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miércoles, 24 de mayo de 2023

NUNCA TE RINDAS. EL SEÑOR VA A TU LADO.

El camino se hace duro, cansino y nos invaden deseos de dejarlo, de caminar hacia otra dirección. El mundo nos seduce y nos atrae. Experimentamos frialdad, cansancio y nos fatiga la rutina de la oración. Perdemos la concentración y sentimos que vamos solos, que el Señor no está, se ha ido o no nos escucha ni responde. 

¿Qué hacer?, nos preguntamos. ¿Me entrego al mundo o amargo mi vida? Nada de eso, no desesperes, ten confianza. Despierta, date cuenta de que Jesús está contigo. ¡Y a tu lado! No se ha ido. Sería absurdo que después de habernos creado y entregar su Vida por ti te vaya ahora a dejar solo y abandonado. Nos ama con una Infinita Misericordia y ha pagado nuestro rescate de salvación.

Quizás el problema es que no lo vemos ni le escuchamos. Quizás es que no nos damos cuenta de que camina con nosotros y espera nuestras peticiones, nuestras oraciones y nuestra confianza en Él.

Hay uno que se da cuenta y sabe el momento de nuestras debilidades, el demonio, y actúa cuando ve que la ocasión es propicia. Nos confunde y nos anima a alejarnos del Señor. Somos criaturas del Señor y nunca nos abandonará. Nos ama con una Misericordia Infinita, que es precisamente la que nos salva. Simplemente, descansa, ten paciencia, acepta humildemente tus debilidades y fracasos, y confía en el Señor. Él ya te ha salvado, ¡recuerdalo!, entregando su Vida en la Cruz.

Por tanto, tu precio de salvación está pagado. No lo desaproveches. Vale la pena seguir adelante aunque el camino sea duro. Ten la seguridad que el Señor nos lo aliviará.

martes, 5 de diciembre de 2017

LA VIDA ES POSITIVA



El mundo, aunque, para muchos, haya dificultades, peligros y tormentos, siempre será una oportunidad para ganarnos la Gloria Eterna. Esa es la esperanza de todos aquellos que creen en Jesús, el Hijo de Dios hecho Hombre. Y, bendita esperanza, porque, para muchos, el mundo se ha convertido en un lugar infernal y de sufrimiento.

Vivir, a pesar de esas situaciones, Lampedusa, China, Nigeria y muchos otros lugares donde los enfrentamientos, las guerras y luchas de etnias, religiosos y otros destruyen, matan y llenan de sufrimientos a muchos, con la esperanza de que todo no está perdido y llegará un día de gozo y paz eterna, da cierta fuerza para continuar soportando lo inevitable.

Por eso, desde aquí, damos gracias y oramos por todos aquellos que sufren y luchan por un mundo mejor. Sobre todo, por los misioneros y voluntarios que se desplazan a esos lugares a darse, a servir y ayudar. A ellos, toda la fuerza del Espíritu Santo para que superen y soporten todas las dificultades. Amén.
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