jueves, 5 de enero de 2012

RAZONES PARA CREER


Hay muchas, pero sólo me basta una, la Resurrección del SEÑOR, y lo creo por el testimonio de Pedro y Juan (Jn 20, 2-8) que desesperado por la noticia de las mujeres, corrieron como locos hacia el sepulcro y lo vieron, vieron las vendas por el suelo y el sudario colocado aparte en otro lugar.

Creo profundamente en esos dos testimonios, porque lo avalan sus vidas y lo certifican sus muertes. Creo que viven eternamente en la presencia del PADRE. Pero, si me exigieran más razones para creer diría muchas:
-María, joven sencilla y humilde que nunca entendió por qué fue elegida para tan alta misión, la más grande de criatura humana, y que no se le ocurrió razonar esa propuesta, porque de haberlo hecho no la hubiese creído, sería imposible desde el saber y conocer humano. Se hizo niña, inocente y creída, confiada y disponible a los designios del DIOS y SEÑOR. Porque los niñ@s creen ciegamente en sus padres.

-la Iglesia, que mantiene históricamente la tradición desde el comienzo de la primera comunidad cristiana, y cumple, por mandato divino, la misión que JESÚS, en los apóstoles, le ha confiado.

- la ingente cantidad de hombres y mujeres que han dado su vida de forma martirial por seguir y vivir, injertados en ÉL por el ESPÍRITU SANTO, su mismo estilo de vida vivenciado en el sermón de la montaña. Se hace imposible que millones de personas renuncien a su vida dándose a los demás por amor.

Y muchas más, pero no se trata de convencer ni de interesar a nadie. La propuesta de JESÚS, propuesta de salvación, es dada libremente y así tendrá que ser aceptada. No hay otro camino. El amor no se impone, porque dejaría de ser amor. El amor tiene que ir al lado de la libertad, es su aliado fundamental. Sin libertad no hay amor.

Pero sí, decir que la felicidad que el hombre busca es JESÚS, y en ÉL, el hombre encuentra todas las preguntas que busca y se hace en su vida. Por eso, yo soy creyente católico, y lo pregono a los cuatro viento por este mundo magnífico que es Internet, y acompañados de mis amigos los blogueros católicos.

Sólo, ofrecerla y decirles a los que la buscan por otro lado, que se acerquen a JESÚS de Nazaret, traten de conocerlo y conservar su amistad, y verán como brota ese deseo de paz, de serenidad y felicidad en sus vidas.
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