jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Ha llegado el cambio?




Me parece muy convincente el discurso del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, pronunciados ante sus seguidores en el parque Grant de Chicago en la madrugada del miércoles tras oficializarse su triunfo ante John McCain.

Nacido en Honolulu el 4 de agosto de 1.961. Será el primer afroamericano en ejercer el cargo. Además, ocupa el cargo de Senador Junior en Illinois. Es el quinto legislador afroamericano en el Senado de los Estados Unidos, el tercero desde la era de la reconstrucción y el primer demócrata

A simple vista una persona preparada y relevante. Digna y como debe ser para un cargo tan importante y de una responsabilidad ingente. ¡Hablamos de la primera potencia mundial! Debo de reconocer que su discurso está impregnado de valores patrióticos y apoyados en fundamentos de derechos naturales que elevan a la persona a su propia dignidad. La justicia, la libertad, la unidad, la igualdad son valores que buscan el bien y proclaman el amor entre los hombres.

Porque aplicarlos es lo mismo que proclamar amarnos.Quienes se aman se hacen justicia, se respetan sus libertades, permanecen unidos y se identifican con el mismo derecho e igualdad ante las oportunidades y bienes de la tierra. Me llenan de alegría el escuchar frase como:"a aquellos que derrumbarian al mundo, os vamos a vencer. Y a aquellos que buscan la paz y la seguridad: os apoyamos".

Y a aquellos que se preguntan si el faro de Estados Unidos todavía ilumina tan fuertemente: "esta noche hemos demostrado una vez más que la fuerza auténtica de nuestra nación procede , no del poderío de nuestras armas ni de la magnitud de nuestra riqueza, sino del poder duradero de nuestros ideales: "la democracia, la libertad, la oportunidad y la esperanza firme

En su discurso, bajo mi humilde parecer, se esconde un claridad de ideas y objetivos firmes y decididos por la defensa de los derechos e igualdades entre los hombres. Y, como denominador común, un firme propósito de provocar un cambio desde el convencimiento y la esperanza en que podemos hacerlo, porque ya lo hemos hecho a lo largo de la historia, y ahora en la esperanza de que podemos avanzar y superarlo.

Sin embargo, en un momento de su discurso apoya todos sus fundamentos sobre los valores de la autosuficiencia y la libertad del individuo y la unidad nacional. Y es aquí donde discrepo y veo el peligro. ¿Quién le va a guiar? ¿De dónde van a salir los criterios y discernimientos que definan lo que es bueno o malo? ¿Los va a determinar él? ¿De dónde se iluminará para tomar una decisión sobre lo que pasa en este mismo momento en el Congo (www.yosoycreyentecatolico.com/2008/11/es-ms-difcil-que-entre-un-rico-en-el.html)

Porque no es el poseedor de la Verdad, ni sus consejeros tampoco. Hoy puede aceptar y mañana puede equivocarse. Hoy le puede parecer esto bien y mañana no tan bien. Hoy puede estar defendiendo la vida y mañana puede verse abocado, por presiones, a establecer la muerte. La Verdad no está en el hombre sino se nos ha dado impresa en la Ley Natural que nos ilumina e indica el camino

Y me hace temblar, en una expresión contradictoria, cuando manifiesta que en momentos de escepticismo y dudas y con aquellos que nos dicen que no podemos...contestaremos con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: "Sí podemos". Y termina dando gracias. Que DIOS os bendiga. Y que DIOS bendiga a los Estados Unidos de América.

Cuando uno pide la bendición de alguien, significa que le está pidiendo su consejo, su sabiduría, su protección y su asistencia. Bendecir significa invocar la protección divina en favor de una persona o cosa. En el caso que nos ocupa: "de la nación más poderosa del planeta tierra". Pedir la bendición es estar dispuesto a seguir esa protección demandada y por lo tanto dejarse guiar por su providencia y sabiduría.

Espero que el Sr. Obama, con todo su saber, sepa lo que dice y promete y entienda que sin la paz, sabiduría y fortaleza que solo nos viene del SEÑOR, Estado Unidos, ni nadie puede llegar al puerto de la Verdad que nos salva y nos hace libre



martes, 4 de noviembre de 2008

¡Es más difícil que entre un rico en el Cielo que un camello pase por el ojo de una aguja!









Se llama coltán. Algunos analistas consideran que, con el tiempo, será más importante que el petróleo. Sin embargo, no provoca los ríos de tinta que causa el oro negro. El silencio eclipsa los horrores que este mineral provoca en el corazón de África. En consecuencia, no parece haber calado en la conciencia social.

