lunes, 6 de octubre de 2008

Comienza la vida






Millones de espermatozoides se dirigen hacia el óvulo, pero sólo unos centenares llegarán hasta la trompa de Falopio y solo uno fecundará al óvulo. ¡Es el momento de la concepción, nace la vida"!

Gran parte de la comunidad científica mantiene que desde el momento que existe una célula hay vida. Al cabo de unas horas de ser fecundado, el óvulo se divide en un cigoto de dos células, luego en uno de cuatro y así hasta llegar a un blastocisto que consta de un centenar de células.
A las cinco semanas, en el centro del embrión se vislumbra el corazón que ya late. Comienza a desarrollarse rudimentarios vasos sanguíneos. Una banda en forma de cresta constituye el tubo neural. Éste recorre el embrión y formará la médula espinal y el cerebro.

Muchos científicos defienden la existencia de vida desde el primer momento de la fecundación, pues se genera una célula con una carga genética que convierte a ese ser en un individuo único e irrepetible en la especie humana.


Este punto de vista científico tiene además un amplio respaldo en buena parte de la sociedad que asume la existencia de vida desde el principio y que la defiende desde un punto de vista moral y ético. Y ya desde una esfera jurídica, el respaldo a este principio llega hasta la cima del corpus legislativo, toda vez que el propio Tribunal Constitucional en sentencia del mes de abril de 1985, reconoce los derechos que asisten al “nasciturus”.

En ese fallo se deja sentado que la protección que la Constitución dispensa al “nasciturus” implica para el Estado dos obligaciones: la de abstenerse de interrumpir o de obstaculizar el proceso natural de gestación, y la de establecer un sistema legal para la defensa de la vida que suponga una protección efectiva de la misma y que, dado su carácter fundamental, incluya como última garantía, las normas penales.


Más allá de establecer plazos o supuestos, existe otro, primero, que erradica a los demás: “desde que un solo espermatozoide logra horadar la membrana del óvulo y fecundarlo comienza la fascinante aventura de la vida”. Es decir, desde el momento de la fecundación se forma una célula con una carga genética que hace a ese individuo un ser único en su especie. Una célula se define como una unidad de vida en todos los manuales de Biología Celular.

Si se deja que un cigoto se desarrolle se generan todas y cada una de las estructuras que forman el ser humano. El cigoto es la única célula que contiene en su origen, en sí misma, cada una de esas estructuras, explica Mónica López Barahona, ex consultora de Bioética para la ONU y directora del Máster de Bioética de la Universidad Rey Juan Carlos.

Es muy poco fiable un Gobierno que se salte a la torera la Constitución y las obligaciones que esta le confiere, pues el que no es fiel en lo grande tampoco lo es en lo pequeño. Poco a poco irán cayendo todos los valores que protegen a la familia y a la sociedad en general y la vida se irá empeorando en todos los órdenes.

La vida existe porque existe la familia natural, abierta a la vida, estable, responsable y segura. De la misma manera, la sociedad existe porque se unen las familias y forman los pueblos. Por lo tanto, si la familia está sana y saludable, tendremos de rebote una sociedad sana y saludable, de modo que es una gran inversión apostar e invertir en la familia. De tal manera que, se hace prioritario proteger la naturaleza intima del matrimonio y los fines para los que fue instituido.

Asegurar la moralidad familiar, protegiéndola y cuidándola, en estrecha relación con los padres, es asegurar la moralidad pública y social de nuestra sociedad. Es subcontratar unos maestros naturales e incondicionales para la buena formación y educación de sus futuros ciudadanos.

Resulta que, yo Gobierno, mato dos pájaros de un tiro: por un lado aseguro la buena convivencia y la base de la sociedad, y por otro, de la forma más barata, siento las bases para una sociedad más justa, más moral, más respetuosa, más solidaria, más formada y más digna encargándole a la familia la educación de sus hijos.

Ahora, me pregunto: ¿dónde está la inteligencia y la buena voluntad de los gobiernos? ¿O simplemente lo que quieren son sus propios intereses y egoísmos? Todo lo que es bueno, cuesta y el protegernos y respetarnos tiene un precio: “buscar la Verdad por encima de nuestras apetencias y deseos”.

La Verdad, muchas veces, es contraria a lo que nuestras apetencias y deseos demandan. El trabajo es algo a lo que tenemos que sobreponernos, pues por inclinación natural no deseamos trabajar y cuando nos movemos es porque nuestros instintos nos mueven a obtener lo que necesitamos para conservarnos y poder vivir. De la misma forma, nuestros padres nos educan para habituarnos a luchar contra corriente y realizar lo que nos conviene aún a riesgo de que sea contrario a nuestros gustos y deseos: nos inducen al esfuerzo, al estudio, al sacrificio, a la solidaridad, al compartir, a la paz, a… etc.

Proteger, colaborar, subvencionar y defender a la familia natural, fundamento del matrimonio, es lo prioritario y lo más inteligente y rentable que puede hacer un Gobierno que se precie de saber gobernar.

10 comentarios:

Hilda dijo...

Lo horrible de esto es que a pesar de que la ciencia lo demuestra todavía hay dizque científicos y médicos que se atreven a negar que la vida inicia con la concepción. Y más terrible aún que lo nieguen haciendo legal la aberración del aborto.
Totalmente de acuerdo en lo que debería hacer un buen gobierno. Bien lo dices, cuando se protege a la familia, no solo le sale más barato sino que además tiene más beneficios.
mmm, estoy pensando, te voy a enlazar este artículo a mi blog de defensa por la vida, está muy bueno.
Saludos.Hilda

Salvador Pérez Alayón dijo...

