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Alexis Carrel |
Un esfuerzo de reflexionar los acontecimientos díarios vistos desde la optica cristiana y alumbrados desde el Evangelio con la ayuda del ESPÍRITU SANTO.
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miércoles, 20 de febrero de 2013
ALEXIS CARREL
jueves, 15 de octubre de 2009
CUANDO NOS CREEMOS CAPACES DE VALERNOSPOR NOSOTROS MISMOS...

España, a la cabeza de Europa en afectados por tuberculosis
A pesar de que su incidencia y mortalidad se ha reducido en los últimos años, nuestro país está a la cabeza de Europa en tuberculosis, la enfermedad infecciosa que causa más muertes después del VIH. Se trata de una enfermedad muy difícil de diagnosticar, dada la variabilidad de los síntomas. No se ha innovado en medicamentos desde hace 40 años ni en vacunas desde hace 90; lo que salvaría millones de vidas y supondría un importante ahorro para los Sistemas Nacionales de Salud.
En la actualidad, se estima que un tercio de la población mundial está infectada por el M. Tuberculosis, con aproximadamente 9 millones de casos nuevos anuales y entre 1’5 y 2 millones de muertes. En España, la población pediátrica menor de 14 años infectada representa el 6% del total de casos nuevos, siendo el grupo menor de 4 años el más afectado y el que más formas graves presenta.
En cierta ocasión leí , fue un recorte de una revista que me enseñó una persona, que el Sr. Saramago expresaba su sorpresa por considerar como todavía se podía estar pensando y creyendo en DIOS. No sé si literalmente era así, pero si que venía a expresar eso. Hoy con tantos avances tecnológicos y tantos adelantos no parece que nada se le vaya a resistir al hombre. El mundo está a sus pies y todo parece someterse a su poder.
Hace muy poco tiempo, cuando empezó lo de la gripe A unos compañeros me decían que eso no era nada, que ocurría en países que no estaban muy preparados y que sanitariamente dejaban mucho que desear. Al parecer en España todo estaba controlado y una pandemia o cualquier otra amenaza estaría sofocada enseguida.
Los avances espectaculares y sorprendentes nos hacen sentir seguros y, en muchos momentos, sentimos la tentación de experimentar que nada nos va a poder y que llegará un momento que podremos con la muerte. Sé que puede parecer exagerado, pero en el fondo de nuestro ser abrigamos, aún a modo de tentación, la esperanza de poder controlar todo tipo de enfermedad.
Creo que esos sentimientos son los que hacen llegar a manifestar ese tipo de pensamientos, como lo del Sr. Saramago, alimentado por una ceguera agnóstica, que no atea, porque en algo creerá, por ejemplo en la ciencia, y ateo significa no creer en nada. Y se no presenta de forma clara y meridiana que cuando se tiene poder, soberbia, orgullo, suficiencia, llegamos a creernos capaces de resolver todos nuestros problemas e interrogantes, y poder darles respuestas.
Saber nuestro origen, de dónde venimos y como hemos aparecidos aquí en la tierra. Y también nuestro destino y dónde acabará nuestra vida y qué pasará después son interrogantes que el hombre busca y se cree en muchos momentos suficiente para darle respuesta. Llevamos muchos milenios investigando y sólo hemos avanzado en curar algunas cosillas exteriores y otras a medias o al menos prologar más la vida con cierta dignidad.
Sin embargo, lo interior está cada vez más podrido, más alejado de nuestra condición de persona humana digna de ser llamada así. Aparecimos en la tierra matando y continuamos matando. Quizás ahora peor, porque somos más conscientes de lo que hacemos y lo tratamos de dirigir y reconducir nosotros: ¡Somos los dueños del mundo!
A todo esto, cuando todo parece viento en popa y que somos los Hombres del mundo, los sabios y los todopoderosos que no necesitamos de nadie, una simple gripe, o no tan simple, nos vuelve todo al revés. Y ahora resulta que algo que había pasado a la historia, por lo menos por la casa de los todopoderosos dioses, amenaza y nos descubre nuestra pequeñez y miseria. Los datos están más arriba y dejan evidencia de lo que digo.
Y es que la sabiduría está reñida con la prepotencia y la suficiencia, porque sólo los pequeños, los necesitados, los carentes de toda suficiencia, los pobres que tienden la mano para buscar la salvación que ellos no pueden encontrar son los que encontraran las respuestas de salvación que nunca el hombre soberbio podrá encontrar.
viernes, 10 de julio de 2009
ESTAMOS CONDENADOS AL VACÍO Y DE ÉL AL PRECIPICIO.

