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lunes, 31 de marzo de 2014

EL PODER DE LA HUMILDAD



La evangelización pasa por ser humilde, pues sólo lo que se propone por amor puede llegar a tocar el corazón. Y el amor contiene humildad, pues de faltarle ese componente queda adulterado y deja de ser amor verdadero. Se transforma en un amor aparente, descafeinado, donde se confunde el compromiso con la pasión; el interés con lo gratuito; la verdad con la mentira.

Cuando se evangeliza desde la suficiencia y los prodigios, desde el asombro de sorprender y despertar admiración, se está desencarnando el verdadero amor por el que nuestro Señor Jesucristo se hizo Hombre y habitó entre los hombres. Porque no se trata de anunciar grandes acontecimientos o prodigios, ni proezas milagrosas, sino proclamar la esperanza a los pobres y necesitados de sanación, de justicia y de paz.

De un mundo donde la fraternidad y el amor sean el común denominador y el punto de unión de todas los hijos de Dios. No son palabras lo que los hombres esperan, sino Palabras de Vida Eterna que alivien sus vidas. Palabras acompañadas de hechos que las materialicen y las hagan vida.

No esperamos acontecimientos que nos deslumbren, sino que en la vida sencilla de cada día se haga la fraternidad, la solidaridad, la justicia y halla paz y buena voluntad entre los hombres. Porque el Hijo de Dios está entre nosotros. Amén.


viernes, 28 de marzo de 2014

JESÚS DE NAZARET ES MI LUZ, MI GUÍA Y FORTALEZA



Posiblemente, me lo he preguntado muchas veces, me vendría abajo si la Iglesia fuese mi luz, mi guía y mi fortaleza. Porque hay mucha suciedad dentro de ella; porque hay muchos hombres que desfallecen y dejan de remar al lado del Señor: porque hay muchos pecadores que se resignan a sus pecados y abandonan la lucha de ser perdonados y salvados.

Supongo, meditado en muchos momentos, que me ocurriría lo mismo. La Iglesia es pecadora y, por lo tanto, no puede ser, por sí misma,  luz ni guía ni fortaleza. La Iglesia, y ahí está mi esperanza, es medio y es santa porque ha sido fundada por nuestro Señor Jesucristo. La Iglesia es medio de salvación porque en ella está el Señor y porque Él la ha instituido como cauce y camino de salvación en Él.

Por eso, quien me anima a caminar y fortalece mi camino y mi seguimiento es el Señor Jesús. El Hijo de Dios Vivo. El Inmaculado, el sin pecado y el que nunca defrauda ni falla. Soy creyente católico porque creo con todas mis fuerzas en Jesús de Nazaret y en Él me abandono. Él es la Luz, el Guía y la Fortaleza donde pongo todas mis esperanzas y confianza. No importa que zozobre la Barca de su Iglesia, que hayan vientos huracanados y tempestades aparentemente invencibles, porque Tú, Señor, estás ahí.

Porque tu Palabra sigue en pie, es firme y eterna y nunca pasa. Porque aún cuando tu presencia permanezca escondida y lejana, Tú te mantienes siempre cerca, pues tu Palabra siempre tiene cumplimiento. En Ti, Señor, tu Padre ha depositado toda su confianza, y todo lo creado ha sido por, en y para Ti. Y nosotros, sus hijos, hemos sido confiados a Ti para que por los méritos de tu Pasión seamos rescatados y salvados para la Vida Eterna.

Por todo eso, Señor, Tú eres mi Luz, mi Guía y mi fortaleza y en Ti camino en tu Iglesia porque es la Barca a la que Tú me has invitado a subir. Amén.

