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lunes, 17 de febrero de 2014

¿QUIÉNES SON MANOS UNIDAS?



Muchas voces se levantan en criticar negativamente a la Iglesia. Y no les falta razón, pues la Iglesia es pecadora por la sencilla razón de que sus miembros son pecadores. No es la Iglesia un congregación de fieles seguidores, guapos, perfectos y ya salvados, sino fieles que peregrinan junto al Papa, nombrado por Jesús, el Hijo de Dios, en Pedro y continuado por sus sucesores hasta el actual Papa Francisco, que sintiéndose pecadores, tratan de alcanzar la salvación ya pagada por Jesús con su Muerte y Resurrección.

Pecadores que nos sentimos perdonados, de muchos errores y debilidades, en la Iglesia, por la Gracia y Misericordia del Señor, en el Sacramento instituido por Él, al otorgarle a Pedro el poder de perdonar los pecados. Pero la Iglesia es santa porque su fundador, nuestro Señor Jesucristo es Santo, y en Él la Iglesia es purificada y santificada. Y por Él y por la acción de su Gracia, la Iglesia continua la Misión por el emprendida desde su Bautizo en el río Jordán.

Y no tienen razón cuando hablan mal de la Iglesia y la acusan de ser causa de muchos males y de decir una cosa y hacer otra. No queremos aquí entrar a discutir la labor de la Iglesia, sino presentarla, y que los que no lo creen así, la puedan conocer e indagar. Se trata simplemente de decir lo que se hace con hechos y testimonios, porque no hacen falta palabras.

Hay muchos testimonios, ¡inmumerables!, de obras, por amor, que la Iglesia ofrece y se da gratuitamente para remediar, calmar, curar y sanar enfermedades, hambre y dolor por toda la geografía del mundo. Quienes no quieren ver la inmensa obra que hace la Iglesia, o no se cierran los, ojos o secuestran su razón para que piense y diga lo que no es verdad.

Manos Unidas es la Asociación de la Iglesia Católica en España para la ayuda, promoción y desarrollo del Tercer Mundo. Es, a su vez, una Organización No Gubernamental para el Desarrollo, (ONGD), de voluntarios, católica y seglar.
Misión, visión, valores y Estatutos

Entrar en detalles de lo que hace Manos unidas es hacerlo interminable. Mejor dejar el enlace para aquellos que hablan de la Iglesia mal, al menos conozcan lo que hace la Iglesia. Esto no es todo lo que hace la Iglesia, es sólo una pequeña gotita dentro de su inmenso mar de amor por los hombres.



jueves, 3 de junio de 2010

PENSAR BIEN, CON LA CABEZA Y EN EL BIEN COMÚN.


Todo aquel que se precie de pensar bien intencionado y de que trabaje para servir a los que lo han votado y a los que no, estaría encantado con la labor social que realiza Caritas en nuestra sociedad. Si imaginamos por un momento que Caritas cerrara sus puertas y desapareciera del mapa, nuestra sociedad precaria e indigente, nuestros obreros en paro y emigrantes, tomarían los pueblos por la fuerza desesperados por el hambre.

Lo mismo de todas aquellas asociaciones que se dedican a atender a los más necesitados, a los desamparados y a los débiles que quedan desnudos en esta crisis que ellos son los primeros en pagar. Por lo tanto, yo Gobierno, estaría pendiente de atenderlos y mimarlos para que sigan resolviéndome innumerables problemas. ¡Egoístamente, estrecharía mis relaciones de colaboración con la Iglesia!

Por eso no entiendo como no se les mima y se les protege al máximo, ya que el primer beneficiario es el propio Gobierno. Parece una locura que esto tan simple de ver no se apoye y potencie. Todo induce a que están cegados por la ira, venganza o cualquier otro mal que, junto con ellos, nos llevan a la banca rota.

Creo que lo mejor que podrían hacer es dejar la administración del Ministerio de lo social a la Iglesia y, con total seguridad, el panorama, aún pobre, empezaría a cambiar rapidamente. No hace falta sino estrechar colaboración y dejarle hacer para comprobar como todo iría mejor. Y digo esto porque a la historia me remito.

