martes, 29 de octubre de 2013

CELEBRAR LA VIDA



Supongo que a nadie le gusta la muerte, y también supongo que a todos nos gusta la vida, y vivir siempre. Es pues un contrasentido celebrar la muerte. Porque, ¿qué celebramos? ¿Qué nos encanta la muerte? ¿O qué nos gusta jugar con las cosas de la muerte? No parece lógico sino más una locura.

Los orígenes de Halloween (ver aquí) es el equivalente a la fiesta de todos los santos, uno de noviembre, que la Iglesia celebra como el triunfo de la vida sobre la muerte en la Resurrección de nuestro Señor Jesús. Nuestra esperanza es esa, celebrar la vida a la que caminamos y en la que esperamos encontrar el gozo y la felicidad eterna.

¿No es eso lo que queremos, la vida, y lo que debemos transmitir a nuestros hijos? ¿No debemos celebrar una fiesta llena de colorido y alegría de vivir y de sabernos triunfadores sobre la muerte? Creo, y ya muchos cristianos lo están haciendo, es celebrar la vida. Hacer una fiesta con motivos de alegría, de vida y color; con golosinas y vestimentas que transmitan alegría, fiesta y diversión.


 


Por qué perder nuestras tradiciones, lo que da sentido a nuestra vida y tomar las que nos llegan por otro lado, sin sentido y erróneas, es un verdadero disparate. Porque si algo hay que celebrar es que en Jesús hemos vencido la muerte y tenemos la esperanza de vivir eternamente. Y eso lo hacemos el día de todos los santos, donde la vida triunfa sobre la muerte.
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