jueves, 2 de marzo de 2017

TU MODELO ES DIOS




Dentro de nosotros está la huella del amor. El hombre se siente inclinado y llamado a amar. Pero, quizás en el mundo que vive no se entiende muy bien la esencia del amor. Porque amar se confunde con tus propios sentimientos, y, piensas, que si no sientes atracción, gusto, placer, afectos y deseos de caricias y pasión, no estás amando. Y confundes el amor de unos padres con el amor de una pareja. Y empiezas a experimentar que amas en la medida que tú te sientes bien servido y sirves también.

La realidad es que nada de eso es amor. Posiblemente estén contenidos en él, pero no son amor. Porque el amor es esencialmente hacer el bien y vivir en la verdad y justicia con respecto a los otros. Y puede ser que no te guste hacer una determinada cosa, pero entiendes que es necesario hacerlo, incluso contrario a tus propios sentimientos, porque es lo justo, lo bueno y el bien para esa persona o personas. Entonces descubres que amar no es cosa de sentimientos, ni afectos, ni pasiones, ni emociones, ni gustos...etc. Amar simplemente es hacer el bien y vivir en la verdad.

Y para oponerte a tus sentimientos que traen egoísmos y malas intenciones, tienes la voluntad para controlarlos y someterlos, y, a pesar de no poder evitar sentirlos, sí poder vencerlos y someterlos, porque descubres y experimentas que cuando haces el bien, independientemente de tu sentir, estás verdaderamente amando. 

Y el guía de ese amor sólo lo puedes encontrar en Dios. Es el único que te puede enseñar a amar, porque así te ama Él. Él es tu única referencia. Amar como ama Él.
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