Rios de tinta han corrido en estos días a propósito de si la Iglesia debe o no debe de tener participación en una Caja de Ahorros. Ahora la intervención política y las motivaciones meramente económicas en estas entidades son tan evidentes que muchos se rasgan las vestiduras ante la sola posibilidad de que así sea.

Y sin embargo. el nacimiento de las Cajas fue la imaginativa respuesta de la Iglesia ante la alarmante situación de los más pobres. ¿O no se había preguntado nunca el lector por qué se llaman Montes de Piedad y, aún hoy, están obligadas por ley a invertir en la llamada Obra social?

En el campo económico, la Iglesia vino en ayuda del pueblo, en medio de la creciente ruina material y del empobrecimiento del Bajo Imperio. Sus vastas propiedades fueron, literalmente hablando, el patrimonio de los pobres en aquel tiempo; y, en las grandes ciudades, como Roma y Alejandría, la Iglesia asumió, poco a poco, la alimentación de los pobres, así como el sostenimiento de asilos y orfanatos. Esta actividad social explica la popularidad y la credibilidad de la Iglesia.

La cita lleva la firma de Christopher Dawson, historiador y filósofo, y la recoge en su libro "Los orígenes de Europa". Sin embargo. su mensaje es fácilmente aplicable al origen de las Cajas de Ahorros en España y en Europa, nacidas como una iniciativa de la Iglesia para sostener a los más desfavorecidos en los tiempos de la carestía y la usura.

¿Dónde, pues, está el Gobierno, y de qué presume? ¿Será por eso por lo que quiere acabar con todo símbolo que hable de la Iglesia? Estén con los ojos abiertos los españoles porque estos señores nos dejan en la calle si no espabilamos. Y cuidesen mucho de señalar con una "X" la casilla de la Iglesia en la declaración de hacienda para que tengan asegurada, el día de mañana, ¡por si acaso!, una puerta abierta y un plato de comida.

La medida más inteligente de un Gobierno, que se precie de saber lo que hace, sería colaborar con la Iglesia en todos los ordenes: financieros, sociales, salud, educación...etc. y vería como otro gallo le cantaría. E incluso aseguraría su continuidad en la Moncloa. ¡Realmente, no entiendo nada!

jueves, 17 de diciembre de 2009

¡ QUÉ HUBIESE OCURRIDO SIN JESÚS?

Foto tomada del archivo fotógrafico de Daniel Prado (http://www.daniel.prado.name/Varios-Viajes.asp?art=152#coliseo_roma_anfiteatro_flavio)
He leído en algunos comentarios la crítica despiadada al cristianismo acusándolo de ser el culpable de los atrasos históricos en la evolución de la cultura y adelantos sociales que la civilización ha experimentado a lo largo de su existencia. Hoy se emplea mucho el desacreditar la cultura cristiana señalándola como la pandemia de todos los males que nuestra civilización vive y experimenta en esta época.

Pero todo esto se dice sin más, como otras muchas cosas. No se presentan razones ni justificaciones que descubran de forma evidente y lógica lo que la palabra vomita y proclama. Así de simple, se vocifera y grita, sin el más puro indicio de que esa sea la verdad, y de que, tampoco, eso importe mucho. Sólo se trata de atacar, en este caso al cristianismo, y desprestigiarlo y acusarlo de todos los males que hoy padecemos.

Dicho esto, podemos pararnos un poco y reflexionar sobre lo que hubiese sido el Imperio Romano sin el concurso de la Iglesia. Los cristianos elevaron la posición de la mujer, "¡atentas las mujeres!"; no exponían a sus bebés, no se divorciaban de sus esposas, evitaban las prácticas sexuales que pudieran ponerlos a ellos a a sus esposas en peligro, honraban a las mujeres testigos de la fe.

