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viernes, 31 de agosto de 2012

TODAVÍA ESTAMOS AQUÍ, SEÑOR...


 - Deseo regresar y sentir el calor de tu presencia.

a pesar de nuestras dudas, a pesar de nuestros fracasos. Eres Tú el Mesías que esperamos y en el que confiamos todas nuestras esperanzas de dicha y felicidad. O estamos equivocados y hay que esperar a otro. Juan el Bautista, el Precursor, tuvo esas dudas. Después de proclamarte, de dar esperanzas a los hombres y de denunciar todo aquello que no vivía en la verdad, se encontraba atrapado en aquella celda, impotente y aparentemente fracasado. Hasta cierto punto era lógica su confusión.

Y a mí me pasa en muchos momentos lo mismo. Me pregunto el por qué de muchas cosas, de mi impotencia y fracasos. Y te pregunto como él, ¿eres Tú quién ha de venir, o debo esperar a otro? Y Tú me respondes, como lo hiciste con Juan el Bautista, los ciegos ven, los cojos andan y los muertos resucitan.

¡Oh Señor!, dame la paciencia de esperar con fe que mis ojos se abran, que mis pies no vacilen y anden con paso firmes, y que mi vida sea eterna en tu presencia. Porque a pesar de mis fracasos y mi impotencia yo seguiré aquí esperándote, visitándote, tratando de escucharte, de serte fiel y de dar mi vida por Ti.

Aquí estoy Señor, dame la fortaleza de nunca despegarme de Ti, y la confianza de permanecer siempre atento y disponible para dejarme moldear por tus Manos según tu disponga mi voluntad. Amén.

martes, 21 de agosto de 2012

DIOS ESTÁ DE MODA

 - Carta semanal del Arzobispo de Burgos. para el
  
Siempre estará de moda, entendiendo la moda como una necesidad y un camino de búsqueda y perfección. El hombre necesita a Dios, un Dios Padre que le proporcione el alimento necesario para alcanzar la dicha y el gozo de sentirse plenamente feliz. No hay otra alternativa, el hombre está llamado irremediablemente a a descansar sus deseos de felicidad plena en su Padre Dios.

Pero, más que hablar yo, mi intención hoy es transcribirle lo que ha dicho el Obispo de Burgos, y les dejo con su reflexión:

El arzobispo de Burgos analiza cómo algunos salen del letargo en Europa

BURGOS, domingo 19 agosto 2012 (ZENIT.org).- En medio de un laicismo y un relativismo que afecta a continentes enteros como Europa, y a pocas semanas para la inauguración de la Asamblea especial de los Obispos sobre la Nueva Evangelización, monseñor Francisco Gil, arzobispo de Burgos, reflexiona sobre este fenómeno sacando a la luz casos que son un verdadero retorno al tema de Dios.
A continuación el texto íntegro de su mensaje.
*****
+ Francisco Gil Hellín
Alguien podía pensar que la historia de los grandes conversos es agua pasada. La realidad es muy distinta. Las letras francesas, por ejemplo, siguen las huellas de Paul Claudel, Péguy o Mauriac y cada vez son más frecuentes las novelas y ensayos que tienen como protagonista la fe cristiana. Siguiendo el sendero de escritores de tanta talla como Tournier o Decoin, está surgiendo una nueva generación de autores creyentes, cuyas obras literarias y filosóficas buscan la concordancia con el mensaje evangélico.

Más aún, autores como Sylvie Germain, están viendo que sus obras comienzan a seducir en la laica Francia y más allá de las fronteras galas, según recogía recientemente el diario italiano Avvenire. En las páginas de Le Figaro, Francois Tallandier, otro talentoso escritor de la nueva literatura francesa, ha explicado las razones de su silenciosa conversión al catolicismo, tras largos años de profundo escepticismo. «Quizás por el esplendor de Bourges, que daba alas a Stendhal para ser cristiano. Quizás por la modesta dulzura de la iglesia románica de Ennezat. Quizás porque un día, oyendo pronunciar la palabra ‘católico’ con el desprecio de quien no necesita más razones, me he cansado y he dicho abiertamente: ‘Soy católico’».

El itinerario creativo de F. Hadjadj es también una referencia en la cultura francesa. Este escritor e intelectual judío, se ha convertido al catolicismo después de una larga fase de ‘nihilismo’. En un ensayo analiza con ironía y pasión su indiferencia hacia la muerte de las sociedades de Occidente, mientras llama a la alegría fundada en las razones que aporta la fe. El mismo Dactec, intelectual excéntrico y controvertido, se ha atrevido a gritar en público que «no hay futuro para la humanidad fuera de Cristo».

