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miércoles, 30 de junio de 2010

¡CUANTO CUESTA DEJARSE AMAR!


Sin pararnos, grave error que padece el ser humano, nos será más difícil encontrar las respuestas que, en mayor o menor medida, todos buscamos. Algunos, en muchos momentos (las buscamos), desesperados y angustiados. No es fácil vivir abierto a las correcciones y dejarnos corregir, porque eso equivale a dejarnos amar. Siempre que alguien nos hace una corrección para nuestro bien y el bien común, es alguien que nos quiere, y, en consecuencia, busca nuestro bien.

Y no nos es fácil porque porque casi siempre las correcciones duelen, dejan un mal sabor en el alma, y nos interpela a cambiar o reconocer nuestro error. Eso hiere nuestro propio orgullo y enciende nuestra soberbia. Porque nos cuesta rebajarnos, humillarnos, sentirnos por debajo de y aceptar nuestro error. Nos podría ayudar en los momentos de halagos y flores el recordar cuando no ha sido así, y cuando hemos sido consciente de haber metido la pata.

Existe en el corazón humano un instinto profundo de autodefensa. Muchas veces, por no decir siempre, consideramos nuestras elecciones, nuestros gustos, nuestro estilo de vida, como bueno y conveniente. Por eso, la llegada de una voz o de una mirada que reprocha, que corrige, es recibida, en muchos casos, con actitudes negativas. Es entonces cuando nos enroscamos, nos cerramos a cualquier ayuda, pues no la vemos como ayuda, sino como interferencia, como algo hostil e invasivo, como una amenaza.

Existen, es cierto, reproches agresivos que buscan hacer daño, que nacen a veces desde actitudes de venganza. Antes tales reproches necesitamos defendernos, para que una palabra no nos hiera, no nos destruya internamente, no nos contagie de los sentimientos oscuros de quienes entran para invadir la propia vida.

Pero si descubrimos en tantas otras correcciones una actitud de afecto sincero, de interés por nuestras personas y nuestras acciones. Si reconocemos que el reproche sólo es ofrecido para nuestro bien. Si nos damos cuenta de que el consejo busca apartarnos del mal camino, ayudarnos a evitar peligros, orientarnos a horizontes buenos y sanos, entonces es posible superar actitudes de autodefensa malsana para abrirnos a consejos constructivos.

Es el momento de dejarnos amar, y de convertirnos como niños, porque para dejarse amar hay que sentirse humilde, abajarse, empequeñecerse, hacerse sencillo, ingenuo, bien intencionado y simple. Es necesario dejar a un lado nuestra suficiencia, nuestra soberbia, nuestro orgullo, nuestra prepotencia y...

Y eso no es fácil, y es más, creo que sólo nada conseguiríamos, porque es superior a nuestras propia humanidad y contra ella no podemos luchar. Se equivocan los que lo hacen. Y, llegado el momento, cuando los criterios personales se han endurecidos, cuando hemos llegado a creer que los demás no tienen ni el nivel ni la experiencia suficientes para llegar a la suela de nuestros zapatos, nuestra apertura se hace mucho más difícil, y, por lo tanto, la ayuda necesitada nos va a suponer un doble esfuerzo también por nuestra parte.

La Gracia, por el Único que la puede dar, ha de ser proporcionada a nuestras actitudes y criterios encallados y anquilosados para poder desatascarlos. Pero si hemos mantenido una moderada humildad y no tenemos actitudes altaneras, si no despreciamos ni al grande ni al pequeño, ni al rico ni al pobre ni a quien tiene muchos títulos ni al que no tiene ninguno, entonces podremos abrir el alma a cualquier corrección valiosa que nos ofrezcan tantas personas buenas que buscan, simplemente, ayudarnos a orientar un poco mejor el camino de la propia vida.

Hay muchos retratos cuyas actitudes altaneras hacen pagar a otros, con sangre y sudor, todos sus errores soberbios e engreídos. Es en el mundo político y en la función pública donde se detectan y se hacen visibles todos estos, estereotipos que tanto perjudican a la sociedad. E ignorantes de su propia vanidad se presentan como salvadores y soluciones para el servicio de sus semejantes. Son los intelectuales que saben mucho de imponer sus criterios, pero no bajan ni admiten dialogar los criterios del otro. Son los maestros que hablan de derechos, pero violan los derechos, por su arrogancia y soberbia, los derechos de otros.

