domingo, 2 de agosto de 2015

LAS COMUNIDADES SIGUEN VIVAS



LECTURA BREVE: (Col 1,2b-6a) 
Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre. En nuestras oraciones damos siempre gracias por vosotros a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, desde que nos enteramos de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos. Os anima a esto la esperanza de lo que Dios os tiene reservado en los cielos, que ya conocisteis cuando llegó hasta vosotros por primera vez el Evangelio, la palabra, el mensaje de la verdad. Éste se sigue propagando y va dando fruto en el mundo entero, como ha ocurrido entre vosotros. 

Las cartas de Pablo son siempre misivas que animan y que perseveran en la unidad. Hoy está ocurriendo lo mismo. Internet nos posibilita esa comunicación que se hace rápida, fresca y al instante. Por eso, una vez más comparto que, el compartir, valga la redundancia, es la semilla que debemos sembrar y cultivar con mucho esmero, cuidado y atención.

Y el agua que debemos usar preferentemente es la Oración. La Oración apoyada en el Espíritu Santo y conectada desde a Gracia de Dios que nos une en su Hijo Jesús y nos fortalece al perseverar unidos compartiendo nuestra fe.

No bajemos el listón, que nunca lo hemos bajado, y a pesar de las persecuciones perseveremos viviendo y proclamando que Jesús Vive entre nosotros porque ha Resucitado. Y en Él, porque nos lo ha prometido, tenemos fundadas todas nuestras esperanzas de gozo y felicidad eterna. Amén.



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