Son algunos ejemplos de ese cada vez más numeroso grupo de conversos que están llegando al catolicismo y -lo que quizás llama aún más la atención- que no tienen ningún complejo para declararlo. Ellos me traen a la mente personajes históricos de tanto relieve como Tertuliano, el más brillante abogado de Cartago; san Cipriano, igualmente brillante abogado convertido en plena madurez; y el sin igual san Agustín. Más próximos a nosotros, la italiana Alexandra Borghese y la española María Nájera.

Sin que sea una conversión en sentido estricto, no deja de llamar la atención el caso de Akiko Tamura. Tiene treinta y siete años y una brillante carrera a sus espaldas como cirujana torácica en la Clínica Universitaria de la Universidad de Navarra. Tras hacer sus primeras prácticas en la Universidad de Harvard y ampliar su especialidad en el Hospital de Massachussets, aterrizó en Pamplona y alcanzó un gran prestigio profesional. El último Jueves Santo –lo ha contado ella misma en una entrevista al diario ABC- «iba en mi coche tan tranquila y de repente, en medio de mi corazón noté claramente que Dios me pedía ser carmelita descalza. Ni oí voces ni visiones, sólo sentí una paz y un amor de Dios bestial». Nunca se me hubiera ocurrido «meterme monja en un convento», añade, pero «es el plan de Dios». Efectivamente, acaba de ingresar como carmelita descalza en el convento de Zarautz.

Sin salir de nuestra diócesis, las religiosas de Iesu Communio podrían contarnos muchos casos parecidos. No pocas han dejado su profesión de ingenieras, arquitectas o médicos y locas de contento vistiendo un tosco y sencillo hábito. Sin entrar en los muros de un convento, cuántos profesionales de prestigio, estudiantes de primero de carrera, amas de casa o chicos y chicas han descubierto en medio de la calle –donde siguen- la verdad de lo que decía con convicción santa Teresa de Jesús: «Sólo Dios basta». En el fondo, ésta es la razón por la que vienen a la fe tantos profetas y apóstoles del nihilismo o el escepticismo, o salen del letargo religioso tantos creyentes tibios, convirtiéndose en verdaderos creyentes y apóstoles.

miércoles, 15 de agosto de 2012

COMPETIR IMPLICA HUMILDAD...

 - «El que no sirve para servir, no sirve para amar». La...
 porque si nos dejamos llevar por nuestras inclinaciones podemos derivar en ambiciones y egoísmos que nos llevan a excluir y someter a nuestros rivales y competidores. Cada competición debe estar marcada por la actitud de servicio, de lealtad, de honradez y justicia, y, sobre todo, de humildad.

Ser competidor significa aceptar que otro te pueda superar en la destreza de alguna disciplina deportiva, como también en los talentos de la propia vida. Han sido repartidos por nuestro Padre Dios, y cada uno tendrá lo que Dios le ha dado.

No importa, pues, ser el primero, sino lo que tengas, sea mucho o poco, ante el Señor vale lo mismo, recordemos la parábola de los obreros de la viña, ponerlo al servicio de los demás. Ejemplo, María, que llena de Gracia se hizo la servidora de su prima Isabel corriendo hacia su casa para pasar allí unos tres meses a su servicio.

Reflexionemos, anunciada y llena de Gracia para ser la Madre del Redentor y Salvador del mundo, no alardeó de su elección y nombramiento, sino que emprendió un duro camino de subida para humildemente ponerse al servicio de su prima Isabel.

Competir no es buscar ser el primero, sino siéndolo o no, poner todas nuestras capacidades y talentos al servicio de los demás y en justa competición. Así todos ganan, y todos son premiados por su participación, su esfuerzo limpio y justo. Así, no solo en la competición deportiva, sino en la competición propia de la vida, la competencia libre, leal, honrada, justa, fraterna y solidaria, sería un bien para la humanidad donde el hombre se sentiría gozoso y en paz.

Pidamos, de la mano de María, que el Espíritu Santo nos de la sabiduría de saber buscar, no los intereses económicos, deportivos y mayores, sino que sepamos dar todo lo que podamos en beneficio de la justicia, del bien común y de la paz. Y sobre todo, el premio no caduco, sino aquel que perdura eternamente. Amén.

martes, 7 de agosto de 2012

LA MUERTE ES SIMPLEMENTE EL ÚLTIMO PASO


 - ... representaciones sensibles, emociones, sentimientos, afectos, pasiones.
Sin darme cuenta mi mirada se encontró con la de una mujer que salía de la habitación del tanatorio con síntomas de preocupación. La acompañaba otra mujer y al sentarse noté que sus manos le temblaban de una forma incontrolada. Los amigos y personas que le rodeaban se preocuparon y le dieron agua de beber.

