domingo, 17 de febrero de 2013

SER CREYENTE Y RESPONSABLE

http://znaemise.com/images/stories/-%20gost%202.jpg


Ser creyente implica responsabilidad y coherencia, pues, qué es si no confesar su fe en Jesús y seguirle. Y ese seguimiento debe traducirse en un singular estilo de vida, un estilo de vida vivenciado en el espíritu del sermón de las bienaventuranzas. Ser creyente es tener miedo y sentirse débil ante tan gran responsabilidad, pero también, al mismo tiempo, confiar en la Gracia del Espíritu que nos asiste y acompaña.

Ser creyente no es permanecer impávido y pasivo, ante los acontecimiento que pasan por su vida, y por el sufrimiento que generan a millones de personas. Ser creyente no es permanecer en silencio ante el asesinato de millones de niños indefensos en el vientre de sus madres y de otros tantos hambriento y carentes de las necesidades básicas para vivir. Ser creyente es vivir activo en oración y defensa de todos estos hermanos, hijos de un mismo Dios, y, por tanto, con tanta dignidad como tú y yo.

Ser creyente es tomar decisiones que son innegociables ante el voto y propuesta de muchos partidos que vulneran los valores naturales como la defensa de la vida, el valor, como célula fundamental de la sociedad, de la familia, apoyada en el matrimonio formado por un hombre y una mujer. La libertad de elegir la educación de los hijos y la promoción de elegir el bien común en provecho de la persona humana, sobre todo de aquellos más desfavorecidos y débiles.

Ser creyente no es optar por lo menos malo, por la mediocridad, por los tibios o temerosos de defender la verdad y la justicia. Ser creyente es dar un paso al frente, confiar y luchar con la esperanza de que la verdad salga a la luz y alumbre un mundo más justo y en paz. Ser creyente es apostar con palabras y vida que el Maestro de la vida es el Amor. Y eso no se espera, se vota en las urnas.

2 comentarios:

Laura de Nava dijo...

Excelente reflexión.
Además que el ser creyentes fue una elección nuestra en cuanto a la permanencia o no dentro de una fe. Dios no nos obliga, nos invita, nos da la gracia. Somos nosotros los que decidimos creer y creerle, fundamentando nuestra vida en la fe y la doctrina que nos comunica.

Me alegra mucho que continuaras con este trabajo de evangelización. Nosotros regresando nuevamente. Un fuerte abrazo. Unidos en oración.

Salvador dijo...

Hol Cesar y Laura de Nava, me alegro mucho de saber de ustedes, y de que vuelvan a la acción apóstolica.

Un fuerte abrazo en Xto. Jesús.

ÚLTIMAS REFLEXIONES