horas. Previsto para despegar sobre las 2,45, iniciaron el despegue sobre las 21 horas aproximadamente.

Coincidirán conmigo que bombardeado por la trágica noticia del siniestro ocurrido, inevitablemente venía a tu memoria la posibilidad de que volviera a pasar. Psicológicamente tu mente te repetía hasta la saciedad que la posibilidad de repetirse estaba ahí, y aunque siempre que subes a un medio de transporte asumes tal posibilidad, ahora, ese día, la posibilidad parecía más real que pudiera materializarse.

Fueron unas horas duras e interminables vividas en el silencio y en la clandestinidad. Clandestinidad, porque no te atreves a compartirla, pues, como el fuego, la ansiedad y la preocupación se engrandece y contagia. Optas por permanecer callado y encomendarte a tu PADRE DIOS.

Y en eso quiero ahora pararme. Todos mis respetos a los psicólogos y personal profesional preparado para tales menesteres y situaciones de tal envergadura y responsabilidad. Creo que hacen una labor muy necesaria e impagable. Sin embargo, nadie me puede consolar con toda la ayuda de apoyo y psicológica que me puedan aportar, porque lo perdido, seres queridos, no podrá ser sustituido.
Positivamente sabemos que, pasado los días de confusión y de dolor, todo vuelve a su lugar y cada uno se incorpora a su tarea del devenir diario. Y ese vacío dejado en mí permanecerá vacío, valga la redundancia, y, posiblemente, cada día más vacío. La ayuda psicológica me hará bien, pero no le dará sentido, ni respuesta a la pérdida de mis seres queridos.

Sólo en la esperanza de una vida, más allá de este mundo, y en la justicia de encontrar la verdad de tantas diferencias repartidas para unos y otros, puedo llenarme de paz, serenidad y emerger las fuerzas necesarias para continuar la lucha peregrina por la vida hasta encontrar la verdadera Vida.

Las respuestas que demandan la prontitud de la muerte para unos, apenas unos años; para otros en la plenitud de su carrera; para otros iniciando el nido familiar; para otros buscando la salud…etc., abren una serie de interrogantes que la psicología u otras ciencias nada tienen que responder.

Y no se trata de consolar, sino de encontrar consuelo en la esperanza puesta en JESÚS de Nazaret. JESÚS en el Único que da sentido a superar el puerto de primera categoría, en el argot ciclista, que se nos presenta delante de nuestro camino por la vida. Porque el sufrimiento, ÉL lo vivió primero, tiene sentido desde la óptica cristiana: purifica, fortalece, te hace humilde, levanta tu mirada al cielo, tomas conciencia de tu propio ser, te hacer crecer como persona y te da esperanza de que nada se ha perdido, hay contratiempos, pero todo se superará con la Resurrección al fin de los tiempos.

Para todo eso y mucho más están los sacerdotes y, no sólo los sacerdotes, sino, también, los seglares comprometidos y creyentes. Y estaremos hasta que nuestra presencia sea reclamada, porque la labor no acaba, continua día a día. Ese es el sentido de la comunidad. Para eso nos reunimos: para compartir, para aprender, para enseñarnos, para recibir el alimento que nos hará libres, pacíficos, gloriosos, eternos en CRISTO, nuestro SEÑOR.

Y sin pedir nada a cambio, porque todo se da gratuitamente. Sin contar horas, ni horarios, ni extras, ni protocolos, ni nada, sino con la desinteresada fuerza que da el amor.

Sin embargo, nadie está interesado en cuidar esta desinteresada ayuda, sólo por amor, y darle facilidades y posibilidades para poder servir a los que tanto lo necesitan y demandan, Ahora, a solo unos días transcurridos sólo queda la esperanza de que sus seres queridos estén en la paz y en la presencia del SEÑOR. Y que nada les haya pasado, sino conseguir la gloria y felicidad que tanto se anhela aquí en la tierra.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

EL SENTIDO DE LAS DESPEDIDAS DE SOLTEROS/AS


Creo que lo de Noé se repetirá muchas veces. La burla hacia el otro está vinculada a la envidia o al deseo de justificar su propia vida. Se hace muy duro tomar un cambio brusco en tu vida y empezar a caminar en otra dirección. Creo que esa es la mayor dificultad a la hora del cambio, de la metanoia, de la conversión.

