miércoles, 12 de septiembre de 2018

LIBERTAD DE EXPRESIÓN

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Supongo, y no lo puedo entender de otra manera, que la libertad de expresión está apoyada en la verdad, porque tener derecho a hablar y expresarte en la mentira no tiene ni sentido común ni ninguna lógica. Por lo tanto, la libertad de expresión debe entenderse como libertad de defender tus derechos en la verdad y, por supuesto, en la justicia.

En estos términos, la mentira no tiene nada que hacer ni debe permitírsele expresarse, porque no debe haber libertad de expresión para engañar, para manipular y para, demagógicamente, disfrazar la verdad de mentira. Ahí, y creo que todos estaremos de acuerdo, no hay libertad de expresión sino libertad, si se permite, para mentir y engañar a los ciudadanos.

Cuando se habla en la verdad y no se quiere mentir es muy fácil verlo y comprenderlo. Y todos lo comprenden, pero se quiere seguir con la mentira. No es legal poner lazos amarillos en ninguna parte, cuando a esos lazos amarillos quieren darle el significado de libertad. Ni tampoco, al prohibirlo, se atenta contra la libertad de expresión, porque esa libertad está apoyada en la mentira y no debe permitirse su expresión. 

Todo queda muy claro, en España no hay presos políticos, sino personas que hay delinquido contra los derechos constitucionales. Por lo tanto, delincuentes detenidos por infringir la ley. No porque no se puedan expresar, de hecho llevan haciéndolo sus compañeros y muchos, en mi humilde opinión, se han pasado. Y siguen libres. Todos observan que no se mete ni se condena a nadie porque se exprese libremente siempre dentro de la ley y los derechos constitucionales. Pero, lo de estos señores no es así. Ellos han incumplido la ley y por lo tanto, según los tribunales están en la cárcel.

No hay presos políticos y desmentir eso entra dentro de la demagogia y el engaño, que es lo que hacen. Por lo tanto, no se trate de seguir engañando y defendiendo una mentira. A nadie, y menos a ellos, se les ha condenado ni prohibido decir lo que quieran, pero no vulnerar e incumplir los derechos de la Constitución.

lunes, 3 de septiembre de 2018

LA CUESTIÓN ES ADMINISTRAR

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Muchas veces exigimos más dinero porque gastamos más, y lo importante es saber dónde y cómo se gasta. La administración de los caudales públicos tienen que mirar siempre y fundamentalmente a los ciudadanos. No se trata de gastar por gastar, sino de mejorar la vida de los ciudadanos, que pasa por la educación, por la salud y por la vivienda digna. En eso hay que gastar el dinero y no en proyectos y grandes obras que, aunque son necesarias, pueden ir esperando e ir haciéndola con tranquilidad y sin endeudarse.

Las prisas vienen por la ambición de mantenerse en el poder y competir con los otros para arrogarse más obras, más eficacia y más votos. Buscan la espectacularidad y no el bien común; buscan destacar y asombrar sin tener en cuenta a los más necesitados. ¿Es el impuesto de la "ecotasa"  la solución para la falta de viviendas, la falta o mejor dotación de centros escolares, de profesorado, la disminución de la lista de espera...etc? ¿O simplemente para obtener más dinero para vivir mejor unos y seguir pobres otros?

Las cosas no son tan ligeras como parecen y los impuestos pueden ser necesarios a veces, sobre todo cuando miran para el bien de los ciudadanos. Pero, mucho cuidado, porque esas subidas e impuestos nuevos pueden traer también huidas de capitales humanos como puede ser el turismo y otros. No por mucho apurar a la gallina vamos a tener más huevos. Lo verdaderamente importante es administrar con riguroso cuidado invirtiendo el dinero en las prioridades y luego, solventadas estas, en lo que pueda también contribuir al bienestar de los ciudadanos, que es lo mismo que la mejora de los pueblos y sus habitantes.

viernes, 31 de agosto de 2018

GUERRA A LA DICTADURA CON DICTADURA

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Hace gracia observar la respuesta de los señores de izquierda, portadores de la justicia y los derechos de los ciudadanos; defensores de la ley y del orden y de dar a cada uno lo que le corresponde. Digamos que ese es el eslogan que venden, pero no la realidad. Están retratado con pelos y señales en el Evangelio, antes mucho de que se conociera esas siglas de izquierda, de Mateo 23, 23-26, donde se les descubre claramente también hoy. Son inconfundibles y así se descubren.

Protestan y protestan las injusticias de los de derecha, y con razón, porque también las han cometido y las cometen, pero, subidos ellos al poder hacen lo mismo y más. Emplean la misma dictadura y con más rigor. Y dirigen sus miradas, sobre todo, a la Iglesia, que es la que le molesta. ¿Por qué ocurre esto? ¿Acaso no es la Iglesia la que está al lado de los pobres y a través de Cáritas los socorre? ¿Son ellos los que están atendiendo a mucho indigentes y marginados que andan por la calle? ¿A dónde van a comer la gente de la izquierdas, los pobres y los que se han quedado sin nada, sean de derecha o izquierda? ¿Qué hacen ellos con los desahuciados? 

Luego, ¿por qué tanto perseguir a la Iglesia? Esto ya sucedió en la república y vuelve a suceder ahora. Tienen miedo a la Iglesia y quieren intentar enterrarla para que no les prohiba hacer lo que tienen entre ceja y ceja, imponer sus principios, sus criterios, sus ideas, que no son otras que manejar y dirigir. Son, diría, dictadores por naturaleza e ideología. Vamos camino de convertirnos, si las urnas no dan un vuelco, en compañeros de venezolanos, cubanos y otros.

¿Sus proyectos? Quita la religión de las escuelas; quitar la misa de los domingos en televisión. Les importa poco todas esas personas, pobres, enfermas o no, que ven la misa por televisión. Segundo, desaparecer toda reflexión sobre moral, buenas costumbres, justicia, fraternidad y amor desde la fe, sobre todo de la Iglesia. Y tercero, irse cargado todo aquello que hable de verdadera justicia, de misericordia y de fe. Los próximo seremos nosotros, nos cerraran los blogs católicos o nos impedirán proclamar nuestra fe, pero se darán cuenta que no podrán hacerlo, porque la fe va dentro de nosotros y se proclama con la vida. Quizás el testimonio más grande sea el entregarla.
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