Pero, también, andan en las células que forman los pueblos, las familias, el mundo del trabajo, la justicia, la religiosidad, y... Son los hombres y mujeres que defienden amar pero no aman... que defiende la vida, pero matan... que proclaman la libertad, pero esclavizan... Somos todos aquellos que no nos esforzamos en amar un poco más y en dejarnos amar mucho más.

lunes, 21 de junio de 2010

SARAMAGO.


Cuando se habla sobre la verdad, la única y verdadera verdad es amar, porque dentro del amor está contenido todo el bien que el hombre, sobre todo el hombre de buen gusto, desea. Precisamente, amar significa eso. "hacer y desear el bien común, que se concreta, precisamente, en el bien del prójimo".

Es, por eso, por lo que extraña y sorprende oír hablar a muchos intelectuales, precedidos de fama, sobre la defensa de ese bien y, contradictoriamente, despotricar e insultar a la Iglesia. No se entiende ni se es coherente con lo que se dice, pues si hay alguien que ha hecho, hace y hará el bien, desde que fue fundada por su Fundador, es la Iglesia. Creo que sobrarían las palabras en aras de demostrar lo que digo, porque a la luz de todos está. Luego, ¿cómo es posible qué el Sr. Saramago, al que deseo que en paz descanse, no observarse eso?

Si hay una palabra que la Iglesia repite hasta la saciedad es "Amor". Por activa y por pasiva, a través de toda su historia la Iglesia no ha dejado de proclamar que el Amor es lo fundamental en la vida del ser humano. Y que sólo con amor, el hombre y la mujer pueden llegar a encontrar el fin para el que han sido creados.

Sin embargo, el término amor es muy amplio y conviene descifrarlo en sus múltiples significados para ayudarnos más y mejor a entender lo que tratamos de explicar. Porque el Sr. Saramago fue un acérrimo defensor de la justicia y la concordia entre los hombres, amparado en su ideología comunista (1969) y reflejado en su primera gran novela, donde alcanzó su consagración) "Levantado del suelo". Y, al mismo tiempo, no dejó nunca de ridiculizar y de negar a JESÚS, fundador de la Iglesia, como el verdadero HIJO de DIOS. Porque negar a JESÚS es negar a su Iglesia, su obra de amor en la historia de la salvación del hombre.

Cuando, la Iglesia, en nombre de JESÚS proclama el amor y dice:"hay que amarse los unos a los otros" son muchos los que se te quedan mirando (igual lo hizo el Sr. Saramago) y te preguntan: ¿Y amar qué es?: ¿un calorcillo en el corazón? ¿Cómo se hace eso de amar, sobre todo cuando se trata de desconocidos o semiconocidos? ¿Amar son, tal vez, solamente algunos impresionantes gestos heroicos?

El Sr. Amado Sáez de Ibarra, público hace muchos años un folleto que se titulaba "El arte de amar" y en él ofrecía una serie de pequeños gestos de amor, de esos que seguramente no cambian el mundo, pero que, por un lado, lo hacen más vividero y, por otro, estiran el corazón de quien los hace.

Y, en esta línea, el concepto amor, tan predicado por la Iglesia viene a significar una serie de actitudes concretas que, en la práctica, vividas y testimoniadas en las relaciones humanas hacen que, lo que dice y proclama la Iglesia, sea lo mejor para el ser humano, por lo tanto, contradecir y negar la labor y el Mensaje de la Iglesia, es contradecir y negar a JESÚS.

En su significado más peyorativo, aprenderse los nombres de la gente con las que trabajas o de los que nos cruzamos en el ascensor con frecuencia, y dirigirnos a ellos por sus nombres, es algo agradable, cercano y agradecido al entender que significas algo más que alguien que pasa por ahí, o que, simplemente, está a tu lado. Eso es esforzarnos en amar.

Estudiar los gustos ajenos y tratar de complacerles, en la medida que sean para su bien, y sea justo lo solicitado, eso es amar.

Pensar, por principio, bien de todo el mundo, sobre todo de aquellos (Iglesia) que lo hacen de forma general, continuada, desinteresada, generosa y disponible, a pesar de sus fallos, eso es amar y practicar la justicia.

