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viernes, 27 de febrero de 2009

Mi artículo 200 es "el canto a mi tierra".


Dentro de unos diez minutos entramos el último día de mes, 28 de febrero, y en ese día publicaré mi reflexión sobre mi tierra. No estaba previsto y quería esperar al 9 de marzo que cumplo un año de mi comienzo en esto de los blogs, para hacer coincidir ambos números: los doscientos artículos y el año de comienzo.


Por primera vez rompo el protocolo de ajustar tales acontecimientos y lo hago motivado por seguir el impulso del presente sin mirar el coincidir con fechas puntuales y celebrativas. Cuando llegue el momento haré lo que el momento, valga la redundancia, requiera y exija con respecto a la fecha conmemorativa. Veremos lo que el impulso derrama y concluye.


Sin embargo, hoy quiero invitarles a que conozcan un poco mi tierra. He recibido un buena exposición de fotos que reflejan la limpieza, la aridez y el fuego que mi tierra volcánica exulta y vomita enamorando a todos sus visitantes. Es reserva de la biosfera y conserva todavía el encanto de la virginidad y de la sencillez. Su cielo es limpio y transparente y su sol lo mejor: todo el año mantiene una temperatura agradable que no llega a ser agobiante en verano, ni fría en invierno, exceptuando momentos puntuales que se extreman un poco.



Su característica predominante es una eterna primavera bañada por cálidas y cristalinas aguas, dormidas por una dorada y limpia arena que hacen el encanto de sus visitantes. Sus cultivos, en una lucha constante por su poca agua y su sol radiante, reflejan el carácter del campesino conejero, nombre apodado a los naturales de Lanzarote, constante y tenaz en arrancar lo mejor de su seca y árida tierra.

Y el mar, fuente de vida y sustento para el marinero, que se esfuerza en obtener de su compañero permanente, el mar, la ganada subsistencia sacada a golpe de remo y paciencia. Todo hace de mi isla un encanto, que en su rareza, desierto y naturalidad esconde su belleza tan duramente ganada. Casualmente, el número 199, "taracea" y este, el 200, canto a mi tierra, son dos cantos a las bellezas de mi tierra. He recibido de manos del artísta la información donde pueden apreciar su obra más completa. Espero que disfruten y les gusten.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Sergio Morales Rodriguez, "el arte de la Taracea"


Sergio es una persona enamorada de su gran pasión: la técnica de la taracea. Ha dedicado toda su vida a, realizando esta técnica, plasmar la vida y tradiciones de su pueblo Lanzaroteño en maravillosos retablos que, con paciencia y exquisita habilidad, va dibujando en la noble madera que le sirve de lienzo como si de un pintor se tratara.

Este artista lanzaroteño reivindica con una fuerza propia, como si de un volcán naciera, los valores y tradiciones ancestrales nacidos del trabajo laborioso y duro del campesino y marinero de Lanzarote. Convencido de su arte y rudo como su campo de lava y fuego que trata de plasmar, Sergio utiliza esta antigua técnica de incrustación y tallado de maderas, "la taracea", operando y sirviéndose de los valores cromáticos naturales de la propia madera. Sin añadir tintes ni barniz. Natural como la esencia de su propia tierra.

De esta forma, Sergio, va creando y modelando toda una serie de muebles y utensilios que reflejan la historia de su pueblo y la ingente laboriosidad de sus gentes en la lucha contra los elementos, la sequía y la subsistencia. Una tarea inacabable en cuanto retrata el acontecer de su pueblo y su historia, reflejando su paisaje, y sus tradiciones.

Desde aquí animo a Sergio al reto de plasmar no sólo el campo y sus utensilios, sino dar continuidad a esa historia en la fe, su religiosidad y sus costumbres litúrgicas. Pero, al margen de estos sentimientos que el tiempo se encargará de dar respuesta, lo importante es admirar esta, su obra, cargada de habilidad, arte, dedicación y un cuidado y esmero que la hacen digna de ser admirada.

Sin más, les dejo con la obra, "taracea", que pueden apreciar también en este apartado de forma más completa y que está en proceso de renovación. Espero que disfruten con esta extraordinaria obra.

viernes, 20 de febrero de 2009

De las personas, sólo el voto.