El matrimonio se convierte, no en una institución para la gratificación, sino para la humildad mutua. También mitigaron la crueldades de los paganos, no participaban en los sangrientos espectáculos de la arena, no cosían a puñaladas a las prostitutas que tenían enfermedades, suavizaron el esclavismo, incluso vendiéndose a sí mismos como esclavos para liberar a otros.

Asumieron la responsabilidad cívica, ya que desarrollaron redes de apoyo para cuidar de los enfermos, viudas y huérfanos. No ignoraron la miseria de aquellos que sufren de hambre, sed y desnudez. La preocupación por los pobres es parte integral de nuestra cultura moderna gracias al cristianismo.

Los libros de texto, basados en el odio ilustrado contra la cristiandad, afirman que la Edad Media era oscura. Sin embargo, durante la Edad Media, Europa disfrutó de una de las culturas más florecientes jamás vistas en el mundo, y ello porque vivían en un mundo redimido del pecado, en el cual el Salvador había triunfado sobre la oscuridad y la muerte.

Amaban el mundo, todo lo contrario de la idea que se quiere expandir de tristeza y masoquismo, y disfrutaban de la libertad de la esperanza. La esclavitud desapareció, de no ser por el cristianismo muchos que gritan tanto serian esclavos hoy. En la Edad Media había más igualdad de vida, menos diferencia entre ricos y pobres de lo que pensamos. Y no se podía ser un solitario: uno pertenecía a una familia, un pueblo, un gremio, una Iglesia, siempre rodeado de gente. Todo lo contrario a lo que sucede hoy donde experimentamos, cada día más, la destrucción del núcleo familiar. Hoy su vitalidad nos pondría de los nervios, tendríamos que frotarnos los ojos para acostumbrarnos a la luz.


Ecologistas sin etiquetas. Estaba implícito en ellos conservar y guardar toda su época, tanto cultural como arquitectónica, paisajista, física y... No construyeron las catedrales para que fueran pequeñas, oscuras y macabras estructuras que reflejaran su miedo y su ignorancia. Son las obras más espléndidas que adornan la tierra. La belleza del mundo no es rechazada, sino que es guiada hacia la belleza del Cielo. El cristiano ama al mundo, la luz, la alegría, la esperanza de mirar hacia el Cielo porque persigue y quiere ser feliz eternamente. La luz llama a la luz. Fue la fe la que engendró esa energía.

El saludable apetito intelectual explica por qué los hombres de la Edad Media inventaron lo que todavía llamamos Universidad, pero lo que nosotros llamamos así haría ruborizar a aquellos escolásticos. Fueron siglos de estupendos logros culturales. La música moderna nace con el canto gregoriano; nace la sociedad comercial, el sistema bancario internacional, el crédito y la contabilidad moderna; los artesanos forman gremios para proteger sus negocios. Hubo un momento, hace mil años, en que España construyó una de las columnas vertebrales de Europa: el Camino de Santiago, una de las grandes aportaciones a la cultura europea.

La idea de los derechos humanos, Sr. Zapatero, usted que tanto habla de eso, nació en España. En 1550 Carlos I tomó la decisión de detener la conquista hasta tener la certidumbre de que se estaba obrando en justicia. Para ello, sometió la cuestión a una junta de sabios, en lo que se conoce como la Controversia de Valladolid. La Escuela de Salamanca, con Francisco de Vitoria a la cabeza, fundó el Derecho internacional moderno, sentando las bases del Derecho de gentes, el precedente de la idea moderna de los derechos humanos: "Los indios no son seres inferiores, sino que poseen los mismos derechos que los demás hombres y son dueños de su vidas y de sus tierras.

Moisés recibió la Ley que todos los legisladores del mundo posteriores no han hecho otra cosa sino adaptarla, precisamente porque esa es la Ley que necesitamos y deseamos todos los seres humanos del mundo. Y nadie ni nada ha aportado algo nuevo a la única verdad del mundo.

