miércoles, 2 de enero de 2013

SE TRATA DE SER PARA ACTUAR


No es cuestión de hacer muchas cosas, entre otras razones porque no puedes y porque al querer llegar a muchos lugares no llegas a ninguno. Dice el refrán que quien mucha abarca poco aprieta. Y la experiencia nos dice que se suele cumplir casi siempre, pues cuando hacemos mucho dejamos de hacerlo bien, pues no tenemos tiempo para todo.

Por otro lado, cada uno de nosotros somos una gota en el inmenso mar del mundo, y muchas gotas forman un lago, y más y más llegaran a formar un océano, hasta desembocar en el inmenso mar. Una gota no puede sobrevivir sola, y en un pequeño charco se evaporaría también. Necesita un gran lago, océano o mar para tener larga vida y poder navegar.

El mundo, nuestro mundo, necesita también de muchas gotas humanas, puras y cristalinas, que juntas puedan formar lagos, océanos y mares que limpien y purifiquen el inmenso mar del mundo que habitamos. Porque una persona solo puede llegar hasta un determinado lugar, aquel que le ha sido asignado, y fuera de esa capacidad muy poco puede influir. El construir un mundo mejor es cuestión de todos, y mientras eso no se entienda así muchas cosas quedaran en el tintero.

Se trata de ser, ser para luego actuar, porque sin ser primero difícilmente se puede actuar. En vano se cansan los albañiles si el Arquitecto no construye la casa. Si no somos capaces de convivir con nuestro Padre Dios, difícilmente podremos construir una casa buena, libre, justa y amorosa para todos. Puede que algunas cosas se hagan bien, pero se necesita de todos para que todo se construya y haga bien.

Por eso, a pesar del esfuerzo de algunos siguen pasando cosas malas en el mundo. Continúa el hambre, se mata a personas injustamente e inocentes, incluyendo niños en el vientre de sus madres; se legislan leyes injustas, se limita la libertad de la persona, se imponen ideologías propias...etc. Y muy poco se puede hacer, pues la bondad depende del bien hacer de todos.

Eso no nos exime que hagamos lo posible por dar al máximo de nuestras posibilidades, pero sepamos hasta donde llegan nuestras posibilidades. Y no perdamos la esperanza, porque eso sí, sin ninguna duda, llegará el día que el Señor vuelva a este mundo a poner todas las cosas en su sitio. Y todo será tal y como Él nos ha dicho: "Un Reino de justicia, de paz y de amor".
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