Es el momento de observar lo que pasa a tu alrededor y sacar tus propias conclusiones. Cuando la situación es más grave y el momento más difícil de superar, la mente despierta y activa sus alarmas para detectar soluciones y reforzar la defensa ante el peligro que amenaza. Sin embargo, se hace más difícil mantener, este estado de alarma cuando, despejado el horizonte, la situación amaina y nos vuelve el relajamiento que deriva en un descuidarnos y olvidarnos del peligro.

Lo debemos saber por experiencia: en tiempo de vacas todo pasa y nada es cuestionable. Más llegado el tiempo de falta de recursos y de dificultades, la mirada hacia atrás se convierte en exigencias y señalamientos con el dedo, o una positiva autocrítica que nos haga reaccionar y levantar el vuelo, ver. Son los momentos de aprendizaje y de los que debemos sacar las coordenadas para orientar nuestro rumbo y buscarle sentido a nuestro camino.

En estos momentos, cuando nuestros protectores y gobernantes, voluntariamente presentados a resolver nuestro problemas, deben estar unidos y volcados en resolver los problemas de sus votantes y no votantes, pues están al servicio de todos, ocurre que se jactan de criticarse, enfrentarse entre ellos y derrochar sin importarles lo que pasa en la casa de enfrente.
La medida de sus promesas; la medida de sus proyectos; la medida de sus razonamientos; la medida de sus verdades quedan al descubierto cuando mientras unos pobres inmigrantes arriesgan y pierden sus vidas por alcanzar cierta seguridad, dentro de la inseguridad, de subsistir y vivir, que para ellos significa calmar su hambre, ellos concentran su trabajo en ver quien tiene más poder, más riqueza, más listeza o gana más.

Es el caso del ministro bermejo, del presidente autonómico touriño, del también presidente rivero, y de un largo número de parlamentarios y políticos en general cuyas cabezas representadas en los mayores exponentes. zapatero y rajoy, no se salvan. Mientras el país desfallece, se revuelve sobre sí mismo, pasa hambre, se paraliza gran parte laboralmente, y se vienen abajo muchas esperanzas humanas, estos señores al calor de sus reconfortantes casa consistoriales, hechas con dinero público; sus lujosos coches oficiales; sus seguridades y bien retribuidos servicios y para que seguir nombrando, se divierten, comen, disfrutan de un bienestar que no merecen.

Porque su misión, a la que han optado voluntariamente, es velar por el bienestar del pueblo y de todos los que, por motivos de carencias, se acercan a ganar su comida con el sudor de su frente. Algunos ni a eso llegan, porque antes la han perdido en el intento. No puedo llamar a todo esto "no tener vergüenza", sino inmadurez, irresponsabilidad y, por lo tanto, personas indignas de estar sentadas en un puesto de tanta responsabilidad y que exige madurez.

Hay muchas cosas que hacer inmediatamente. Por ejemplo, voy a citar una que conozco muy de cerca: un empresario que ha tenido que cerrar su empresa. Cerrarla después de agotar todas las posibilidades de levantarla; cerrarla después de hipotecar todos sus bienes en créditos para reflotarla; esperar hasta, la última solución, vender el local de su propiedad donde operaba la empresa, para pagar la liquidación a sus empleados.

Al final, ha quedado sin paro, los autónomos no tienen derecho a paro; ha quedado endeudado; está pendiente de lo que los señores jueces decidan; algo enfermo; sin jubilación de ningún tipo hasta que cumpla los 65 años, le falta unos dos años, y tener que pagar su cuota de autónomo para poder mantener aceptable su jubilación. Pero todavía hay más, dicho señor tiene un pequeño plan de pensiones, 19.000 euros, que podría ser la solución de sus problemas hasta la tan deseada fecha de jubilación, pues no puede disponer de ello.


Supongo que en esa situación habrá muchas personas. ¿Qué espera nuestro señor zapatero para inmediatamente revocar esas leyes de los planes de pensiones y hacer que los puedan disponer sus dueños? ¿Es que hay que esperar a que la situación sea más grave? ¿Se puede entender tanta apatía y sin sentido? Realmente cuesta trabajo entenderlo y de no ser así, debe dar la cara, presentarse y explicar el por qué no se puede.

Como esas medidas y muchas otras, que cada uno de los que lean estas líneas pueden aportar, se puede empezar a hacer frente a esta grave crisis. Desde rebajar y eximir por un tiempo tributos, aranceles, impuestos...etc, hasta subvenciones y ayudas que abaraten y reactiven la economía. Se me ocurre pensar que cada empresa que contrate por dos años a dos empleados, pueda obtener unos descuentos sustanciosos en su declaración de impuestos. Y cuantas más abrían.