Me pregunto, ¿dónde estaban los socialistas agnósticos y anticristianos por aquel entonces? ¿Posiblemente no existían? Luego, ¿cómo se arrogan esos méritos y acciones que achacan a la Iglesia haber impedido desarrollarse? Nuestro pasado es nuestro futuro, y hay unas bases sin las cuales la civilización occidental es inconcebible, y esa roca en la que se fundamenta es el cristianismo cuya cabeza es JESÚS.


Y no quiero excluir el tema de la Inquisición, tan aprovechado para intentar tambalear los cimientos donde se fundamenta nuestra cultura. Si intentamos comprender el pasado con conceptos del presente, no entenderemos el presente ni el pasado. En la España del Renacimiento, la Inquisición se establece con el fin de combatir las prácticas judaizantes de los conversos, para lograr el imperativo político de la época: crear una sociedad homogénea y pacificada.

La Inquisición fue intolerante, porque en el siglo XVI todo el mundo era intolerante, y no sólo España. Pero España fue el país de Europa que menos brujas quemó, y ello precisamente gracias al celo jurídico de la Inquisición para estudiar los sumarios y documentar las acusaciones. Los españoles cometimos abusos en América, pero las tres imputaciones de la leyenda negra - genocidio, esclavitud e Inquisición - son falsas.

Hoy sabemos que una gran mayoría de muertos fueron causados por virus, algo que ningún español podía conocer. Los españoles no podían esclavizar a los indios: La Reina Isabel lo prohibió en su Testamento,y Carlos I lo subrayó en las Leyes de Indias. La leyenda española en América es falsa, los españoles debemos saber la verdad.

miércoles, 7 de octubre de 2009

HOMBRE Y MUJER.


Siempre he mantenido la idea que el hombre y la mujer son, iguales en dignidad y valores, pero diferentes en funciones y, por consiguiente, en sexo. La Creación los ha diferenciado muy claramente en macho y hembra y el equilibrio de su subsistencia está sustentado en la procreación libre, voluntaria y amorosa del matrimonio conyugal. Amorosa porque el nuevo ser necesita y depende del amor de sus padres hasta tal punto que del equilibrio afectivo, emocional, sentimental, económico, responsable de sus padres dependerá su desarrollo y educación.

Y los beneficiados de ese buen funcionamiento y armonía familiar van a ser, en primer lugar la propia familia, pero en segundo, y muy directamente la propia sociedad que lo ampara, lo acepta, lo recoge y legisla para la buena convivencia y beneficio común de todos los que la forman. Diríamos, sin temor a equivocarnos, que es al Gobierno, de cualquier color, que le corresponda legislar quien debe estar más preocupado en proteger ese ambiente familiar para que luego su integración social sea la más adecuada en beneficio de todos.

No se entiende qué realmente esté pasando todo lo contrario. No se entiende que reine la confusión y el rol de cada interviniente sea desdibujado, camuflado, dubitativo, desorientado hasta casi difuminarse de forma etérea y quedar invisible sin saber qué papel le corresponde a cada uno y qué vocación está marcada en la propia esencia de su ser. Un Gobierno que se precie de serlo y saber gobernar debe atender, desde la esencia del ser humano, la función educadora de dar a cada uno su papel.

Porque siendo personas de igual dignidad y valores, tenemos funciones diferentes que nos complementan para el buen desarrollo de la vida. El hombre posee unas características que no las tiene la mujer, y a la inversa. Los hijos necesitan de la masculinidad del padre, pero también de lo femenino de la madre., porque ambos son sus procreadores y de ambos tiene que recoger las referencias y los estímulos que necesita para su desarrollo integral. Son cosas evidentes y naturales que querer darle otros significados es tener ganar de volver el mundo al revés.

Y creo que es lo que está sucediendo, sino juzguen ustedes lo que sucede a nuestro alrededor. Valga como ejemplo lo que ha sucedido en Asunción del Paraguay. También aporto, en apoyo a lo que pienso y he reflexionado, parte de la conferencia del Padre José Kentenich, todo ello recogido de la campaña 40 días por la Vida por Patricia Stanley desde Paraguay.