Tener la manía de hacer el bien, sobre todo a los que no se lo merecen teóricamente, eso es amar, y de eso, la Iglesia tiene mucho.

Sonreír. Sonreír a todas horas. Con ganas o sin ella, eso también es amar.

Multiplicar el saludo, incluso a los semiconocidos. Eso es, también, amar. Y cuanto más cuesta, más vale, como diría Madre Teresa de Calcuta.

Visita a los enfermos, sobre todo sin son crónicos. Ahí no hay nadie que le gane a nuestra Santa Madre la Iglesia. Sobre todo, porque lo predica, y, en sus hijos, que somos todos los bautizados, lo práctica ingentemente. Además, tiene como primer objetivo socorrer, en sus múltiples instituciones dedicadas a ellos, su principal objetivo. Eso es, también, no sólo amor, sino amar hasta el extremo de entregar sus vidas, ¡ demasiado amor!

Olvidar ofensas. Y sonreír especialmente a los ofensores. Eso, a diferencia de los demás, sólo lo hace la Iglesia. Ningún defensor del pueblo olvida y perdona al estilo de la Iglesia, que es lo mismo que decir, al estilo de JESÚS.

Aguantar a los pesados. No poner cara de vinagre escuchándoles. Se necesita mucha paciencia y algo más... Eso, también es amar.

Tratar con antipáticos. Conversar con los sordos sin ponerte nervioso. Eso, sobre todo por propia experiencia, necesita gran dosis de amor. Y sólo lo encuentras en la Iglesia.

Podríamos ir analizando muchas otras actitudes en nuestra relación con los demás y encontrar muchos momentos donde el amor se hace presente, y de ausentarse, posiblemente, aparezca en su lugar el señor conflicto. Por eso, las personas que los han creado (conflictos) son personas con mucha carga de desamor y, lo importante es que, en el atardecer de nuestra vida, sólo seremos juzgados de la cantidad de amor que hayamos despachado. Todo lo demás no sirve para nada, se han convertido en basura y recuerdos que, también, tienen su tiempo contado. Y si no que se lo pregunten a los que los tienen. Es el momento de la verdad, donde los privilegios y las mentiras dejan de tener validez y pierden, aunque nunca lo hayan tenido, todo su sentido.

viernes, 18 de junio de 2010

LA VERDADERA MISS.

Es lo normal, pero no es lo frecuente que una persona, que ha sido dañada gravemente en sus propias carnes, manifieste públicamente que lo más importante, después de los daños recibidos, y con el añadido de ser en un concurso de "Miss", es conseguir sanar su corazón.

Y reitero que es lo normal porque el perdón es la única vía de conseguir la pacifica convivencia y la paz interior de las personas. Una vez más sale el concebido tema de que lo normal no es lo corriente, porque lo corriente, no lo normal, es dejarse llevar por los instintos perversos del odio, la venganza y el deseo de "ojo por ojo y diente por diente" que engendra más de lo mismo y pervierte al ser humano convirtiéndolo en pasto de sus mismos males.

El deseo natural de toda persona humana es amar en verdad y justicia, y sólo así conseguirá sanar su corazón. Por eso he quedado sorprendido por tan bellas palabras que es cuando realmente hacen bella a María Fernanada Nuñes. Ahora, quizás con un rostro deteriorado es cuando realmente es bella, porque su belleza anterior sólo era temporal, pasajera, caduca, pero la de ahora es eterna, imperecedera, y esperanzada en recuperarse al final de los tiempos.

Indudablemente que a los ojos del mundo estas cosas son difíciles de entender, pero a poco que reflexionemos libremente buscando la verdad, entenderemos que arde en nuestro interior un deseo de hacer el bien, buscar la paz y amar. Por eso, María Fernanda Nuñez, sabiamente se ha referido a la preocupación de la importancia sanadora de su corazón, anteponiéndolo a su propia belleza, con el agravante de ser una candidata a Miss, y dejando en un segundo plano lo aparentemente más importante: su belleza corporal.

Testimonios como este hacen que las personas que gustan del bien y se esfuerzan en buscar la verdad que yace en su interior sientan plenamente un sentimiento de gozo y de paz que descubre que la única verdad del ser humano está en vivir en presencia de DIOS. Porque sólo ÉL puede darnos lo que realmente buscamos: la felicidad eterna.