Sólo, concluyo, que nuestro problema radica en tener gobernantes que simplemente se buscan a ellos mismos, pues no los considero idiotas ni nada por estilo, y piensan que ellos están por encima de los demás. Es decir, nosotros para ellos sólo somos unos objetos que manejan y colocan donde quieren, cuando quieren y como quieren. Es por eso, por lo que no he podido escribir sus apellidos con mayúsculas, y no porque para mí sean objetos, sino porque no me merecen, aunque desde mi fe los respete, dignos del cargo que representan y ocupan.

domingo, 15 de febrero de 2009

En la adversidad se esconde la alegría.


Todo parece verse de diferente color cuando las cosas en la vida nos van a favor. La salud, la situación económica y las relaciones conforman nuestro bienestar y definen nuestra felicidad. En la medida que vamos creciendo buscamos nuevos horizontes de motivaciones y estímulos que nos sirven de motores para caminar anhelando deseos de felicidad en conseguirlos. Es la carrera hacia la realización de nuestros ideales, ver aquí.

Una hija se quejaba con su padre acerca de la vida y se lamentaba de que las cosas no le salían bien. No sabía como hacer para seguir adelante, pues sentía desfallecer y se iba a dar por vencida. Estaba cansada de luchar y luchar, sin obtener ningún resultado. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, la llevo al lugar de trabajo. Allí tomó tres ollas con agua y las colocó en el fuego.

Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó huevos, en otra colocó zanahorias y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir. Sin decir una palabra, sólo miraba y le sonreía a su hija mientras esperaban. La hija se impacientaba, preguntándose que estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó los huevos y los colocó en un recipiente, sacó las zanahorias y las puso en un plato y finalmente, colocó el café en un tazón.

Mirando a su hija le dijo: querida, ¿qué ves? "Huevos, zanahorias y café", fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera, después de quitarle la cáscara observó que esta duro. Luego le pidió que probara el café, ella sonrió mientras disfrutaba de una exquisita taza de la deliciosa bebida. Sorprendida e intrigada la hija preguntó: ¿qué significa todo esto padre?


Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua hirviendo! Sólo que habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura, pero después de pasar por el agua hirviendo se había hecho blanda y fácil de deshacer. Los huevos habían llegado al agua frágiles, su cáscara fina protegía su interior liquido, pero después de estar en el agua hirviendo se había endurecido. Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en el agua hirviendo, habían cambiado el agua.

¿Cual de los tres elementos eres tú? ¿Cuando la adversidad llama a la puerta, ¿cómo respondes? Le preguntó a su hija. ¿Eres una zanahoria que parece fuerte, pero cuando la fatalidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable, con un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación o un despido se ha vuelto duro e inflexible? Por fueras te ves igual, pero ¿eres amargada y rígida, con un espíritu y corazón endurecido?

¿O eres un grano de café? El café cambia el agua hirviendo, el elemento, el elemento que le causa el dolor. Cuando el agua llega al punto máximo de ebullición el café alcanza su mejor sabor y aroma. Ojalá logres ser como el grano de café, que cuando las cosas se pongan mal, tú puedas reaccionar de forma positiva, sin dejarte vencer por las circunstancias y hagas que las cosas a tu alrededor ¡mejoren!

Que ante la adversidad exista siempre una Luz que ilumine tu camino y el amor de DIOS llene tu corazón para que lo compartas con las personas que te rodean y que puedas siempre esparcir e irradiar fuerzas, optimismo y alegría como el "grato aroma del café". Pido a DIOS que nunca pierdas la esencia limpia de su Amor y que te permitirá superar cualquier obstáculo victoriosa y exitosamente.

martes, 10 de febrero de 2009

STOP significa siempre parar totalmente.


En cierta ocasión, hace ya bastantes años, regresaba de Caleta Famara hacia Arrecife. Al llegar al final de la carretera que da salida a la general hay un stop bastante visible que te permite ver con bastante claridad quién viene desde la derecha o izquierda. Eso te permite con gran seguridad decidir parar o continuar una vez que, reducida la velocidad, compruebas que la vía está libre.