Hace unas días Asunción del Paraguay, se vio conmocionada por un terrible
asesinato, una madre mato a su hijo de tres años, en un supuesto acto de
exorcismo.

La sociedad respondió horrorizada puesto que no hay nada más deleznable que
una madre mate a su propio hijo. Por ello no entendemos como no reacciona de
igual forma ante los miles de asesinatos silenciosos que se practican en
clínicas de aborto, y como no reacciona ante legisladores que pretenden por
todos los medio introducir la cultura de la muerte.

Me gustaría compartir, extractos de la conferencias del Padre Jose
Kentenich, fundador del Movimiento de Schoenstatt, en su charla “La
Identidad Femenina*”, que analizan el ser mujer y el valor de la misma para
nuestra sociedad.

El Padre José Kentenich nos dice “La cultura de nuestros días es,
efectivamente, una cultura masculinizada, y esto lo digo en oposición a
aquellos que opinan que es una cultura femenina”.

Esta es la situación actual: a causa de la exageración extrema de lo
masculino y a causa de la disolución de lo femenino, debido a la prosecución
del extremismo masculino, se puede caracterizar la relación mutua de los
sexos con un solo término: confusión de los sexos. ¿Qué significa esto?

Destaco tres aspectos: primero, enajenación de los sexos (pérdida de la
propia identidad de cada sexo). Segundo, aislamiento: por una parte a la
mujer se le ha privado de su tendencia natural al amor y el hombre, por otra
parte, ha cultivado demasiado unilateralmente lo individualista de su ser,
llevándolo hasta la más completa extrapolación. Tercero, el flujo recíproco
de los sexos entre sí.

Esto deben Uds. verlo claramente, porque este revoltijo de los sexos se
presta para todo. Si pretendemos formar el tipo de hombre del futuro,
debemos contribuir a solucionar la crisis de los sexos. No es admisible que
hoy la mujer aspire a poseer la misma modalidad que el hombre. Igualdad de
valor sí, pero no igualdad de modalidad. Con esto hemos tocado la
perspectiva histórica de la crisis de los sexos.”

Recalca de manera muy especial “No es admisible que hoy la mujer aspire a
poseer la misma modalidad que el hombre. Igualdad de valor sí, pero no
igualdad de modalidad. Con esto hemos tocado la perspectiva histórica de la
crisis de los sexos”.

De parte de la sicología de la cultura se nos dice que esta confusión de
los sexos es, para la cultura occidental, más peligrosa que haber perdido la
guerra. Si lográramos superar esta confusión de los sexos, si pudiéramos
cuidar que la naturaleza masculina y femenina madurasen conforme a sus ser y
se desarrollasen existencialmente como una auténtica bi-unidad, entonces,
con ello también habríamos aportado a la cultura occidental un factor de
sanación sin igual…

Acentúo este punto por que la cultura de aborto es una cultura que pretende
ser utilitaria, masculinizada, no me viene gana tener un hijo, no quiero un
hijo defectuoso por eso aborto, yo decido, es mi cuerpo. Una corriente de
los anti valores que sobre salen en nuestra sociedad que pretende establecer
que el niño que, en el vientre materno, es un apéndice que puede ser
extraído sin consecuencias y que la mujer tiene derecho sobre su cuerpo,
olvidándose de los derechos del niño por nacer.

Donde está la clave nos dice el Padre Kentenich: “Debemos educar una
conciencia de la identidad original del propio sexo, educar a la niña de
estar orgullosa de ser así.

La mujer está condicionada para lo maternal, para la fuerza creadora y
anhela servir a la vida.

Al decir, cultivo de la conciencia del propio sexo y de la conciencia de la
propia misión, para superar la confusión de los sexos, entonces, quiero
decir que, como mujer, debo llegar a estar orgullosa de mi identidad.”

sábado, 13 de junio de 2009

EN NUESTRA DECLARACIÓN, LA X EN LA CASILLA DE LA IGLESIA.


