A simple vista una persona preparada y relevante. Digna y como debe ser para un cargo tan importante y de una responsabilidad ingente. ¡Hablamos de la primera potencia mundial! Debo de reconocer que su discurso está impregnado de valores patrióticos y apoyados en fundamentos de derechos naturales que elevan a la persona a su propia dignidad. La justicia, la libertad, la unidad, la igualdad son valores que buscan el bien y proclaman el amor entre los hombres.
Porque aplicarlos es lo mismo que proclamar amarnos.Quienes se aman se hacen justicia, se respetan sus libertades, permanecen unidos y se identifican con el mismo derecho e igualdad ante las oportunidades y bienes de la tierra. Me llenan de alegría el escuchar frase como:"a aquellos que derrumbarian al mundo, os vamos a vencer. Y a aquellos que buscan la paz y la seguridad: os apoyamos".
Y a aquellos que se preguntan si el faro de Estados Unidos todavía ilumina tan fuertemente: "esta noche hemos demostrado una vez más que la fuerza auténtica de nuestra nación procede , no del poderío de nuestras armas ni de la magnitud de nuestra riqueza, sino del poder duradero de nuestros ideales: "la democracia, la libertad, la oportunidad y la esperanza firme
En su discurso, bajo mi humilde parecer, se esconde un claridad de ideas y objetivos firmes y decididos por la defensa de los derechos e igualdades entre los hombres. Y, como denominador común, un firme propósito de provocar un cambio desde el convencimiento y la esperanza en que podemos hacerlo, porque ya lo hemos hecho a lo largo de la historia, y ahora en la esperanza de que podemos avanzar y superarlo.
Sin embargo, en un momento de su discurso apoya todos sus fundamentos sobre los valores de la autosuficiencia y la libertad del individuo y la unidad nacional. Y es aquí donde discrepo y veo el peligro. ¿Quién le va a guiar? ¿De dónde van a salir los criterios y discernimientos que definan lo que es bueno o malo? ¿Los va a determinar él? ¿De dónde se iluminará para tomar una decisión sobre lo que pasa en este mismo momento en el Congo (www.yosoycreyentecatolico.com/2008/11/es-ms-difcil-que-entre-un-rico-en-el.html)
Porque no es el poseedor de la Verdad, ni sus consejeros tampoco. Hoy puede aceptar y mañana puede equivocarse. Hoy le puede parecer esto bien y mañana no tan bien. Hoy puede estar defendiendo la vida y mañana puede verse abocado, por presiones, a establecer la muerte. La Verdad no está en el hombre sino se nos ha dado impresa en la Ley Natural que nos ilumina e indica el camino
Y me hace temblar, en una expresión contradictoria, cuando manifiesta que en momentos de escepticismo y dudas y con aquellos que nos dicen que no podemos...contestaremos con ese credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: "Sí podemos". Y termina dando gracias. Que DIOS os bendiga. Y que DIOS bendiga a los Estados Unidos de América.
Cuando uno pide la bendición de alguien, significa que le está pidiendo su consejo, su sabiduría, su protección y su asistencia. Bendecir significa invocar la protección divina en favor de una persona o cosa. En el caso que nos ocupa: "de la nación más poderosa del planeta tierra". Pedir la bendición es estar dispuesto a seguir esa protección demandada y por lo tanto dejarse guiar por su providencia y sabiduría.
Espero que el Sr. Obama, con todo su saber, sepa lo que dice y promete y entienda que sin la paz, sabiduría y fortaleza que solo nos viene del SEÑOR, Estado Unidos, ni nadie puede llegar al puerto de la Verdad que nos salva y nos hace libre


