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martes, 18 de noviembre de 2014

EN LA RAÍZ DE LOS PROBLEMAS



Supongo, y la experiencia lo demuestra, que siempre habrá robos, crímenes y conflictos. Lo supongo porque aparte de demostrarlo el tiempo, el mal existe dentro del hombre por el pecado, y el diablo se encarga de que el hombre, alejado de Dios, actúe.

Pero buscar la raíz del mal en las leyes sociales y la justicia es más de lo mismo, porque el mal sólo puede combartirse desde lo más profundo del corazón del hombre. Es el hombre quien lleva el mal dentro de sí y sólo él puede liberarse de ese mal. Los malos tratos no se terminarán nunca, pero podrán disminuirse en la medida que se aborde el tema familiar y las relaciones de las parejas.

Es en la familia donde hay que abordar y buscar soluciones a los malos tratos. Formar en el compromiso del amor, y no en el amor romántico, pasional o interesado, sucedáneos de amor, pero nunca verdadero amor. Hay que formar en el concepto de libertad, libertad que consiste en buscar el bien y no mi bien. Y hay que buscarlo en la coordinación escuela- familia.

Porque nunca será la escuela la formadora de los hijos de la familia. Será, eso sí, una buena colaboradora, pero es en la familia donde se produce la verdadera formación. La familia es la escuela donde se aprende a la renuncia, al sacrificio, a la solidaridad, al trabajo en equipo y, sobre todo, a amar. Y los padres son los ejemplos vivos y presentes que tienen los hijos delante.

 De lo contrario no estamos abordando el problema por donde hay que abordarlo. Por eso hay, queridos gobiernos, potenciar la familia y la educación. Gasten el dinero ahí, y verán en quince o veinte años los resultados.  Pasan los años y no se avanza, porque se ponen parches pero no se ataca el problema donde se tiene que ir. Eso, incluso, haría reducir los gastos sanitarios el otro pilar donde hay que gastar, porque la buena educación familiar y escolar redundaría en la buena salud.

Y si sobre algo, fundirlo en el deporte y otras actividades culturales y recreativas, pero sólo cuando aquellas estén bien atendidas. Y, claro, sería de obligado cumplimiento ser honrado y no robar.

jueves, 13 de marzo de 2014

ROBAR ESTÁ DE MODA



Cuando se afloja en disciplina y en la moral, el peligro está en que se pasa al extremo contrario. Uno deja de hacer ejercicios un día y pronto se da cuenta que ya le cuesta hacerlo todos los días. El dejarlos de vez en cuando se hace frecuente y de ahí a la costumbre. Ocurre con las leyes algo parecido. Se quebranta un ley y ese precedente se aplicará de nuevo, con lo que la ley queda obsoleta y anulada.

En nuestro país están pasando cosas de este tipo y ya no sabemos que está bien o mal. Uno que ha vivido en las dos Españas, cuando la una era una grande y libre, y la de ahora que no sabemos ni de quién es, ni su tamaño y ni de su libertad, está más que confundido y sorprendido. Porque la verdad y el bien son de todas las Españas y de todas las edades.

No se es libre si se hace lo que se quiere y lo que convenga, porque la libertad es buscar que mi bien sea también tu bien y que ambos coincidan con el bien de todos, es decir, el bien común. Ser libre, por tanto, es buscar el bien común que se apoya y se fundamenta en la verdad. Y eso no es un sentimiento sio un compromiso.

Pues dicho esto, me parece un robo a mano armada que en algunos bancos, porque no son todos, te cobren un dinero (dos o más €), a una persona que no sea cliente, por ingresar en una cuenta de otro cliente. Me parece un disparate, un sometimiento y explotación que se permita esto. Me ocurrió personalmente no hice el ingreso. Se lo di en mano a la persona titular de la cuenta y él tuvo que hacer personalmente su ingreso.

Estoy todavía dándole vueltas al asunto para encontrar la diferencia en el servicio que puede existir en hacer el ingreso una persona no cliente, al de un cliente. Se trata de depositar dinero en una cuenta y nada más. Porque si lo hace un cliente no se le cobra, y al que no lo es, sí. ¿Alguien me lo puede explicar? ¿No es el mismo servicio, el mismo tiempo, el mismo dinero...? ¿Y para el banco no supone lo mismo? 

¿O es otra forma de explotar, de engañar, de recaudar dinero a los más débiles, pobres y necesitados? ¿Después de los fraudes, robos y delitos que han cometido las cajas y bancos, se les permite que impongan estas medidas injustas y abusivas?
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