domingo, 23 de marzo de 2014

La sed de Jesús no era una sed de agua, sino de encontrar un alma sedienta

Angelus del Papa Francisco. 23 marzo 2014
La sed de Jesús no era una sed de agua, sino de encontrar un alma sedienta
La sed de Jesús no era una sed de agua, sino de encontrar un alma sedienta
Queridos hermanos y hermanas,

el Evangelio de hoy nos presenta el encuentro de Jesús con la mujer samaritana, sucedido en Sicar, junto a un antiguo pozo donde la mujer iba cada día, para sacar agua. Aquel día se encontró a Jesús, sentado, “fatigado por el viaje” (Juan 4, 6). El inmediatamente le dice, “dame de beber” (v 7, 7). De este modo supera las barreras de hostilidad, que existían entre judíos y samaritanos y rompe los esquemas del prejuicio en frente a las mujeres. El simple pedido de Jesús es el inicio de un dialogo sincero, mediante el cual Él, con gran delicadeza, entra en el mundo interior de una persona a la cual, según los esquemas sociales, no tendría ni si quiera que haberle dirigido la palabra. Jesús la pone frente a su realidad, no juzgándola sino haciéndola sentir considerada reconocida, y suscitando así en ella el deseo de ir más allá de la rutina cotidiana.

Aquella de Jesús era una sed no tanto de agua, sino de encontrar un alma sedienta. Jesús tenía necesidad de encontrar a la samaritana para abrirle el corazón: le pide de beber para poner en evidencia la sed que había en ella misma. La mujer queda tocada por este encuentro: dirige a Jesús aquellas preguntas profundas que todos tenemos dentro, pero que muchas veces ignoramos. ¡También nosotros tenemos tantas preguntas para hacer, pero no encontramos el coraje de dirigirlas a Jesús! La Cuaresma es el tiempo oportuno para mirarse adentro, para ser surgir nuestros deseos espirituales más verdaderos y pedir la ayuda del Señor en la oración. El ejemplo de la samaritana nos invita a expresarnos así, “dame de esa agua así no tendré más sed”.

El evangelio dice que los discípulos quedaron maravillados de que su maestro hablara con esa mujer. Pero el Señor es más grande que los prejuicios por eso no tiene temor de detenerse con la samaritana: la misericordia es más grande que el prejuicio. El resultado de aquel encuentro junto al pozo fue que la mujer fue transformada: “dejó su cántaro” (v 28) y corre a la ciudad a contar su experiencia extraordinaria. Había ido a buscar agua del pozo, y ha encontrado otra agua, el agua viva de la misericordia que salta hasta la vida eterna. ¡Ha encontrado el agua que buscaba desde siempre!, corre al pueblo, aquel pueblo que la juzgaba y la rechazaba, y anuncia que ha encontrado al Mesías: uno que le ha cambiado la vida.

En este evangelio encontramos también nosotros el estímulo para “dejar nuestro cántaro”, símbolo de todo lo que aparentemente es importante pero que pierde valor frente al “amor de Dios”, que “ha estado derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rm 5,5). Estamos llamados a redescubrir la importancia y el sentido de nuestra vida cristiana, iniciada en el bautismo y como la samaritana, ha de dar testimonio a nuestros hermanos, de la alegría del encuentro con Jesús y las maravillas que su amor, realiza en nuestra existencia.


Después de la oración mariana el Santo Padre añadió:

Queridos hermanos y hermanas,

Mañana se celebra la Jornada Mundial de la Tuberculosis: recemos por todas las personas afectadas por esta enfermedad, y por todos ellos que en diverso modo les apoyan.

Viernes y sábado próximos viviremos un momento especial penitencial, llamado “24 horas para el Señor”. Iniciará con la Celebración en la Basílica de San Pedro, el viernes por la tarde, después en la noche algunas iglesias del centro de Roma estarán abiertas para rezar y para las confesiones. Será una fiesta del perdón, que tendrá lugar también en muchas diócesis y parroquias del mundo.

Y ahora les saludo a todos de corazón, fieles de Roma y peregrinos de tantos países, en particular aquellos de Zagreb y Zadara en Croacia, y de Bocholt en Alemania; el colegio “Capitanio” de Seto_Shi, en Japón, los estudiantes del Illinois (EEUU de America) y aquellos de Ferrol, España.

Saludo a la comunidad del Pontificio Colegio Alemán-Húngaro, los responsables nacionales de la FUCI, los catequistas venidos por el curso de “Arte visual y catequesis”, y los participantes de la convención titulado “En el concebido: el rostro de Jesús”.

Un saludo a los grupos de fieles de Altamura, Matera, Treviglio, Florencia, Salerno, Venecia, Santa Severina y Verdellino; a los chicos de Cembra y Lavis, y a aquellos de Conversano, a los niños de Vallemare (Pescara); a los scout de Castillo San Pedro; a los estudiantes de Cagliari y de Gioia Tauro; al grupo de chicos de catorce años de Milán.

