viernes, 10 de julio de 2009

ESTAMOS CONDENADOS AL VACÍO Y DE ÉL AL PRECIPICIO.


Muchos de nuestros contemporáneos no perciben de ninguna manera esta unión íntima y vital con DIOS, o la rechazan explícitamente, hasta el punto que el ateísmo debe ser considerado entre los problemas más graves de esta época.


Negamos el concepto de género, acto seguido el de especie… y al final somos iguales que los animales…


¿Cómo hemos llegado a eso? Pues, primero negando a DIOS, y de ahí se pasa a la negación de toda la antropología cristiana; nos cargamos el concepto del amor humano, transformándolo en puro hedonismo y placer, y más el divino, donde el amor es el acto de darse y responsabilizarse. Hacemos del sexo nuestro dios.


Al final lo que buscamos es sustituir a DIOS por el nuestro… Luego, el matrimonio no tiene sentido, ni nada que ver con la procreación… y de ahí pasamos a la idea de que cada uno puede ser lo que quiera: hombre o mujer, y en consecuencia formar parejas de hombres con hombres o mujeres con mujeres… o cada uno con quien quiera… todo vale con tal de que el hombre sea libre y colme sus apetencias… (Zoofilia, promiscuidad, placer por placer…)


Nos cargamos, pues el concepto de género y al final terminamos cargándonos el concepto de especie, y ya, sin saber cómo, hemos llegado a ser igual que los animales y, en algunos caso, inferiores (proyecto simio)…


El nombre de ateísmo abarca fenómenos muy diversos. Una forma frecuente del mismo es el materialismo práctico, que limita sus necesidades y sus ambiciones al espacio y al tiempo. El humanismo ateo considera falsamente que el hombre es “el fin de sí mismo”, el único artífice y demiurgo de su propia historia…


Otra forma de ateísmo contemporáneo espera la liberación del hombre de una liberación económica y social para la que “la religión por su propia naturaleza, constituiría un obstáculo, porque, al orientar la esperanza del hombre hacia una vida futura ilusoria, lo apartaría de la construcción de la ciudad terrena: "Paraíso donde el hombre encontrará la felicidad que busca".


Y los resultados de esa búsqueda inteligente y razonada no terminan por convencer al hombre, aunque sigue empecinado en caminar en esa dirección. La realidad, que no se puede negar, es que todo lo que nos rodea está impregnado de desconfianza, inseguridades, muertes, robos, confusiones, sin sentidos, corrupción, desorden, enfermedades provocadas por el hombre, sexo incontrolado, desvirtuado, fuera de sentido...


Cada día los enfrentamientos por el poder, el dinero, la ambición de ser por tener, nos lleva a ser el que más tiene, "el más grande", y eso se traduce en odio, guerras, luchas, asesinatos, sometimientos...etc. Nada tiene valor sino que lo da el dinero y el poder, y eso son los grandes objetivos a conseguir.


En un mundo con esas coordenadas todo está condenado al precipicio, al vacío, a la relativa verdad. No hay nada, sino mi verdad, y lo que yo soy y quiero, esa es mi verdad. Por tanto, yo que estoy en el poder soy la verdad y deben seguirme. Y lo hacen a través de los medios, la manipulación y el consumismo. Mientras tenemos lo que buscamos: libertinaje disfrazado de libertad, sexo, consumismo, placer...etc., todo va bien, y nos atamos la soga al cuello y que nos lleven a donde quieran.


Nuestros foros de diálogo son foros donde se discute y se afianzas posturas encontradas de los unos contra los otros. Y muchas veces se convierten en una dispersión de opiniones encontradas que no nos llevan a ninguna parte, sino a hacer cada uno lo que cree y le viene en gana. Es la cultura del Relativismo, donde cada uno vive su verdad.


Pero la pregunta está en la conciencia de todos, más nadie quiere ponerla encima de la mesa. ¿A quién seguir? ¿Quién pone los puntos sobre las íes? ¿Hay alguien que lo pueda hacer? Porque las luces de este mundo: Obama, Sarkozy, Zapatero, Chávez, Zelaya, Roberto Micheletti...etc., no nos convencen, ni nos llevan por buen camino Y cuando ha habido alguien que empieza a ser luz, se lo han quitado del medio.


Luego, ahí queda servido el tema: ¿Es este el camino, o seguimos caminando sin rumbo? Y de no serlo, ¿Por qué camino optamos?

10 comentarios:

Padre Efrén dijo...

Muy apreciado hermano Salvador:
Contundente, coherente y profundamente reflexivo.
Dios ilumina los corazones de los justos para no oscurecer los caminos de la humanidad. Estamos llamados a ser luz en la oscuridad, faros en el mar de las tinieblas.
Que el Señor le bendiga, querido Salvador.
Un fuerte abrazo en Cristo.

flavio g dijo...

