Mostrando entradas con la etiqueta Un canto a mi tierra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Un canto a mi tierra. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de marzo de 2010

UNA TARDE EN EL TALLER DE SERGIO.



Se lo había prometido, y lo prometido es deuda, al menos para mí, por eso mido mucho mis palabras antes de pronunciarlas y si me comprometo a algo que luego me pesa o no puedo cumplir, trato de pedir perdón y razonar mi arrepentimiento o incapacidad de poder cumplir lo prometido. La palabra debe ser algo valioso y coherente con la vida. No puede ir la palabra por un lado y la vida por otra.

Sí, es verdad, que en muchos momentos nos quedamos por debajo del compromiso, pero siempre debemos estar presto a perdonarnos y responder con coherencia a tomar conciencia de nuestra limitación y humanidad. El hecho de fallar, de no hacer lo que nos gustaría hacer no debe servir para justificarnos y autotraicionarnos. Debemos mirar la realidad de frente y responder a nuestros fallos reconociéndolos, pero no aceptándolos como algo normal y que es así. Siempre debemos alimentar una actitud de crecimiento, de perfección... algún día la podremos alcanzar.

Y hoy me toca responder al compromiso de echar mi pequeña aportación al quehacer perseverante y extraordinario de Sergio Morales, el artista del bello y difícil arte de la Taracea. (clicar aquí) Su testimonio, ya de por sí es bello y ejemplar, al luchar contra viento y marea por defender lo que cree anteponiendo su obra y creación al beneficio económico y a toda clase de privilegios. Su tenaz objetivo es legar su obra, lograda a golpe de cincel, de esfuerzo, de precisión, de estudio, de dedicación y de amor a su tierra como testimonio de una tradición recibida y que, generosamente, quiere legar para que no se pierda en el olvido.

Sergio da su vida por enseñar a jóvenes promesas, por transmitir todo el arte que lleva en sus entrañas; entrega su tiempo, dinero, su saber, su paciencia y su vida, por sembrar y dejar su labor para el recreo, testimonio y tradición de un arte que fue testigo de otros tiempos ,de donde el lo recogió y trata de ser puente para futuras generaciones.
Su persistencia, su enconada lucha, su entusiasmo sin limite, su objetivo sin medida y firme, encuentra, poco a poco, la respuesta que su obra lleva dentro: el llanto expresivo de la madera docilizada por la mano del hombre que la transforma en lectura y canto a su tierra y tradiciones.

Ahora, como grito al expresar los deseos más profundos, retrata sus sentimientos de fe en plasmar, con lo único que Sergio escribe, el arte de la Taracea, la entrada de JESÚS en Jerusalén. Indudablemente que te quedas perplejo y desconcertado, pero pronto la mirada contemplativa del expectador encuentra sentimientos que llegan al rincón más profundo de tu alma. La soledad del SEÑOR, a lomo del pollino, transmite la soledad que cada uno nos encontramos al enfrentarnos a nuestra propia realidad.

Quizás, Sergio, desde su solitaria lucha, se ve reflejado como el SEÑOR cuando, aunque rodeado de cantos, aleluyas y festejos, sentía que muy pronto todo aquel regocijo se iba a convertir en un camino de Cruz. Es mi particular mirada después de mucho tiempo contemplándolo. Posiblemente a ti te transmita otro sentimiento.

viernes, 27 de febrero de 2009

Mi artículo 200 es "el canto a mi tierra".


Dentro de unos diez minutos entramos el último día de mes, 28 de febrero, y en ese día publicaré mi reflexión sobre mi tierra. No estaba previsto y quería esperar al 9 de marzo que cumplo un año de mi comienzo en esto de los blogs, para hacer coincidir ambos números: los doscientos artículos y el año de comienzo.


Por primera vez rompo el protocolo de ajustar tales acontecimientos y lo hago motivado por seguir el impulso del presente sin mirar el coincidir con fechas puntuales y celebrativas. Cuando llegue el momento haré lo que el momento, valga la redundancia, requiera y exija con respecto a la fecha conmemorativa. Veremos lo que el impulso derrama y concluye.


Sin embargo, hoy quiero invitarles a que conozcan un poco mi tierra. He recibido un buena exposición de fotos que reflejan la limpieza, la aridez y el fuego que mi tierra volcánica exulta y vomita enamorando a todos sus visitantes. Es reserva de la biosfera y conserva todavía el encanto de la virginidad y de la sencillez. Su cielo es limpio y transparente y su sol lo mejor: todo el año mantiene una temperatura agradable que no llega a ser agobiante en verano, ni fría en invierno, exceptuando momentos puntuales que se extreman un poco.



Su característica predominante es una eterna primavera bañada por cálidas y cristalinas aguas, dormidas por una dorada y limpia arena que hacen el encanto de sus visitantes. Sus cultivos, en una lucha constante por su poca agua y su sol radiante, reflejan el carácter del campesino conejero, nombre apodado a los naturales de Lanzarote, constante y tenaz en arrancar lo mejor de su seca y árida tierra.

Y el mar, fuente de vida y sustento para el marinero, que se esfuerza en obtener de su compañero permanente, el mar, la ganada subsistencia sacada a golpe de remo y paciencia. Todo hace de mi isla un encanto, que en su rareza, desierto y naturalidad esconde su belleza tan duramente ganada. Casualmente, el número 199, "taracea" y este, el 200, canto a mi tierra, son dos cantos a las bellezas de mi tierra. He recibido de manos del artísta la información donde pueden apreciar su obra más completa. Espero que disfruten y les gusten.
ÚLTIMAS REFLEXIONES