Ser bella físicamente, ganar el concurso de Miss, tener el mundo a tus pies no dan la felicidad. Porque ser feliz implica eternidad y eso que perseguimos, creyendo que es felicidad, es, simplemente, placer temporal, porque coincidirán que no se puede llamar felicidad a algo que termina y tiene sus días contados. La felicidad para serlo tiene que ser eterna, y eso no se encuentra en el mundo de los humanos sino en el Reino de DIOS.


miércoles, 16 de junio de 2010

EL RESPETO A LA VIDA HUMANA.


Hay muchas personas que pierden la compostura a la hora de defender la muerte ante la vida. Porque defender el aborto es defender la muerte ante el derecho a la vida. Y esto no se puede defender con pataleos, gritos, insultos y porque sí, sino, si creen que no es así hay que dar razones qué lo demuestre y lo hagan razonablemente comprensible.

En principio, la muerte no se puede comprender ni justificar por ninguna razón. Se hace, pues, difícil poder razonarlo desde la naturalidad y comprensión de la razón humana. Hemos nacidos para vivir, cueste lo que cueste, y la vida siempre estará por encima de la muerte. Es obvio, consecuentemente que quitar vida por intereses, caprichos, perezas, comodidades, economía y demás es algo que no justifica la muerte de una persona como yo.

Si un médico puede diagnosticar y tratar a un feto, este se convierte en un paciente. Y si el feto es un paciente, entonces, es una persona... y las personas tienen derechos y privilegios, y estatus legal (Doctor Joseph Brunner - cirujano Fetal -).

Si no hay razones para demostrar lo contrario no por mucho gritar, patalear, legislar e insultar se demuestra y se cambia lo razonable y verdadero. Matar significa impedir que otro viva. Se puede determinar hacerlo en cualquier lugar, a cualquier edad, por envidia, por robo, por soberbia, por egoísmo, por vanidad... también se puede hacer antes de que venga al mundo, pero ya vivo y nacido en el vientre de su madre. Y esto, por mucho que quieran unos y otros no se podrá cambiar y siempre se llamará: matar.

La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Y las madres no tienen ningún derecho a decidir sobre el ser que vive en su seno. Pueden gritar y pensar lo que quieran, pero saben que eso no es así. Sólo pueden intentar ponerse en el lugar de su hijo y reflexionar un poco.

Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida. No pueden, los derechos de las madres, pasar por encima de derecho de los hijos, porque eso no es justo. Y eso lo saben todas. Justificarse es distorsionar la realidad y, egoístamente, defender lo que no es verdad. Mentimos, y eso lo saben, cuando anteponemos nuestro derecho al derecho de otra persona. Eso es lo que hacemos cuando permitimos el aborto.

¿Qué otras razones pueden haber para defender la muerte sobre la vida? No hay otra solución qué buscarlas en las ideologías prepotentes del poder y del querer dominarlo todo. No hay otra salida que señalar el dominio de mentes dominadas y sometidas al Mal. Porque toda persona en su fuero interno quiere y desea el bien y sabe que matar es malo.

El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación. Los derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados por parte de la sociedad civil y de la autoridad política. Estos derechos del hombre no están subordinados ni a los individuos ni a los padres, y tampoco son una concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud del acto creador que la ha originado. Entre esos derechos fundamentales es preciso recordar a este propósito el derecho de todo ser humano a la vida y a la integridad física desde la concepción hasta la muerte.

Cuando una ley positiva priva a una categoría de seres humanos de la protección que el ordenamiento civil les debe, el Estado niega la igualdad de todos ante la ley. Cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan los fundamentos mismos del Estado de derecho... El respeto y la protección que se han de garantizar, desde su misma concepción, a quien debe nacer, exige que la ley prevea sanciones penales apropiadas para toda deliberada violación de sus derechos.

Puesto que debe ser tratado como una persona desde la concepción, el embrión deberá ser defendido en su integridad, cuidado y atendido médicamente en la medida de lo posible, como todo otro ser humano.