La única forma de evitar el relativismo y su consiguiente caos, es a traves de una ética objetiva fundamentada de modo racional.
Y cuando digo racional, no me refiero a una costrucción racionalista complicada.
Todo se resume en un axioma básico "no hagas a los demas lo que no te gustaría que te hicieran a ti"
Paradgicamente, en nombre de la religión se ha violado este principio.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Gracias, Padre Efrén por sus comentarios llenos de amor y ánimo que nos empujan a seguir hacia la Casa del Padre. Hacen falta luces que nos alumbren el camino y nos acompañen a recorrerlo.
Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Esa es la solución, Flavio. Muchas gracias por tu compartir y comentario. Hacemos luz en la medida que nos damos a buscarla, y un camino es el de abrirnos y compartir, siempre con el deseo de buscar la verdad.
Estoy de acuerdo contigo. Sí nos empeñáramos en respetarnos y no desear para el otro lo que no deseo para mí, la sociedad quedaría, en poco tiempo, en paz. Todos los problemas se irían arreglando de forma sistemática.
Ahora, pienso que todos estamos implicado en eso, y todos, al menos los que queramos hacerlo, somos culpables que no se haga. La Iglesia lo hace: Madre Teresa de Calcuta, Hermano Isidoro Lezcano, fundador de Cruz Blanca, Vicente Ferrer, San Juan de la Cruz, y muchos más que haría interminable la lista, incluso anónimos. Y los que no lo hacen están engañándose y excluyéndose de la misma. No la están representando. Ocurre como con lo políticos, los programas y los partidos no son malos, son malos los miembros que no los cumplen, pero seguro que habrá muchos que se esfuerzan en cumplirlo. Por eso, el partido no es malo.
También, hay que ver las cosas muy profundamente, porque hay mucho comentario desde la superficialidad y el desconocimiento. En cuanto a las riquezas, diríamos que la Iglesia no es dueña de lo que tiene, pues pertenece al patrimonio Universal, y los insultarían si se les ocurriesen mover o vender algo. Es más, no los dejarían.
Yo creo que la Iglesia ha cumplido y cumple, pues su obra es ingente y está cargada de mucho amor y servicio. Hoy mismo, en nuestra nación están superviviendo mucha gente gracias a la labor de Cáritas, que no es una ONG, sino la Iglesia, atendida por miles de creyentes voluntarios. Te invito a ir a tu parroquia y enterarte de la labor que estarán haciendo en ese sentido. En mi ciudad se da de comer diariamente a 40 o más personas,a veces se ha llegado hasta 90, y eso es fácil decirlo, pero hay que trabajar para hacerlo. Las estadísticas a nivel nacional de la Iglesia son demoledoras y si la Iglesia pensara en ella y dejará de la mano todo eso, ahora mismo se produciría un tremendo caos que ni el Gobierno ni nadie podría controlar.
La Iglesia soy yo, y en la medida que yo trate de cumplir esa máxima, la Iglesia la estará cumpliendo. Cada parroquia tiene su propia independencia y cada Diócesis también. Hay una interrelación jerárquica de obediencia y de criterios según CRISTO, pero nada más.

MARISELA dijo...

Querido Salvador: como dice el refrán más claro, el agua.
Lo que pasa es que impera el hedonismo y el materialismo, incluso en nuestras filas. Acabo de leer en la página de Manuel, carmelita cubano, que hay que ser progresistas dentro de la Iglesia. ¿Qué significa eso? ¿Que piden esos que hablan de "progresismo" dentro de la Iglesia?. Creo que sólo quieren desestabilizarla, igual que cuando hablan de la riqueza del Vaticano o de los curas que se pasan en autoridad. Somos nosotros los que debemos mirar a Cristo, único ejemplo y Maestro y reflejar, en la medida de nuestras limitaciones, sus enseñanzas. Y dejarnos de tantos ismos.
Los gobernantes a los que haces referencia sólo piensan en ellos, en su "grandeza", en acaparar, sin darse cuenta del sufrimiento de los pueblos que dirigen. Y sobre todo, olvidándose de que toda la riqueza del mundo no alcanza para comprar el amor de Dios.
Saludos y gracias por tus comentarios, que nos enseñan a todos los que te visitamos.
Bendiciones de colores!!!!

Salvador Pérez Alayón dijo...

Gracias Marisela por tus visitas cargadas de fuerzas, optimismo y confianza. Todos bebemos de la Fuente del ESPÍRITU que nos vivifíca y fortalece en nuestros comunes comentarios, hoy por unos y mañana por otros, pero todos para Gloria de nuestro PADRE Bueno del Cielo.
Un abrazo en XTO.JESÚS.

SCJM dijo...

Que tengan buen inicio de semana saludos.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Gracias SCJM e igualmente para ti.
Un saludo.

eligelavida dijo...

El ministro de justicia ha dicho que la libertad religiosa debe moverse “dentro de los límites de una sociedad democrática, y ajustarse a la lógica de esta sociedad”. Y la lógica de esta sociedad son el poder, el dinero, el sexo, la ambición y todo lo demás que describes. Por tanto, si sólo somos libres dentro de estos límites, es que somos esclavos.

Yo me niego a esclavizarme de este modo. Pero claro, los cristianos debemos decidir a quien queremos obedecer: a Dios o al Cesar. Y el momento de decidirse ha llegado ya.
La prueba es que no hacen más que lanzarnos ultimatums.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Estoy contigo eligelavida, yo también me niego a ser esclavo, sobre todo cuando tengo la invitación inmejorable de ser libre, pleno de felicidad y eterno. Cuando tengo la amorosa invitación de ser glorioso como mi PADRE Celestial y vivir gozando eternamente en su presencia.
Verdaderamente están ciegos y van de cabeza al precipicio. La oferta de JESÚS no tiene competencia.
Un abrazo en XTO.JESÚS.

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