sábado, 13 de junio de 2009

EN NUESTRA DECLARACIÓN, LA X EN LA CASILLA DE LA IGLESIA.


"La mayor empresa privada no llega a aglutinar a tres mil empleados- señalaba el cardenal Amigo-, sin embargo en la Iglesia solo los jesuitas y los salesianos dan trabajo a más de cinco mil personas". ¿Y cuántos más en el resto de la vida consagrada en España en sus servicios sociales, caritativos, asistenciales, educativos? ¿Y cuántos en nuestros colegios diocesanos, albergues, residencias de ancianos, catedrales, museos y hospitales?

"Cuando un inmigrante llega a una ciudad española, lo primero que hace es buscar la torre de la Iglesia e ir a ella para que lo acojan y lo orienten sobre cómo, dónde y de qué poder vivir", declaraba en reciente rueda de prensa el obispo José Sánchez, que de inmigrantes sabe un rato.

¿Y qué hace la Iglesia a favor de una sociedad en crisis? Ofrece puestos de trabajo, da ejemplo con sus sueldos austeros y con sus miles de altruistas voluntarios, acoge y sirve a los necesitados y nos pide un examen de conciencia para saber cuáles son las causas de la crisis económica que nos aflige para desde ellas proyectar sus soluciones. Y así prolonga en el tiempo el mandato del SEÑOR, hoy con nuevos ecos y resonancias:" Dadle vosotros de comer".

"Para salir de la actual crisis económica, hace falta responsabilidad, solidaridad, austeridad y enmendar abusos", afirmaba el flamante presidente de los Estados Unidos. Esta cita también podríamos encontrarla en numerosas cartas pastorales de nuestros obispos, que desde comienzo del pasado otoño están alertando sobre las causas y las raíces de la crisis económica y su verdadero sustrato en una moral que ha idolatrado el dinero.

"No le des un pez a quien no tiene de comer, dale una caña de pescar para que sea él mismo quien pueda salir de su indigencia", reza una máxima de la asistencia social y la tarea caritativa. Nuestra Iglesia educa, sensibiliza, recauda y destina recursos para que todo el mundo tenga su "caña de pescar", pero a su vez, le da el pez - el pan nuestro de cada día - al necesitado.

En el 2007, antes de la crisis, solo Cáritas Española, a través de sus acciones de empleo, generó más de catorce mil puestos de trabajo. En sus cursos de formación laboral participaron además un 73% de mujeres- dos terceras partes de los pobres son mujeres-, la mayoría jóvenes e inmigrantes.


Manos unidas no solo da el pan y el agua en los rincones más olvidados y desolados de la humanidad, sino que abre pozos por doquier, trabaja en proyectos agrícolas y ganaderos; promueve escuelas, orfanatos, dispensarios y hospitales, sirve de modo magnífico y pionero en centros de formación comunitaria y laboral como nadie por el desarrollo de la mujer.

Manos Unidas es una organización No Gubernamental para el desarrollo (ONGD) católica, de voluntarios, que desde 1960 lucha contra la pobreza, el hambre, la malnutrición, la enfermedad, la falta de instrucción, el subdesarrollo y contra sus causas. ¿Cuántas instituciones como Manos Unidas, como Cáritas, pueden presentar unas cuentas así?, (les invito a leer sus obras y trabajos).

Ésta es la Iglesia, la que formamos todos que de alguna manera colaboramos y contribuimos a que esto se realice y haga que el mundo sea menos injusto. Ésta es la Iglesia que muchos critican amparándose en los fallos de muchos de sus integrantes, pero que esconden sus logros y su obra en la ingente cantidad de buenas obras que cada día, sus miembros también realizan. No por unos la obra es mala, y la Iglesia es Santa a pesar de que algunos de sus miembros fallen en el camino, pues la debilidad necesita fortalecerse y levantarse. Y de no hacerlo, se excluyen ellos mismos, pues el perdón siempre está presente para los que quieren enmendarse.

Una institución como la Iglesia católica merece la pena ayudarla siempre, y máxime ahora, con un gesto sencillo que no cuesta nada: la X en el casillero correspondiente de la Declaración de la Renta. Es un gesto que no cuesta nada y vale mucho para tantos y tantos que apenas tienen nada.

4 comentarios:

eligelavida dijo...

Como dices, es un gesto. No pagamos más y colaboramos con nuestra Iglesia. Un saludo, Salvador.

Martin Almiron jr. dijo...

Hola Salvador,yo soy uno más que marco la X,porque merece la pena ayudarla siempre;con un gesto sencillo que no cuesta nada: la X es un gesto que no cuesta nada y vale mucho para tantos y tantos que apenas tienen nada.
Mis saludos cordiales.

Gizatar dijo...

POr esta oarte que nos toca realizar la declaración tambien marcamos la X de la Iglesia Católica.

Gracias por recordárnoslo.

Un fraternal abrazo

MARISELA dijo...

Gracias amigo Salvador por tus oraciones. Este sábado se celebrará la Ultreya de Huelva, así que allí nos acordaremos de vuestro Cursillo.
Respecto al mantenimiento de la Iglesia: desgraciadamente, incluso católicos practicantes, no saben muchas veces todo lo que hacen las órdenes, movimientos y religiosos en general para ayudar a los que lo necesitan. Yo hago aportación mensual a Manos Unidas y Cáritas porque creo que, si no puedo ayudar con mi tiempo o manos, por lo menos, lo hago económicamente.
¡Me encantan las canciones que has puesto en el blog!!!
Abrazo y ánimo, que Dios llama a muchos a encontrarle y es un orgullo ser uno el que se lo muestre. La alegría debe identificarnos!!!

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