Gracias por tu opinión y tu valoración. Indudablemente, me dan ganas de llamarles mentirosos, porque no puedo entender que no lo sepan y lo vean, sólo buscan sus intereses y, también es verdad, que el pueblo debe despertar. Evidente es que un Gobierno que se precie de serlo, se supone inteligente, no proteger a las familias es ir en perjuicios de todos. Realmente sólo puedo apoyarme en las Palabras de JESÚS, nuestro SEÑOR, cuando nos llama ciegos. Un abrazo en CRISTO.

JORGE dijo...

Apreciado en Cristo Sanvador,

Pese a todas las pruebas, siempre habrá alguien que se oponga a la Iglesia por oponerse simplemente, sin darse cuenta del despropósito.

La vida humana, ese nuevo ser, empieza con la fecundación.

Gracias y bendiciones

Salvador Pérez Alayón dijo...

Hola Jorge, gracias por leer tus comentarios de nuevo. Evidentemente que sí. Siempre estarán los que toman decisiones sólo pensando en sus intereses y beneficios y se erigen en su propios dueños, así van de cabeza al precipicio con sus vidas. Doy gracias a DIOS por el don de la fe y permitirnos, por su Gracia, ponernos en SUS MANOS.
Un abrazo en CRISTO.

DasGretchen dijo...

Sólo discrepo en que haya que "subvencionar" a la familia. Más por el contrario, que a las familias nos deje la clase política en paz, que dejen de "dirijirnos" y "comprarnos". No necesito de nadie que me quite para dar. NEcesito de la seguridad ciudadana, sí, creo que es la única razón que justifica la obligatoriedad de pagar impuestos. Pero no necesito a nadie que me diga cómo vivir mi vida y mucho menos cómo educar a mis hijos. Ni tan siquiera a cambio de subvenciones.
Estoy por la libertad y por que nos dejen ser ciudadanos. Y entiendo que ser ciudadanos no es un floriloquio, sino algo que se ejerce. Y si no se ejerce es más de lo mismo.
Fantástica bitácora. A ver si luego me da el tiempo para enlazarla.
Un saludo

Salvador Pérez Alayón dijo...

Muy agradecido por tus comentarios. ¡Bienvenido a Madrid!
Entiendo que, quizás, el termino subvención no sea el correcto, pero si debemos estar protegido con el dinero que todos, de forma común, aportamos para nuestra convivencia social, sin menoscabo de ninguna presión ni agradecimiento, porque es con dinero de todo destinado, precisamente, para eso.
Los pueblos formados por familias se agrupan para precisamente "eso" protegerse y ayudarse. Somos seres relacionados y "yo sin ti, no tengo sentido, ni tú sin mí". Estamos hechos para amar y amar significa eso: "que tú me importas con todas las consecuencias, pues de no ser así mediaría alguna condición". Ahi se esconde el misterio y la clave de tantas separaciones.
Encantado de compartir contigo nuestros pareceres y opiniones. En el diálogo vamos entre todos buscando el camino de la verdad. Un fuerte abrazo en CRISTO.

Salvador Pérez Alayón dijo...

PD. Me había olvidado de darte las gracias por tu elección en mi blog. Sólo pretendo que nos sirva para llegar al SEÑOR en busca de nuestra vocación a la Santidad. Si nos ayuda, gracias al SEÑOR y que sea para su Gloria.
También me olvidé de enviarte este artículo, hace meses ya escrito, que, creo, da mi opinión, que puede no ser la verdad, pero que ahora es mi opinión y lo que creo, sobre las subvenciones: deahaba.blogspot.com/2008/10/quienes-forman-los-pueblos.html
Gracias, repito, y que DIOS te bendiga.

Alter ego (el otro yo) dijo...

Aquello que se resume el fin de las comunidades naturales reside en lo que se le llama "bien total de la naturaleza humana".Este bien consiste en un armónico equlibrio entre los derechos personales y los vínculos sociales.Y por ser total incluye,que la perfección intelectual y moral del hombre debe dominarlo todo.Un estado socilista su misión es desterrar la Iglesia y su religión.

Salvador Pérez Alayón dijo...

El socialismo es una ideología y una ideología está determinada por el hombre, y su fin está en el hombre que se considera suficiente y capaz de regir su propio destino. Por lo tanto todo lo que venga de algo fuera del él es rechazado: religión, creencias u otras ideologías o pensamientos. ¡Cuanto más DIOS! Aceptar esto le estropea sus planes y su "negocio", porque detrás de todo esto lo que hay son intereses y beneficios. Ocurre ahora en el Congo con el Contán y ha ocurrido siempre por algo que colma la ambición de los hombres.
A los cristianos empezarón a perseguirlo precisamente porque les estropeaba su poder, su financiación y se les caía su imperio abajo. Pasó con el comunismo y pasará con el socialismo, pero todos pasarán, más la Palabra de DIOS no pasará nunca. Tienes mucha razón en que el bien de la comunidad natural es el bien del hombre y eso implica su entorno.
Un abrazo.

DasGretchen dijo...

Querido Salvador:
Entiendo como tú que nos unimos para protegernos mutuamente. A eso me refería con que es lo único que justifica los impuestos. Sin embargo si existe una mayoría de edad es porque ya no se precisa de tutelas. O eso es así supuestoamente, porque el Estado de Bienestar no puede permitir que eso sea algo real.
Por otro lado creo (sé que puedo estar metiendo la pata) cristiano dejar la libertad al prójimo de ser o no caritativo. Creo que cuando la caridad se convierte en obligación pasa a ser otra cosa distinta.
un abrazo

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