Poco a poco se fue calmando y, al parecer, todo quedó en un susto. Un susto motivado posiblemente por la impresión de la muerte. Ello me dio que pensar y suscitó en mí esta reflexión.

Los afectos, sentimientos y emociones aparecen y desaparecen sin nuestro consentimiento. Son como reflejos que entran y salen dejando reacciones que mueven nuestro sistema nervioso y descontrolan o controlan nuestro cuerpo. A veces no nos damos cuenta, y otras veces se producen por algún efecto exterior que le afecta en uno u otro sentido.

Tenemos nuestra voluntad, y somos libres, pero la mayoría de las veces nos sentimos impotentes para tener control sobre ellos. Necesitamos ayuda exterior, o mucha paciencia y serenidad para, mostrándonos indiferentes, dejarlos entrar y con la misma salir. Si no le ponemos resistencia entran y salen tal como han venido.

Pero se necesita valor, paciencia y mucha paz. Paz que solo podemos encontrar en Jesús de Nazaret. Y digo esto porque en el fondo de nuestra desesperación, las emociones, sentimientos o afectos están movidos por el miedo, lo desconocido o por el amor. Y esas cosas solo tienen solución cuando estamos agarrados a nuestro Señor Jesús.

Con, por y en Él no hay nada que temer. Sea lo que sea en Él tiene solución. La paz nadie nos la puede quitar, porque en Él encontramos nuestra seguridad, nuestro refugio y todas nuestras respuestas. En Él, a pesar de que en apariencias las cosas no vayan como queremos, sabemos que al final todo se arreglará. Y se arreglará porque Él es el pan de vida que nos sacia hasta la vida eterna.

Así, ¿cómo vamos a desesperarnos, a temblar, a preocuparnos, a perder la paz...? Sí, podemos sufrir o pasarlo algo mal, pero no perderemos nunca la esperanza de llegar a encontrarnos bien. Y esa esperanza nos salva, nos ayuda a superarnos, a relajarnos y a seguir creciendo y caminando. 

Porque sabemos que al final Él está detrás esperándonos con los brazos abiertos para acogernos, aliviarnos, sanarnos, satisfacernos y darnos la vida eterna. Así, cuando se cree así, las cosas se ven de otra forma, y la muerte de este mundo es simplemente el comienzo de la vida buena, gozosa, eterna.

sábado, 4 de agosto de 2012

TRATANDO DE PENSAR BUSCANDO LA VERDAD



No quiero pronunciarme, y no quiero porque no tengo ningún pronunciamiento claro. Digamos que se trata de buscar criterios que nos ayuden a discernir el camino y encontrar la verdad. Hay muchas interpretaciones que parecen validas, al menos hay que reflexionarlas despacio y a la luz del Espíritu Santo.

He observado cosas que creo merecen ser puestas sobre la mesa. No se puede estar haciendo algo que va contra nuestra propia conciencia. Me alegró la noticia del comentario del obispo que publicó Donjoan en blogueros católicos sobre el abstenerse de comulgar aquellas parejas divorciadas y vuelta a casarse, se entiende por lo civil.

Yo también me escandalicé el otro día cuando observé a una persona, separada, que cohabita con otra, y que se acerca y se le da la comunión. Sé que el sacerdote no está al tanto de saberlo, pero es que se le dice y no tratan de actuar. Ni siquiera lo comentan y dicen publicamente en la iglesia. Me parece que eso no está bien. ¿Qué está pasando en nuestra Iglesia? ¿Qué criterios seguimos?

También observo que los pastores están más entretenidos en hacer cosas, reuniones, obras de reparación, fundaciones...etc., que administrar los sacramentos, sobre todo la penitencia. ¿Qué pasa con las prisas y con tantas cosas? ¿A dónde vamos? ¿Por qué corremos?

No quiero desesperarme, ni tampoco perder la serenidad. Me pongo en Manos del Señor y del Espíritu Santo. Sin embargo, quiero compartir, sin entrar, al menos por mi parte, a valorarla, la reflexión de Leonardo Boff, que me parece que puede ayudarnos a mirarnos un poco.