El diagnóstico prenatal es moralmente lícito, "si respeta la vida e integridad del embrión y del feto humano, y si se orienta hacia su protección o hacia su curación"... Pero se opondrá gravemente a la ley moral cuando contempla la posibilidad, en dependencia de sus resultados, de provocar un aborto: un diagnóstico que atestigua la existencia de una malformación o de una enfermedad hereditaria no debe equivaler a una sentencia de muerte.

Se deben considerar lícitas las intervenciones sobre el embrión humano, siempre que respeten la vida y la integridad del embrión, que no lo expongan a riesgos desproporcionados, que tengan como fin su curación, la mejora de sus condiciones de salud o su supervivencia individual.

Es inmoral producir embriones humanos destinados a ser explotados como "material biológico" disponible. Algunos intentos de intervenir en el patrimonio cromosómico y genético no son terapéuticos, sino que miran a la producción de seres humanos seleccionados en cuanto al sexo u otras cualidades prefijadas. Estas manipulaciones son contrarias a la dignidad personal del ser humano, a su integridad y a su identidad.

Creo que defender el aborto es tratar de defender un caso perdido. No hay razones ni justificación para que las madres hagan lo que están haciendo: "Matar a sus propios hijos". Esto es una falacia sometida al hedonismo, al egoísmo de un mundo que se mira su propio ombligo y que sentencia su propia condena de muerte. Y eso no puede nacer del hombre como tal, sino que hunde sus raíces en la influencia pecadora de la soberbia del Mal que lo embauca y lo confunde aprovechando su debilidad humana.

martes, 15 de junio de 2010

ENTRE MUCHOS SE EDUCA MEJOR.


Seguramente todo el mundo piensa de forma diferente. Cuando digo todo el mundo me refiero a la mayoría porque, aunque lo normal no debería ser eso, lo corriente. lamentablemente, es eso: "pensar que muchos hijos son un gran problema". Y tal deformidad de pensar es que llegan a considerar a la familia numerosa como una especie a extinguir y, por lo tanto, rara y fuera de los parámetros sociales normales.

Porque confunden lo normal con lo corriente, considerando que algo es normal cuando lo hacen casi todos. Algo así como cuando el fumar estaba bien visto y, además era una moda. No fumar parecía no pertenecer a la normalidad, y era algo que se presentaba como signo de madurez y añadido al momento de integración en la sociedad. Sin embargo, muchos años después, ahora, tal hábito es considerado negativo, perjudicial y es la misma sociedad quien lo rechaza.

Tenemos que admitir que esa costumbre considerada tan normal, porque lo hacían casi todos, no lo era. Lo normal sería no hacerlo. Por lo tanto, lo normal, no es lo que hacen todos, eso mejor es llamarlo lo corriente, pero no por eso es lo normal. Igual ocurre ahora con la familias. Lo normal parece ser familias de uno o dos hijos como máximo, y lo que se exceda de ahí será considerado como fuera de lo normal.

Pero si nos paramos un poco a pensar veremos que las familias numerosas presentan más ventajas que las que no lo son. Sé qué será difícil de ver, no tanto por la dificultad que entraña no verlo, sino por nuestras propias apetencias y egoísmos.

En primer lugar, todo padre y madre desean lo mejor para su hijo: una muy buena educación, mejores colegios, cuidada salud y toda clase de formación que redunde en lograr que su niño/a sea una persona integra, de valía y de un gran porvenir. Para ello, se han preocupado de no tener más hijos porque tener un hijo cuesta mucho dinero.

Sin embargo, familias con muchos hijos son un gran problema económico y un quebradero de cabeza imposible de alimentar y educar. Contemplado todo desde ahí y siguiendo los criterios que la mayoría aceptan fácilmente, como ocurrió con el fumar, pronto se admite que familias con más de dos hijos son problemáticas y exigen mucho esfuerzo.

Pero a la hora de educar, empezamos a descubrir que los colegios, por muy afamados y costosos económicamente, no son capaces de educar sino, a lo sumo, transmitir conceptos y conocimientos que, si no se experimentan personalmente y entre otros, no tienen ningún sentido ni se llegan a descubrir como renuncia por el otro al sentirme amado y, en consecuencia, corresponder de la misma forma: amándole yo también. Pronto nos damos cuenta que ese hijo necesita mucho de sus padres y, nuestro tiempo, invertido en ganar mucho dinero para pagarle su buena educación, lo necesitamos para estar más a su lado.

