domingo, 17 de julio de 2016

HAN PERDIDO EL NORTE Y NO SE ENTIENDE NI ELLOS MISMOS

Albert Rivera, durante la rueda de prensa en la sede madrileña de Alcalá.


Estamos donde estábamos hace casi siete meses. Y estamos ahí porque los partidos, sobre todo los perdedores, no aceptan el haber perdido. Y es que si pierdes debes aceptar que la mayoría de los españoles quieren seguir la política de Rajoy, ¿cómo es que tú dices que quieres cambiar y aplicar otra política? ¿Se entiende esto?

Cuando uno de define demócrata significa que está abierto y dispuesto, es decir, en actitud de respetar lo que quieran y expresen la mayoría. Y eso es lo que ha ocurrido por dos veces en las elecciones del pasado 20 D y ahora en las del 26J. En ambas, más reforzada y clara esta última, quedando sólo a treinta y nueve votos de la mayoría absoluta, los españoles han dicho que el programa que más les gusta es el del PP que preside Mariano Rajoy. Porque de no ser así hubiesen votado al PSOE del Sr. Sánchez o a C´s del Sr. Rivera.

Y los resultados es que a esos partidos y candidatos se les han retirados votos. No es que los ciudadanos quieran darle todo el poder al PP. Quieren darle la confianza a ellos, pero no de forma absoluta, sino controlados por los perdedores para que los vigilen y colaboren con ellos. Pensar que los pactos de la izquierda, negándoles la lectura de las urnas a los ciudadanos, es lo que estos han dicho, es una quimera y pura demagogia. El mayor número de votantes has depositado su confianza en el gobierno del PP con Mariano Rajoy al frente, y a los otros los han dejado para evitar que el PP se desmadre o se corrompa sin control.

La democracia tiene una sola lectura, y no las lecturas que cada cual, según sus intereses quieran interpretar y declarar. Cuando los ciudadanos lo tienen claro, sale mayoría absoluta. Pero también, cuando los ciudadanos votan, por segunda vez y más fuerte, a un mismo partido están diciendo que quieren que ese partido gobierne. Y los otros, los perdedores deben colaborar y facilitar esa política que la mayoría de españoles ha elegido.

No sólo no se entiende esto, sino que no se es, o no se sabe que es, ni que exige ser demócrata, sino que también se entorpece la gobernabilidad y la solución a los problemas que sufren los ciudadanos. Y mientras ellos jugando al gato y al ratón. Luego, las urnas tendrán que hablar más claro y dar mayoría absoluta al partido que quiere que gobierne. Los ciudadanos tendremos que pensarlo mejor en las próximas elecciones.
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