Saludo finalmente al Centro de Servicio para el Voluntariado, al círculo ACLI de Masate, a la Asociación Familia Murialdo, de Nápoles; la Policía Municipal di Orvieto.

A todos les deseo un buen domingo y un buen almuerzo. ¡Hasta la vista!

jueves, 20 de marzo de 2014

SE PASA HAMBRE


Jesús no paso de largo ante el hambre de mundo de su época. Se preocupo por satisfacerlo y llenar las bocas de muchos hambrientos. Hambrientos no sólo de comida sino de todo lo que el hombre necesita para alcanzar la felicidad que busca. Por aquel entonces había hambre pero hoy, a pesar de tantos derechos humanos y medios tecnológicos, creo que hay mucho más. Jesús lo dijo en su tiempo, pero para todos los tiempos, porque sus Palabras de ayer están vigentes para todos los tiempos.

No hace falta añadir ni una coma siquiera. Todo está actualizado y dicho como si de ahora se tratara, y a cada uno de nosotros. Y a cada segundo e instante que se sucede: "Se pasa hambre", pero se pasa hambre porque tú y yo no repartimos ni compartimos nuestras despensas con los que padecen hambre.

Nuestros gobernantes nos gobiernan porque le damos nuestro voto. Porque no votamos a aquellos que nos prometen repartir y compartir nuestra comida con los que no tienen para comer. Porque no empezamos a enseñarles a respetarse, a conocer y cultivar sus propios alimentos y a ayudarles a que satisfagan su hambre.

Tengo una respuesta: Hay muchos ricos epulones que se pasan sus vidas banqueteándose y satisfaciendo sus propios apetitos de forma despreocupada y egoísta sin ni siquiera pensar en los sufrimientos de aquellos, que por sus culpas, no tienen que comer. Les llegará un día que pedirán, como ese rico epulón, le sea mojada su lengua con la punta de un dedo, y ya conocemos la respuesta (Lc 16,19-31).

Posiblemente todo siga igual, pues Jesús lo vivió en su tiempo, pero posiblemente también habrá muchos que pedirán que les humedezcan su lengua con un dedo húmedo. Sus banquetes de hoy tendrán un final, pero su sed y hambre de mañana no terminará nunca.

domingo, 16 de marzo de 2014

PIENSO Y MIENTO



Ocurre muchas veces, por no decir siempre, que pensamos y decimos, pero luego no actuamos y no hacemos nada o queda simplemente en el olvido. Falla nuestro compromiso de responsabilidad o nos lo tomamos con cierta banalidad sin darle importancia. Lo cierto es que no hacemos lo que hemos prometido, pensado o dicho.

Así se nos han hecho o prometido muchas promesas incumplidas, y quizás también nosotros hemos hechos otras tantas. Sería bueno esforzarnos en trata de cumplir lo que decimos o, de no ser así, evitar hablar, es decir, callarnos y dejarlo en el pensamiento, pues ahí no molesta ni nos deja en mal lugar, si bien puede molestarnos a nosotros mismos inquietándonos e impulsándonos a hacerla vida.

Porque lo que llega y cala es aquello que se dice y se cumple; se reza y se hace vida en la vida; se práctica y se hace efectivo en la realidad vivida.

Nuestra imagen queda tocada o clasificada cuando hablamos y todo se lo lleva el viento. Hablar suena bien y nos invita a quedar bien, pero sólo importa los hechos y el compromiso. Supongo que eso es lo que falla de forma fundamental en muchas situaciones y relaciones humanas. De manera especial en el matrimonio. El compromiso contraído no se respeta ni se cumple. Mandan los afectos, sentimientos y pasiones antes que la responsabilidad y el compromiso.

Se confunden sentimientos, emociones, afectos y pasiones con el verdadero y único amor que nace del compromiso responsable. Y para eso se hace necesario primero construir un hombre y una mujer cuya base sea sólida y bien madura para que entiendan quienes son y donde se dirigen. 