Quien posea un teléfono móvil, tiene coltán en sus manos. Es la piedra filosofal que hace los móviles más ligeros, los televisores más planos. Se trata de uno de los más preciados tesoros del primer mundo. Superconductor de electricidad, muy maleable y capaz de soportar el calor mejor que el cobre, el coltán (abreviatura de columbita y tantalita, minerales que contiene este tipo de roca) se ha convertido en la piedra angular de la tecnología más puntera.

Es un elemento fundamental en estaciones espaciales, armamento militar, ordenadores portátiles, consolas de videojuegos (el retraso de la PlayStation 2 en el 2000 fue debido a la falta de coltán), aparatos clínicos... Pero el 60% de la extracción de este mineral está dedicada a la telefonía móvil.

No es extraño que el precio del coltán se haya multiplicado por cien en los últimos veinte años, desde que el uso del móvil se generalizó en 1990 en Occidente, haciendo que el mineral alcanzase los 400 euros el kilo en el mercado.

Se trata, por tanto, de un componente clave en el engranaje económico de las nuevas tecnologías, esclavizadas por una demanda, creciente, que ha disparado la necesidad del preciado tesoro. La víctima de esta ambición es un país: la República Democrática del Congo. (RDC).
El Congo.

El 80% de las reservas mundiales de coltán se localizan en este país de África Central desestabilizado por las guerras y con un Estado débil, que tiene por delante la lucha contra la corrupción y la pobreza tras años de conflicto fratricida.

El coltán puede considerarse como la principal causa del desencadenamiento de la última guerra en el Congo, con la implicación de Ruanda y Uganda.
Los principales destinatarios del mineral son Estados Unidos, Alemania, Bélgica y Kazajistán. Numerosas oenegés y la ONU denunciaron en vano la situación, pero ni Estados Unidos ni Europa han mostrado voluntad política para acabar con el conflicto en detrimento de sus intereses particulares.

Mientras el hombre no purifique su ansia de poder, de grandeza, de ser su propio dueño, nada cambiará en nuestro conflictivo mundo. Todo seguirá igual: habrá más corrupción, más atropellos, más muertes, más esclavitud, más de todo lo que se quiera añadir. Como diría Cherteston: "quita lo sobrenatural y, lo natural, se convertirá en antinatural".

Y así es, en la medida que el hombre se olvida de DIOS, se ve obligado a buscar en sí mismo o a tomar de una ideología sus referencias y finalidades; y, al no admitir un criterio objetivo del bien y del mal, ejercen sobre el hombre y sobre su destino un poder totalitario, declarado o velado, como lo muestra la historia.

Toda institución se inspira, al menos implícitamente, en una visión del hombre, quiera o no quiera, y de su destino, de la que saca sus referencias de juicio, su jerarquía de valores, su línea de conducta. La mayoría de las sociedades han configurado sus intituciones conforme a una cierta preeminencia del hombre sobre las cosas. Sólo la religión divinamente revelada ha reconocido claramente en DIOS, Creador y Redentor, el origen y el destino del hombre.

Cuando el hombre se aparta de este camino, irremediablemente se precipita hacia un orden desencarnado de la vocación a la que es llamado y, por lo tanto, se hunde en su propia desgracia al rechazar la llamada a su propia felicidad. Creyéndose en poder ser dueño de su propio destino, cae en la red (hedonismo) de su propia muerte, obligado por sus referencias de juicio, su jerarquía de valores y su línea de conducta.

Consecuencia de todo ello, la portada de esta reflexión y todo lo que atisbamos a nuestro alcance nos hacen realidad , no son simples conjeturas, lo que estamos diciendo. Nuestra propia historia nos documenta con sus hechos lo que reiteramos, dícese del nazismo, comunismo... etc., hasta llegar al aborto, eutanasia, bioética embrionaria, Irak, Congo y pónganse a pensar...

El hombre cuando se constituye en su propio dueño y señor queda atrapado en su propio egoísmo y su objetivo inmediato es satisfacerce a sí mismo y buscar su propio bien y felicidad. Felicidad que encuentra en poseer y poder y sumergirse en el más puro hedonismo. Esto desemboca en las barbaridades que estamos viendo. El otro desaparece para convertirse en un enemigo a someter para mi propio servicio.

El hombre cuando se constituye en su propio dueño y señor queda atrapado en su propio egoísmo y su verdad pasa primero por satisfacerse a sí mismo y luego, según su intereses y su bondad del momento hacer algo por los demás, pero su mirada y su centro está en el bien personal. Así se puede explicar que está pasando en nuestro mundo.


sábado, 18 de octubre de 2008

El tiempo apremia



Grupos de interés y partidos políticos

Ardo en deseos de gritar a los cuatro viento la imperiosa necesidad que tenemos de hacer una seria reflexión sobre la dirección que llevamos en nuestras vidas. Permanecemos expectantes ante la estampida, que se avecina al abismo, irracional y sin sentido, llena de contradicciones y disparatada. No hay coherencia entre lo que se piensa y lo que se hace; no hay referencias donde beber los valores que dignifican a la persona humana; no hay nada, ni nadie que nos alumbre y nos de sentido y razón de nuestro existir y nuestro ser.

