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martes, 24 de noviembre de 2009

LA TORRE DE BABEL.


Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras. Al desplazarse la humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Senaar y allí se establecieron. Entonces se dijeron el uno al otro: "Vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego". Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de argamasa. Después dijeron: "Vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en el cielo, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la faz de la tierra.

Bajó Yahvé a ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos, y pensó YAHVÉ:"Todos son un sólo pueblo con un mismo lenguaje y este es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible. Bajemos, pues, y, una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no se entiendan entre sí". Y desde aquel punto los desperdigó Yahvé por toda la faz de la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por eso se la llamó Babel, porque allí embrolló YAHVÉ el lenguaje de todo el mundo, y desde allí los desperdigó YAHVÉ por toda la faz de la tierra (Gn 11, 1-9).

Cuando terminas de leer este pasaje de la Biblia tienes la sensación de que estás leyendo algo lejano y que realmente no tiene que ver con lo que ocurre hoy. Es algo que pasó, pero que no tiene lugar hoy, o al menos no le ves relación con lo que acontece en este mundo que hoy nos toca vivir a nosotros. Incluso llegas a pensar que es una fantasía que no se entiende ni corresponde con la realidad.

Sin embargo, es nuestra propia historia y sucede tal cual hemos leído. Nuestra soberbia sigue intacta y no aceptamos el infinito don que DIOS nos regala dándonos y dándose ÉL mismo para que seamos felices y eternos junto a ÉL. Se nos regala la misma Vida de DIOS y la rechazamos hoy tal como hicimos ayer.

El hombre construye su propio dios y se revela orgullosamente contra todo plan ofrecido, pues se considera tanto como DIOS y se propone ser dueño de su propia vida y destino. Pero, la estela que deja en el camino de su propio recorrido no es lo que busca ni lo que desea. Tras él sólo queda confusión, oscuridad y muerte. Es lo que observamos y lo que comprobamos con nuestros propios ojos. Y cada vez el panorama es más sombrío y desolador.

Hoy se vuelve a repetir la historia del ayer. El hombre come de la manzana, pero no tal y como DIOS le propone y le sugiere, sino como él mismo desea, al margen de DIOS. Es el pecado de soberbia de querer ser más que DIOS y de prescindir de ÉL. Sin embargo, los resultados no son alentadores, porque todos dicen ser los mejores, vender lo mejor y tener el mejor producto del mercado. Alguien tiene que estar mintiendo, porque todos no pueden ser los mejores, sólo hay uno mejor. ¿Quién dice la verdad?

Un mundo confundido, oscuro, enfrentado, no siembra sino mentira y duda, y en esas condiciones nada puede crecer en verdad. Y los resultados están a la vista de todos. No necesitan de ninguna descripción ni comentario. Sólo la verdad puede descubrirnos nuestra propia realidad y llevarnos a encontrar nuestro único tesoro, realmente el que todos deseamos: "ser plenamente felices para siempre".

4 comentarios:

Fernando dijo...

Los orígenes y el desarrollo de los lenguajes no creo que se deban al orgullo ni a la soberbia de los hombres. Es un tema muy complicado y hay numerosísiomes estudio sobre ello. Lo que sí creo es que el hombre es orgulloso y soberbio al creerse el creador de3 todo, es decir, Dios.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Hola Fernando, me alegro que estés de nuevo con las pilas cargadas y ofreciéndonos tus hermosos versos que tanto bien hacen.
Coincido contigo,nada tiene que ver esa confusión en el lenguaje, y no sé si lo he expresado mal, pero no ha sido ese el sentido que quise darle.

El hombre cuando quiere ser como DIOS choca con sus propias limitaciones y se da cuenta lo difícil que es entenderse. Hay diversidad de dones y talentos que hacen, por la soberbia, que el hombre se entienda.

El intelectual no es entendido por el emocional, y este menos por el hombre meramente instintivo. Estos hombres forman el círculo de confusión de lenguas que sin el concurso de DIOS nada pueden hacer.

Un abrazo en XTO.JESÚS.

FOTELIAS dijo...

Estimado Salvador.
Demos gracias a Dios de estar en el edificio de la Iglesia, el único edificio construido a la inversa cuyos cimientos estan hechos desde arrriba hacia abajo ...¡sí! ... y realizado con las "piedras vivas" que somos todos nosotros.
El edificio del genero humano está sustendao en cimientos no seguros y en ladrillos (todos iguales) muertos que no van a ninguna parte.Este edificio va de abajo hacia arriba y como tal no está terminado por el egoismo mismo del hombre. Mientras tanto, el de la Iglesia que va desde arrriba hacia abajo es el más fuerte sustentado en el Espíritu Santo en donde se llega al entendimiento entre todas las "piedras vivas" que conforman la Iglesia, desde sus inicios.
A diferencia del edificio del genero humano, como hablas en este post, la torre de babel no se termina porque se confunden los hombres y no llegan a ningún acuerdo. El edificio de la Iglesia no pasa esto, el hombre gracias al Padre, Hijo y Espiritu Santo, hace que sus "piedras vivas" (como pasó en Pentecostés) hablen y todos se entiendan a la perfección.Esas "piedras vivas" somos tu y yo, el otro, etc; nohay "piedras" iguales , todas ellas son distintas pero aún así ( ahí la grandeza del SEÑOR) hay unión en CRISTO . Esto es lo bonito de la Iglesia.
BENDICIONES.

JORGE dijo...

Cuanta razón tienes Salvador.

Actualmente el hombre se siente un dios, y se atreve hasta a manipular seres humanos en etapa de embrión, nada muy diferente como a hacer una torre que llegue hasta el cielo.

Gracias por este post, muy ilustrativo de la situación actual

Dios te bendice Salvador