jueves, 13 de marzo de 2014

ROBAR ESTÁ DE MODA



Cuando se afloja en disciplina y en la moral, el peligro está en que se pasa al extremo contrario. Uno deja de hacer ejercicios un día y pronto se da cuenta que ya le cuesta hacerlo todos los días. El dejarlos de vez en cuando se hace frecuente y de ahí a la costumbre. Ocurre con las leyes algo parecido. Se quebranta un ley y ese precedente se aplicará de nuevo, con lo que la ley queda obsoleta y anulada.

En nuestro país están pasando cosas de este tipo y ya no sabemos que está bien o mal. Uno que ha vivido en las dos Españas, cuando la una era una grande y libre, y la de ahora que no sabemos ni de quién es, ni su tamaño y ni de su libertad, está más que confundido y sorprendido. Porque la verdad y el bien son de todas las Españas y de todas las edades.

No se es libre si se hace lo que se quiere y lo que convenga, porque la libertad es buscar que mi bien sea también tu bien y que ambos coincidan con el bien de todos, es decir, el bien común. Ser libre, por tanto, es buscar el bien común que se apoya y se fundamenta en la verdad. Y eso no es un sentimiento sio un compromiso.

Pues dicho esto, me parece un robo a mano armada que en algunos bancos, porque no son todos, te cobren un dinero (dos o más €), a una persona que no sea cliente, por ingresar en una cuenta de otro cliente. Me parece un disparate, un sometimiento y explotación que se permita esto. Me ocurrió personalmente no hice el ingreso. Se lo di en mano a la persona titular de la cuenta y él tuvo que hacer personalmente su ingreso.

Estoy todavía dándole vueltas al asunto para encontrar la diferencia en el servicio que puede existir en hacer el ingreso una persona no cliente, al de un cliente. Se trata de depositar dinero en una cuenta y nada más. Porque si lo hace un cliente no se le cobra, y al que no lo es, sí. ¿Alguien me lo puede explicar? ¿No es el mismo servicio, el mismo tiempo, el mismo dinero...? ¿Y para el banco no supone lo mismo? 

¿O es otra forma de explotar, de engañar, de recaudar dinero a los más débiles, pobres y necesitados? ¿Después de los fraudes, robos y delitos que han cometido las cajas y bancos, se les permite que impongan estas medidas injustas y abusivas?

viernes, 7 de marzo de 2014

LA FE QUE NO SE COMPARTE SE MUERE



Porque cuando cree en algo lo transmite a tus amigos. Bien para decirle que es bueno o para advertirles que no lo es. El conocimiento no está hecho para quedarse encerrado sino para salir a la luz. De la misma forma, la fe anhela ser transmitida porque dentro se muere.

Pero cuando hablamos de una fe de salvación, estamos hablando de lo que todos buscamos. Todos queremos salvarnos, y por salvarnos entendemos vivir mejor, ser felices y tener una convivencia rodeada de justicia y de paz. Salvarse es buscar lo mejor para vivir lo más y mejor posible. Y esa salvación es la que Jesús, el Hijo de Dios vivo, nos viene a ofrecer de parte de su Padre.

¿Cómo no vamos a proclamar a los cuatro vientos esa fe? ¿Cómo puedo permanecer callado cuando creo que esa Buena Noticia es la que todos queremos oír y escuchar? ¿Es que hay alguien que no quiera salvarse? Sí, sabemos que hay muchos que la rechazan, pero también sabemos que se han rendido, aunque ellos no lo crean así, están engañados, a los poderes y propuestas mundanas del Maligno. Están cegados por las cosas de este mundo y esclavizados por sus egoísmos.

Hay un simple razonamiento que todos comprendemos y experimentamos: Buscamos la felicidad, y sabemos por nuestra propia experiencia que este mundo no nos la va a dar. Puedes vivir unos cuantos años más o menos bien, pero sufrirás más que serás feliz plenamente. Y sabes que todo se acaba. Sin embargo no te rindes y quieres ser plenamente feliz y eternamente.

Hay una pregunta que te haces y que no quieres empezar a responder: ¿Por qué no tratas de buscar respuestas? Ahora, la Cuaresma, puede ser un buen momento para hacerlo.
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