"La mayor empresa privada no llega a aglutinar a tres mil empleados- señalaba el cardenal Amigo-, sin embargo en la Iglesia solo los jesuitas y los salesianos dan trabajo a más de cinco mil personas". ¿Y cuántos más en el resto de la vida consagrada en España en sus servicios sociales, caritativos, asistenciales, educativos? ¿Y cuántos en nuestros colegios diocesanos, albergues, residencias de ancianos, catedrales, museos y hospitales?

"Cuando un inmigrante llega a una ciudad española, lo primero que hace es buscar la torre de la Iglesia e ir a ella para que lo acojan y lo orienten sobre cómo, dónde y de qué poder vivir", declaraba en reciente rueda de prensa el obispo José Sánchez, que de inmigrantes sabe un rato.

¿Y qué hace la Iglesia a favor de una sociedad en crisis? Ofrece puestos de trabajo, da ejemplo con sus sueldos austeros y con sus miles de altruistas voluntarios, acoge y sirve a los necesitados y nos pide un examen de conciencia para saber cuáles son las causas de la crisis económica que nos aflige para desde ellas proyectar sus soluciones. Y así prolonga en el tiempo el mandato del SEÑOR, hoy con nuevos ecos y resonancias:" Dadle vosotros de comer".

"Para salir de la actual crisis económica, hace falta responsabilidad, solidaridad, austeridad y enmendar abusos", afirmaba el flamante presidente de los Estados Unidos. Esta cita también podríamos encontrarla en numerosas cartas pastorales de nuestros obispos, que desde comienzo del pasado otoño están alertando sobre las causas y las raíces de la crisis económica y su verdadero sustrato en una moral que ha idolatrado el dinero.

"No le des un pez a quien no tiene de comer, dale una caña de pescar para que sea él mismo quien pueda salir de su indigencia", reza una máxima de la asistencia social y la tarea caritativa. Nuestra Iglesia educa, sensibiliza, recauda y destina recursos para que todo el mundo tenga su "caña de pescar", pero a su vez, le da el pez - el pan nuestro de cada día - al necesitado.

En el 2007, antes de la crisis, solo Cáritas Española, a través de sus acciones de empleo, generó más de catorce mil puestos de trabajo. En sus cursos de formación laboral participaron además un 73% de mujeres- dos terceras partes de los pobres son mujeres-, la mayoría jóvenes e inmigrantes.


Manos unidas no solo da el pan y el agua en los rincones más olvidados y desolados de la humanidad, sino que abre pozos por doquier, trabaja en proyectos agrícolas y ganaderos; promueve escuelas, orfanatos, dispensarios y hospitales, sirve de modo magnífico y pionero en centros de formación comunitaria y laboral como nadie por el desarrollo de la mujer.

Manos Unidas es una organización No Gubernamental para el desarrollo (ONGD) católica, de voluntarios, que desde 1960 lucha contra la pobreza, el hambre, la malnutrición, la enfermedad, la falta de instrucción, el subdesarrollo y contra sus causas. ¿Cuántas instituciones como Manos Unidas, como Cáritas, pueden presentar unas cuentas así?, (les invito a leer sus obras y trabajos).

Ésta es la Iglesia, la que formamos todos que de alguna manera colaboramos y contribuimos a que esto se realice y haga que el mundo sea menos injusto. Ésta es la Iglesia que muchos critican amparándose en los fallos de muchos de sus integrantes, pero que esconden sus logros y su obra en la ingente cantidad de buenas obras que cada día, sus miembros también realizan. No por unos la obra es mala, y la Iglesia es Santa a pesar de que algunos de sus miembros fallen en el camino, pues la debilidad necesita fortalecerse y levantarse. Y de no hacerlo, se excluyen ellos mismos, pues el perdón siempre está presente para los que quieren enmendarse.

Una institución como la Iglesia católica merece la pena ayudarla siempre, y máxime ahora, con un gesto sencillo que no cuesta nada: la X en el casillero correspondiente de la Declaración de la Renta. Es un gesto que no cuesta nada y vale mucho para tantos y tantos que apenas tienen nada.
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