En el caso que nos ocupa, al ver que nadie venía tanto por la derecha como izquierda, decidí no parar totalmente, sino que deje ir el coche y continuar si parar totalmente. La policía, algo distante y al acecho, unos quinientos metros, me mandó parar más adelante. Pueden suponer lo que me dijeron: "buenos días, usted no ha hecho el stop señalado al salir a la vía principal". Les expliqué que al no venir nadie no vi la necesidad de parar totalmente, iba bastante despacio, casi parado, y salí a la vía.

Sin más dilación me contestó que un STOP significa parar totalmente, y eso significa dejar el coche desembragado y en punto muerto. venga o no venga nadie, y sin más procedió a multarme. Yo tuve que aceptarlo, pues así está escrito. Y esto es el fundamento en lo que quiero apoyar mi siguiente reflexión. Sí un stop significa parar totalmente, dejar sin vida a alguien es un asesinato. Y no vale darle vueltas a la cosa tratando de autotraicionarte y justificar algo que no tiene justificación. He aquí una de las muchas aplicaciones que tiene el descubrir nuestras propias autotraiciones, pinchar aquí.



Si Eluana tenía vida y ahora no la tiene, no porque de forma natural la ha perdido, sino porque se la han provocado, eso es quitar la vida, o en otras palabras: "asesinar". Y eso está tipificado y recogido en el código penal. Todo lo que quieran alegar, prensa, medios televisivos, partidismo, familiares y quienes quieran, están autotraicionándose: "defendiendo una mentira que sentimos que no es así, porque de ella, la verdad, se derivan una series de responsabilidades que trastocan todas mis apetencias, mis deseos, mis egoísmos, y mi aparente felicidad".

Y la verdad es esta y no puede ser otra. La vida es un don superior en la cual no podemos decidir. Se puede equivocar el policía a aplicarme una multa, pues el espíritu de la ley puede estar mal interpretado, pero con la vida de una persona no se puede jugar a arriesgarse a equivocarse. La vida no nos pertenece para poder disponer de ella, ni la nuestra, y menos la de otra persona.

De la misma forma, constatamos que nuestra sociedad está cometiendo asesinatos diariamente al permitir el aborto. Miren, sé de una persona que el médico le ha dicho: "su niño ya se mueve y está formado; se le pueden ver las piernas, la cabecita; la misma madre lo vio a través de la pantalla". El embarazo tiene 12 semanas y un día. Ese niño que ya está garrapateando también existía antes, ¿o es que apareció de repente?.

Es evidente que la realidad no se puede tergiversar, y no podemos decir no, cuando hay que decir sí. Otra cosa son las consecuencias que derivan de dejar a una persona con vida, caso de Eluana, o dejar nacer a un niño. Esas son las consecuencias que justifican que se cambie la verdad, pero nunca, ni aquí ni donde quieran, será la verdad. La verdad sólo es una: "la vida tiene que ser respetada y nadie puede quitarla".



Y en el supuesto de no querer afrontar las consecuencias hay muchas personas que han levantado su voz para decir: "no los maten, dénnoslo a nosotros". Concretamente, en el caso de Eluana hay un equipo de personas que la atendían y que se ofrecían a seguir haciéndolo hasta que, de forma natural, la vida acabara. También, aquí aparece el autoengaño en forma de no poder aceptar que, más tarde ese hijo, o esa prueba de amor de las monjas en el cuidado de Elouana, nos hagan ver nuestro egoísmo y nuestro desamor.

En este apartado, también la sociedad se autotraiciona aceptando y defendiendo algo que justifica que, si a ellos les pasa, están ya justificados por los antecedentes expuesto, pero como el profeta Juan el Bautista, aunque le corten la cabeza, vivir con la mujer de tu hermano es adulterio y nada lo puede justificar. El amor es responsable y capaz, por su responsabilidad y entrega, de salvaguardar la fidelidad y el compromiso. Compromiso que se adquiere porque está impreso en el corazón del hombre (Ley Natural ), y porque, no se puede separar, DIOS nos lo revela.

