miércoles, 20 de enero de 2010

LA UNIDAD NOS HARÁ FUERTES.


En respuesta a mi última reflexion, creo que me corresponde dar alternativas y caminos que señalen las acciones y consecuencias que se derivan de una respuesta seria, coherente, madura y consecuente con nuestra responsabilidad de Bautismo. Porque nuestra fe se descubre en el cumplimiento de la respuesta Bautismal.

No podemos como cristianos obviar nuestro compromiso, cerrar los ojos y el corazón y arrinconar nuestra fe sólo para las celebraciones litúrgicas, cerrados en nuestro templos, y sin ninguna manifestación ni influencia con lo que sucede en el exterior. La fe es fe cuando se traduce en consecuencias que inciden en el comportamiento de nuestro vivir con los demás y en el mundo que nos relaciona: familia, trabajo, relaciones sociales...

Tenemos una sóla fe que es única y que compartimos muchos cristianos desde hace muchos siglos, XXI, y que, en JESÚS, vivimos y esperamos que se cumplan todas sus promesas, y, confiados, caminamos injertados en ÉL hacia el lugar que nos prepara en la Casa del PADRE. Y esa herencia de nuestros padres recibida en el ESPÍRITU SANTO en nuestro Bautismo nos exige, no sólo a guardarla, sino a proclamarla y dar testimonio de ella.

Hacer la Voluntad de nuestro PADRE DIOS es comprometerse con sus proyectos y preocupaciones, y olvidarnos de los nuestros. Esa es la lección que nos da María: "Hagase tu Voluntad... y también la que nos enseña JESÚS en el huerto de Getsemaní cuando antepone la Voluntad del PADRE a sus deseos de no beber ese caliz.

Y los deseos de nuestro PADRE DIOS pasan por amar a todos los hombres y querer que todos lleguemos a amarnos como ÉL y el HIJO se aman. Y esto significa defender todo aquello que dignifica y busca el bien del ser humano por el simple hecho de ser hijo de DIOS e iguales en dignidad a todos los hombres.

Defender la vida, como un don de DIOS, desde la concepción de embrión, ya nacido en el seno de su madre, y su posterior desarrollo hasta completar todo lo necesario para ver la luz del mundo y sentir que su Creador, nuestro PADRE DIOS, lo ama y lo quiere tal cuál es, es misión de todos los que nos sentimos hijos de DIOS. Y esto debe implicarnos a todos y a pesar de todo.

A pesar de que el sentimiento publico ha dado un giro hacia la protección de vida, notamos con trizteza que la ideología proaborto prevalece hoy en nuestro gobierno. Muchos en la administración Central quieren hacer que el aborto sea legal hasta cierto punto de desarrollo fetal, y quieren proponer abortos con dineros publicos. Las mayorias en ambas cámaras del Congreso están a favor del aborto.

Y todo esto nos debe llevar, si paliativos ni justificaciones, a unirnos, todos los cristianos, para siendo uno como el PADRE y el HIJO son uno, apiñarnos en defensa del amor y la libertad para buscar, no los intereses de algunos, sino el bien y la verdad que hace que el hombre y la mujer sean felices haciendo lo que más anhelan, aunque no lo descubran muchos, "La Voluntad de DIOS".

¡Quién sabe si todo lo que ocurre, y DIOS permite, va a llevarnos a la esperanzada y esperada unión entre todos los cristianos! Porque todo ello nos está moviendo en ese sentido. El enlace que les dejo más arriba es la declaración de Manhattan donde todos los cristianos se están uniendo en un sólo camino y rebaño.

En la misma línea nos encontramos con todos aquellos que se esfuerzan para destruir el sacramento del matrimonio, la familia, la libertad religiosa y todos aquellos valores que representan nuestra cultura y testimonian nuestra fe en un mundo donde el amor y la concordia sean reflejo del verdadero y único amor de DIOS.
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