domingo, 2 de noviembre de 2014

SE NOS HA REVELADO LO NECESARIO



Posiblemente muchos no se sienten, ni contentos ni satisfechos con lo revelado por Jesús. Quieren saber más y buscan y escrudiñan las Escrituras en busca de entender mejor el mensaje de Jesús. Supongo que será bueno y es necesario hacerlo. Sin embargo, es conveniente tener cuidado porque siempre podemos confundirnos y desviarnos.

No somos seres perfectos, y todos no tenemos las mismas capacidades. Ni siquiera recibiendo la misma información ni los mismos estudios. La experiencia nos demuestra que alumnos con la misma preparación y estudios alcanzan grados de entendimientos diferentes. Por lo tanto, informarse o prepararse no es la palabra adecuada. 

Supongo y deduzco que por eso el Señor nos ha interrelacionado de tal manera que el amor nos hace velar los unos por los otros. Los que más han recibido por aquellos más indefensos y que menos han recibido. Los más dependiente de los menos dependiente. Pero sin olvidar la dependencia que todos tenemos de Dios. Es relevante que la primera noticia de la llegada del Hijo de Dios a este mundo de los humanos fue revelado a los pastores. A los más necios y pobres, hasta el punto de ser excluidos de la sociedad de su época. ¿Por qué esta forma de hacerlo?

¿No sería mas aconsejable hacerlo a gente preparada y formada, para que lo extendieran y dieran a conocer a los demás? Advertimos que los pensamientos y la forma de actuar de Dios no es la misma que la nuestra. Y entendemos que lo importante es saber que el Hijo de Dios ha venido a salvar a todos los hombres, y que la salvación nos llega por el Amor. El Amor con el que Él nos ha amado y con el que quiere que nosotros también amemos a los demás hombres, sobre todo a los pobres, necesitados y enemigos.

Pero tan importante es saber también que necesitamos su Gracia para poder cumplir esa misión de amar. Nos acompaña, por su promesa, el Espíritu Santo, que nos asiste y nos va revelando el camino y las cosas que nos son menester descubrir para encontrar la puerta que nos abre a la presencia del Padre en el gozo celestial.


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