De no haber ningún compromiso, de no tener ninguna referencia, ¿quién me interpela y me señala el camino?. Romperé mis compromisos según me parezca. Responderé a mis responsabilidades según mis intereses y egoísmos. Buscaré mis placeres según mis inclinaciones, gustos y apegos. Seré libre (autoengaño = libertinaje) para hacer lo que me da la gana, aún de dejar a muchos hijos, abortos, compañeras, familias...etc, sumidas y perjudicadas. ¿Es esto la libertad? ¿O, simplemente es el más puro libertinaje y la mayor esclavitud, a la que se pude llegar, de tus pasiones, apetencias y apegos? Es entonces cuando seremos unos verdaderos títeres en manos de otros títeres más inteligentes.

jueves, 5 de febrero de 2009

El mundo, como Israel, se ha quedado en el Antiguo Testamento.


Cuando oí por primera vez esta idea me quedé perplejo. Algo saltó en mi interior y, como una chispa, se me iluminó la mente al entender muchas respuestas que no sabía encajar en la realidad que antes y ahora vivimos inmersos en éste, nuestro mundo, corrompido por las guerras, muertes y el poder. La idea la encabeza el título de esta reflexión que me dispongo a razonar y escribir: "nos hemos quedado en el Antiguo Testamento.

El mundo ha cambiado, pero ha cambiado en tecnología, avances científicos, consumo, formas y hábitos de alimentarnos, de divertirnos, de matarnos, de explotarnos, de relacionarnos, de repartir injusticias y de someternos los unos a los otros. Es exactamente igual que cuando partió la historia del pueblo elegido desde la casa de Abraham. DIOS en su providencia eligió a un pueblo, para manifestarle su protección y su plan de salvación a través de un camino y un recorrido. Recorrido en el que, el hombre, fuese descubriendo la necesidad de un DIOS que le salva y le perdona, porque le ama y es su cúspide creativa.

Pero ese hombre, llamado a ser feliz y semejante a su Creador, se esfuerza en querer serlo por sí mismo. Quiere salvar en su camino los obstáculos y dificultades por su cuenta. Se siente otro dios y quiere construir su vida, contando con DIOS, pero dejando la huella de sus decisiones, de sus méritos, de su trabajo. Y entusiasmado por sus logros, sus descubrimientos, su inteligencia y poder camina y somete a los que en su camino se le interpone. Cuenta con DIOS, pero decide él.


Y ahí continúa todavía, anclado en el Antiguo Testamento. Sólo tenemos que asomarnos al mundo para ver lo que pasa. Exactamente igual que hace 2009 años, por no referenciar más atrás: guerras, infidelidades, muertes, asesinatos de inocentes, dictaduras, expolios, explotaciones, injusticias, poder, ambición, soberbia, vanidad y egoísmos. Todo sigue igual, sólo que ha cambiado el camello, por los reactores y automóviles; la espada, por las armas más sofisticadas y mortíferas; las tiendas por rascacielos y algunas cosas más.

Pero la soberbia, la vanidad, la suficiencia de creerse capaz de gobernarse y de ser dueño de su propio destino ha quedado intacta. Todo sigue en espera, en espera de un libertador que ponga paz y que arregle este mundo desangelado. Y en esa espera, nos olvidamos hasta que pueda venir o que haya llegado sin darnos cuenta. Terminamos por resignarnos y quedarnos en la conclusión que el mundo es así, y que nada cambiará porque es imposible que los hombres cambien.

Y llegó la Buena Noticia, pero sólo para unos cuantos que la han creído. Llegó la Buena Nueva de la Misericordia del PADRE que eligió a un pueblo y pensó en un camino de salvación donde todos los hombres tienen su sitio. Y esa Buena Nueva se manifestó en un hombre como nosotros, con nuestra misma naturaleza, aunque, no puede contradecirse, también la DIVINA, para acercarnos y abrirnos los ojos manifestándonos la Misericordia del PADRE que nos ama y nos salva en ÉL, su HIJO, JESÚS.

Y observamos que todo lo que se mueve en la línea del Nuevo Testamento es la solución del mundo que no ha querido dar ese paso. Si empezáramos a caminar, dejando ya la frontera del Antiguo, y comenzando, nacimiento de JESÚS, en el Nuevo, comprobaríamos que este mundo tiene solución; comprobaríamos que los hombres pueden entenderse; comprobaríamos que las familias pueden ser el lugar de crecimiento armónico y maduro para unos hijos necesitados de referencias y señales que los guíen; comprobaríamos que no hay utopía, porque DIOS ha creado el mundo y DIOS no puede equivocarse.: el mundo está bien hecho, sólo que el hombre sigue empeñado en quedarse anclado en el principio (A.T.) del camino.
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