Muchos de nuestros contemporáneos no perciben de ninguna manera esta unión íntima y vital con DIOS, o la rechazan explícitamente, hasta el punto que el ateísmo debe ser considerado entre los problemas más graves de esta época.
Negamos el concepto de género, acto seguido el de especie… y al final somos iguales que los animales…
¿Cómo hemos llegado a eso? Pues, primero negando a DIOS, y de ahí se pasa a la negación de toda la antropología cristiana; nos cargamos el concepto del amor humano, transformándolo en puro hedonismo y placer, y más el divino, donde el amor es el acto de darse y responsabilizarse. Hacemos del sexo nuestro dios.
Al final lo que buscamos es sustituir a DIOS por el nuestro… Luego, el matrimonio no tiene sentido, ni nada que ver con la procreación… y de ahí pasamos a la idea de que cada uno puede ser lo que quiera: hombre o mujer, y en consecuencia formar parejas de hombres con hombres o mujeres con mujeres… o cada uno con quien quiera… todo vale con tal de que el hombre sea libre y colme sus apetencias… (Zoofilia, promiscuidad, placer por placer…)
Nos cargamos, pues el concepto de género y al final terminamos cargándonos el concepto de especie, y ya, sin saber cómo, hemos llegado a ser igual que los animales y, en algunos caso, inferiores (proyecto simio)…
El nombre de ateísmo abarca fenómenos muy diversos. Una forma frecuente del mismo es el materialismo práctico, que limita sus necesidades y sus ambiciones al espacio y al tiempo. El humanismo ateo considera falsamente que el hombre es “el fin de sí mismo”, el único artífice y demiurgo de su propia historia…
Otra forma de ateísmo contemporáneo espera la liberación del hombre de una liberación económica y social para la que “la religión por su propia naturaleza, constituiría un obstáculo, porque, al orientar la esperanza del hombre hacia una vida futura ilusoria, lo apartaría de la construcción de la ciudad terrena: "Paraíso donde el hombre encontrará la felicidad que busca".
Y los resultados de esa búsqueda inteligente y razonada no terminan por convencer al hombre, aunque sigue empecinado en caminar en esa dirección. La realidad, que no se puede negar, es que todo lo que nos rodea está impregnado de desconfianza, inseguridades, muertes, robos, confusiones, sin sentidos, corrupción, desorden, enfermedades provocadas por el hombre, sexo incontrolado, desvirtuado, fuera de sentido...
Cada día los enfrentamientos por el poder, el dinero, la ambición de ser por tener, nos lleva a ser el que más tiene, "el más grande", y eso se traduce en odio, guerras, luchas, asesinatos, sometimientos...etc. Nada tiene valor sino que lo da el dinero y el poder, y eso son los grandes objetivos a conseguir.
En un mundo con esas coordenadas todo está condenado al precipicio, al vacío, a la relativa verdad. No hay nada, sino mi verdad, y lo que yo soy y quiero, esa es mi verdad. Por tanto, yo que estoy en el poder soy la verdad y deben seguirme. Y lo hacen a través de los medios, la manipulación y el consumismo. Mientras tenemos lo que buscamos: libertinaje disfrazado de libertad, sexo, consumismo, placer...etc., todo va bien, y nos atamos la soga al cuello y que nos lleven a donde quieran.
Nuestros foros de diálogo son foros donde se discute y se afianzas posturas encontradas de los unos contra los otros. Y muchas veces se convierten en una dispersión de opiniones encontradas que no nos llevan a ninguna parte, sino a hacer cada uno lo que cree y le viene en gana. Es la cultura del Relativismo, donde cada uno vive su verdad.
Pero la pregunta está en la conciencia de todos, más nadie quiere ponerla encima de la mesa. ¿A quién seguir? ¿Quién pone los puntos sobre las íes? ¿Hay alguien que lo pueda hacer? Porque las luces de este mundo: Obama, Sarkozy, Zapatero, Chávez, Zelaya, Roberto Micheletti...etc., no nos convencen, ni nos llevan por buen camino Y cuando ha habido alguien que empieza a ser luz, se lo han quitado del medio.
Luego, ahí queda servido el tema: ¿Es este el camino, o seguimos caminando sin rumbo? Y de no serlo, ¿Por qué camino optamos?