También, es muy duro aceptar tu pobreza, tus limitaciones, tu equivocación, que es lo mismo que tu ignorancia, tu dependencia y creaturalidad, tu pequeñez que sólo se engrandece en la filiación de ser hijo de DIOS. Todo eso se ensoberbece y se nos hace difícil digerirlo y aceptarlo. El pecado de Adán no fue sino la soberbia y el orgullo, mal entendido, de querer ser independiente e igualarse a su Creador y Señor, nuestro PADRE DIOS.

Hoy he tenido una gran decepción. No es que me coja de improviso, pues cuando no se anda en tu camino, SEÑOR, se va por otro. Y ese otro no conduce sino a la ordinariez, a la bajeza, a la pérdida de toda dignidad y al empobrecimiento de los más puros instintos sexuales que, no siendo malos, son y están para engrandecer a la persona humana, no para denigrarla poniéndola a la misma altura que los animales.

Lamento profundamente lo equivocado que están enalteciendo los instintos como lo principal del amor entre dos seres. Y es más, se va de contradicción en contradicción, pues cuando a estas alturas las relaciones sexuales están más que satisfechas y descubiertas en una convivencia marital según el capricho de cada uno y según cada uno lo entienda. Hartos ya de toda experiencia amorosa, sexualmente hablando, no tiene sentido parodiar y exultar lo que ha perdido todo encanto, curiosidad y atracción pura e inocente.

Me parece de una gran pobreza fundamentar toda atracción en lo puramente sexual, pues eso tiene fecha de caducidad y sólo va a quedar lo que, de pureza entregada en el concepto más profundo del agapé, se haya cultivado. Lo eterno e insaciable es el respecto, la entrega, la solidaridad, el servicio, la compañía, la fidelidad, el sacrificio, es decir, en una palabra: el amor en toda su integralidad, abarcando también lo sexual, pero nunca dejando nada del todo.

Eso es lo que hay que celebrar, el momento de la oficialidad del compromiso a debernos fidelidad y entrega el uno al otro por encima de toda apetencia caprichosa y desordenada que nos aleja de nuestra propia esencia de persona y nos asemeja al animal.

No entiendo esas despedidas de solteros y solteras montadas en una noche desenfrenada y de borracheras que persiguen como “un cierto temor a encadenarse con una persona para siempre”. Parece querer decir: “antes de comprometerme voy a probar de todo un poco”. No hay una decisión seria y profunda de lo que se va a decidir. Y menos aún un amor maduro y responsable.

Todo está montado en puras satisfacciones e intereses: la económica, la posición, el prestigio, la familia, la herencia, el poder, el influjo… etc. Al final cuando fallan estas cosas o suponen un aceptar al otro porque no me queda más remedio, la unión se hace una tortura, se rompe o se instala en la mediocridad. Y los hijos… ¡sálvese quien pueda!

Y queramos o no queramos vivimos encadenados. Eso supone que las consecuencias de todo esto no las pagan solamente los implicados, sino que derivan en todo lo que les rodea: padres, hermanos, vecinos, amigos, hijos de los amigos, sociedad… etc. El eje fundamental de la sociedad, la familia, al verse afectado contagia a todos los radios que conforman la rueda y termina por resquebrajarse y no cumplir su función: rodar.

Y algo así está pasando. Se está desvirtuando el matrimonio y la pureza del mismo. El hombre quiere inventarse él su propia vida y ya no sólo come de los árboles que le son permitidos, sino que quiere, también, comer del árbol de la ciencia infusa y ser constructor de su propio mundo sin necesidad de su Creador, pues él se ha erigido en creador también.

Según empezaba hablando de Noé, ¡parece que no está tan lejos!, ahora ocurre igual con Adán: está muy cerca, vigente diría, pues la causa de todo mal está en
el mismo pecado que Adán, como nosotros ahora, cometemos.
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