Nosotros los occidentales, 

los principales responsables

El conjunto de crisis que avasalla a la humanidad nos obliga a parar y hacer un balance. Es el momento filosofante de todo observador crítico, siempre que quiera ir más allá de los discursos convencionales e intrasistémicos.
¿Por qué hemos llegado a la situación actual que objetivamente amenaza el futuro de la vida humana y de nuestra obra civilizatoria? Respondemos sin mayores justificaciones: los principales causantes de este recorrido son aquellos que en los últimos siglos detentaron el poder, el saber y el tener. Ellos se propusieron dominar la naturaleza, conquistar el mundo entero, someter a los pueblos y poner todo al servicio de sus intereses.

Para esto utilizaron un arma poderosa: la tecnociencia. Por la ciencia identificaron cómo funciona la naturaleza y por la técnica realizaron intervenciones para beneficio humano sin reparar en las consecuencias.
Los señores que realizaron esto fueron los europeos occidentales. Nosotros latinoamericanos fuimos agregados a ellos a la fuerza como un apéndice: el Extremo Occidente.

Esos occidentales, sin embargo, están hoy enormemente perplejos. Se  preguntan aturdidos: ¿cómo podemos estar en el ojo de la crisis si tenemos el mejor saber, la mejor democracia, la mejor economía, la mejor técnica, el mejor cine, la mayor fuerza militar y la mejor religión, el cristianismo?

Ahora estas “conquistas” están puestas en entredicho, pues ellas, no obstante su valor, es innegable que ellas no nos proporcionan ningún horizonte de esperanza. Sentimos que el tiempo occidental se ha agotado y ha pasado ya. Por eso ha perdido cualquier legitimidad y fuerza de convencimiento.

Arnold Toynbee, analizando las grandes civilizaciones, notó esta constante histórica: siempre que el arsenal de respuestas para los desafíos ya no es suficiente, las civilizaciones entran en crisis, empiezan a descomponerse hasta que colapsan o son asimiladas por otra. Esta trae renovado vigor, nuevos sueños y nuevos sentidos de vida personales y colectivos. ¿Cuál vendrá? ¿Quién lo sabe? He aquí la pregunta crucial.
Lo que agrava la crisis es la persistente arrogancia occidental. Incluso en decadencia, los occidentales se imaginan como la referencia obligatoria para todos.

Para la Biblia y para los griegos este comportamiento constituía el supremo desvío, pues las personas se colocaban en el mismo pedestal de la divinidad, considerada como la referencia suprema y la Última Realidad. Llamaban a esa actitud hybris, es decir, arrogancia y exceso del propio yo.

Fue esta arrogancia la que llevó a Estados Unidos a intervenir con razones mentirosas en Irak, después en Afganistán y antes en América Latina, sosteniendo durante muchos años regímenes dictatoriales militares y la vergonzosa Operación Cóndor mediante la cual centenares de líderes de varios países de América Latina fueron secuestrados y asesinados.

Con el nuevo presidente Barak Obama se esperaba un nuevo rumbo, más multipolar, respetuoso de las diferencias culturales y compasivo con los vulnerables. Craso error. Está llevando adelante el proyecto imperial en la misma línea del fundamentalista Bush. No ha cambiado sustancialmente nada en esta estrategia de arrogancia. Al contrario, inauguró algo inaudito y perverso: una guerra no declarada usando «drones», aviones no tripulados. Dirigidos electrónicamente desde frías salas de bases militares en Texas atacan, matando a líderes individuales y a grupos enteros en los cuales suponen que puede haber terroristas.

El propio cristianismo, en sus distintas vertientes, se ha distanciado del ecumenismo y está asumiendo rasgos fundamentalistas. Hay una disputa en el mercado religioso para ver cuál de las denominaciones consigue reunir más fieles.

Hemos presenciado en la Río+20 la misma arrogancia de los poderosos, negándose a participar y a buscar convergencias mínimas que aliviasen la crisis de la Tierra.

Y pensar que, en el fondo, solamente buscamos la sencilla utopía, bien expresada por Pablo Milanés y Chico Buarque: la historia podría ser un carro alegre, lleno de un pueblo contento.

miércoles, 1 de agosto de 2012

COMPARTIR ES AMAR

Hoy, otra compañera comparte con nosotros su relación con el Señor, es decir, nos abre su corazón y las razones de su fe en el Señor. 

No cabe duda que compartir nuestra fe nos fortalece y nos anima a caminar. El sentirse acompañado vitaliza nuestra fe y nos hace sentirnos más arropados, más acompañados y reforzados en voluntad, porque el amor nos llena de gozo y alegría, y nos descubre que el verdadero Camino, la auténtica Verdad y la verdadera Vida es Jesús de Nazaret.

He aquí el vídeo:  


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