Porque ocurre que muchas veces los hombres y mujeres se confunde con el rol de los animales y no alcanzan su madurez.

jueves, 13 de marzo de 2014

ROBAR ESTÁ DE MODA



Cuando se afloja en disciplina y en la moral, el peligro está en que se pasa al extremo contrario. Uno deja de hacer ejercicios un día y pronto se da cuenta que ya le cuesta hacerlo todos los días. El dejarlos de vez en cuando se hace frecuente y de ahí a la costumbre. Ocurre con las leyes algo parecido. Se quebranta un ley y ese precedente se aplicará de nuevo, con lo que la ley queda obsoleta y anulada.

En nuestro país están pasando cosas de este tipo y ya no sabemos que está bien o mal. Uno que ha vivido en las dos Españas, cuando la una era una grande y libre, y la de ahora que no sabemos ni de quién es, ni su tamaño y ni de su libertad, está más que confundido y sorprendido. Porque la verdad y el bien son de todas las Españas y de todas las edades.

No se es libre si se hace lo que se quiere y lo que convenga, porque la libertad es buscar que mi bien sea también tu bien y que ambos coincidan con el bien de todos, es decir, el bien común. Ser libre, por tanto, es buscar el bien común que se apoya y se fundamenta en la verdad. Y eso no es un sentimiento sio un compromiso.

Pues dicho esto, me parece un robo a mano armada que en algunos bancos, porque no son todos, te cobren un dinero (dos o más €), a una persona que no sea cliente, por ingresar en una cuenta de otro cliente. Me parece un disparate, un sometimiento y explotación que se permita esto. Me ocurrió personalmente no hice el ingreso. Se lo di en mano a la persona titular de la cuenta y él tuvo que hacer personalmente su ingreso.

Estoy todavía dándole vueltas al asunto para encontrar la diferencia en el servicio que puede existir en hacer el ingreso una persona no cliente, al de un cliente. Se trata de depositar dinero en una cuenta y nada más. Porque si lo hace un cliente no se le cobra, y al que no lo es, sí. ¿Alguien me lo puede explicar? ¿No es el mismo servicio, el mismo tiempo, el mismo dinero...? ¿Y para el banco no supone lo mismo? 

¿O es otra forma de explotar, de engañar, de recaudar dinero a los más débiles, pobres y necesitados? ¿Después de los fraudes, robos y delitos que han cometido las cajas y bancos, se les permite que impongan estas medidas injustas y abusivas?

viernes, 7 de marzo de 2014

LA FE QUE NO SE COMPARTE SE MUERE



Porque cuando cree en algo lo transmite a tus amigos. Bien para decirle que es bueno o para advertirles que no lo es. El conocimiento no está hecho para quedarse encerrado sino para salir a la luz. De la misma forma, la fe anhela ser transmitida porque dentro se muere.

Pero cuando hablamos de una fe de salvación, estamos hablando de lo que todos buscamos. Todos queremos salvarnos, y por salvarnos entendemos vivir mejor, ser felices y tener una convivencia rodeada de justicia y de paz. Salvarse es buscar lo mejor para vivir lo más y mejor posible. Y esa salvación es la que Jesús, el Hijo de Dios vivo, nos viene a ofrecer de parte de su Padre.

¿Cómo no vamos a proclamar a los cuatro vientos esa fe? ¿Cómo puedo permanecer callado cuando creo que esa Buena Noticia es la que todos queremos oír y escuchar? ¿Es que hay alguien que no quiera salvarse? Sí, sabemos que hay muchos que la rechazan, pero también sabemos que se han rendido, aunque ellos no lo crean así, están engañados, a los poderes y propuestas mundanas del Maligno. Están cegados por las cosas de este mundo y esclavizados por sus egoísmos.

Hay un simple razonamiento que todos comprendemos y experimentamos: Buscamos la felicidad, y sabemos por nuestra propia experiencia que este mundo no nos la va a dar. Puedes vivir unos cuantos años más o menos bien, pero sufrirás más que serás feliz plenamente. Y sabes que todo se acaba. Sin embargo no te rindes y quieres ser plenamente feliz y eternamente.

Hay una pregunta que te haces y que no quieres empezar a responder: ¿Por qué no tratas de buscar respuestas? Ahora, la Cuaresma, puede ser un buen momento para hacerlo.
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