Todo es según el cristal con que se mire y, en la mayoría de los casos, de quien lo mire ( relativismo). Los instintos prevalecen a los afectos y sentimientos y, estos, de forma arbitraria y según sientan dirigen mi voluntad y anulan mi razón para, sin ninguna referencia Absoluta, perderse en la tela de araña que nos envuelve y nos dirige: el mundo y sus manipuladores.

Nuestros impulsos instintivos deben estar integrados en nuestros afectos y estos en nuestros sentimientos, pero nuestros sentimientos, lo que deseo y no deseo, deben estar integrados en nuestra voluntad. Nos ha sido donada para, empleándola libremente, ponerla al servicio del bien y encauzar y dirigir nuestros afectos, sentimientos e instintos: ese es el sello de nuestra propia esencia humana y lo que nos distingue y nos hace diferente a otro cualquier ser viviente.

Pero nos encontramos con el gran problema: ¿quien alumbra, ilumina, dirige y nos sirve de referencia? Fuera de toda duda está que el hombre no es ni se constituye en ninguna referencia para iluminar a otro, pues la luz que el pueda aportar no llegar a iluminar todo el campo que el otro necesita ver para caminar. Somos luces y sombras y sobran las palabras, pues la vida y la historia se encarga de descubrírnoslo.

Enfrascados en constituirnos en nuestros propios guías observamos perplejos como a lo largo de la historia las ideologías humanas, nacidas como esperanza y futuro de respuesta a la búsqueda del bien y la felicidad del hombre, han sucumbido en desastres y disparates que han llevado al hombre a su propia destrucción. Hoy sin más, estamos entrando en una espiral de contrasentidos
que nos desequilibran y amenazan destruirnos.

Sólo es cuestión de tiempo, por eso el tiempo apremia, pues en la medida que avanzamos hacia el sin sentido y disparate, más costará el regreso a la sensatez, al razonamiento, a la fe y al buen camino. Se necesita educar en el discernimiento y en el juicio critico; se necesita integrar lo instintivo, que nos animaliza, en lo afectivo, (ternura, afecto, sentimiento), y lo afectivo en la voluntad (no hago lo que me apetece y quiero, sino lo que debo y es bueno para todos), y mi voluntad debe estar integrada en mi razón, que me indica lo razonable y lo que es bueno, moviendo mi voluntad a tal fin. Y mi razón debe estar alumbrada por la fe en la Única Verdad Absoluta que lo ilumina todo y le da verdadero sentido a la vida.

Desde ahí, desde la crisis de valores tanto materiales como espirituales tenemos que purificar, limpiar todo el fango que nos ciega para sentar los criterios de la Verdad que nos salva y ponerlos en acción. Es tiempo de acción y de concretización. Se hace necesario cribar y asentar los criterios que nos dignifiquen y eleven a nuestra más pura condición humana.


Y no hay tiempo que perder. La Iglesia reclama hoy con urgencia hacer presente a DIOS en la vida pública ante la osadía de quienes habiendo decidido que DIOS ha muerto, se declaran a sí mismos dios, considerándose el único artífice de su propio destino, el propietario absoluto del mundo. Sin embargo, debemos preguntarnos : ¿somos de esta forma más felices?; ¿somos verdaderamente más libres?; ¿se puede construir una sociedad donde reine la libertad, la justicia y la paz?

O, por el contrario, ¿no sucede más bien, como lo demuestra ampliamente la crónica diaria, que se difunden el arbitrio del poder, los intereses egoístas, la injusticia y la explotación, la violencia en todas sus expresiones? Al final, es que el hombre se encuentra más solo y la sociedad más dividida y confundida.

Y una gran responsabilidad está en los partidos políticos que, en lugar de crear ciudadanos críticos, hacen justamente lo contrario: ciudadanos leales al partido. Nada se debate; nada se pone en tela de juicio; todo se admite y se acepta; todo vale y lo que importa es mantener las cotas de poder y la ambición de sus propios intereses. Los partidos se han convertidos en verdaderos rebaños de ovejas guiados por pastores ciegos y corruptos.

Ha llegado la hora de irrumpir con la verdad del Evangelio en la vida pública y adherirnos, sin miedos, de que estamos defendiendo la verdad en beneficios del bien común y la autentica libertad.
ÚLTIMAS REFLEXIONES