En el lado opuesto, la familia numerosa, por sí sola, se constituye en su mejor colegio. En una casa, por muy espaciosa que sea, compartida entre seis u ocho hijos, más los progenitores, hay que hacer encajes de bolillos para buscar espacios y colocarnos todos. Eso supone tener que compartir, respetar, colaborar, ser paciente, disciplinado...etc. Virtudes que no hace falta ir a aprenderla en ningún otro lugar, sino que, delante de sus padres y junto a ellos, pueden empezar a adquirirlas y comprenderlas. Y eso es precisamente amar y ser amado.

En ese contexto familiar, los hijos empiezan a descubrir que se sienten mejor cuando son capaces de compartir, que cuando uno es comprendido y querido por los demás, también se siente ,como una fuerza interior y gozosa, el darse y corresponder queriendo también. Es el gozo de descubrir que uno es más feliz dando que recibiendo. Pero, ¿dónde se descubre todo eso?.

A la hora de compartir un solo juego para muchos. Porque no hay dinero para todos, y habrá que aprender a compartirlo un rato cada uno. A la hora de guardar silencio para que mi hermano, el otro igual que yo y con mis mismo derechos, pueda estudiar, pues dormimos y compartimos habitación. A la hora de recibir regalos diferentes. Hoy seré yo el agraciado con el regalo bueno, pero el próximo año serás tú. A la hora de... Verdaderamente la familia numerosa, abierta a la vida, es un lugar de educación completa e integral.

¡Claro!, todo ese depende de unos padres que primero entiendan y conozcan lo que es el amor y la familia. Todo eso depende de unos padres que, primero sepan quienes son y que persiguen en la vida. Todo eso depende de unos padres que hayan descubierto personalmente, en sus familias de origen, la capacidad de amar y el conocimiento que no hay nada más grande que amar y ser amado. Todo eso depende de unos padres que hayan descubierto, en la Iglesia, la Madre educadora que les enseña la Verdad de nuestra vocación Bautismal.

Todo eso depende de que esos padres reconozcan que son hijos de DIOS, y qué cómo hijos sepan que hay que buscar la Verdad junto a los demás, alumbrados por el ESPÍRITU y en el seno de la Iglesia. De otro modo, cada uno defenderá lo que cree y buscará su verdad, o lo que es lo mismo, se buscará y, en ese momento, la familia deja de ser un gozo y felicidad, para convertirse en una carga y un problema. Y pasa lo que pasa.

Conozco a muchas familias que testimonian ambas experiencias. En este momento leo una noticia mientras escribo, que dice así: "Tuvo siete hijos con su hija". Este testimonio habla por si sólo, Pero también, les remito al programa de Radio María, "Psicología y Familia", presentado por Rafael Pérez, que entrevista a Arsenio, padre de siete hijos, que transcribe en hechos vividos todo lo que quiero significar aquí. Realmente vale la pena comprar la cinta y escucharlo. Se los recomiendo.

lunes, 14 de junio de 2010

DICEN QUE LA DISTANCIA...


La falta de valores, sobre todo espirituales, virtudes, son consecuencia de muchas crisis familiares y de muchas familias rotas que derivan en consecuencias negativas para todos sus miembros. Cuando realmente la familia está acomodada y respira economicamente sobrada, el peligro acecha en el acomodamiento, en las posibilidades de satisfacer las apetencias sentidas, en la tentación de querer dar riendas sueltas a tus caprichos y apegos...etc.

Pero también, cuando ocurre que la situación económica (ver aquí) no es tan buena, los efectos de la misma son devastadores tanto espiritualmente como humanamente. Las crisis económicas tienen sus origenes en las espirituales, porque donde se vive en presencia de DIOS, la unión se mantiene, y los momentos tempestuosos se superan. Porque el ESPÍRITU calma tempestades y sosiega el camino.

En estos días he observado las protesta de los padres ante la inclinación de la Justicia por conceder prioritariamente la custodia de los hijos a las madres. Indudablemente que es un derecho que les asiste, pues son los padres y sienten la responsabilidad de cuidar a sus hijos. Realmente detrás de todo esto está la responsabilidad, eso es amor, que nace de la conciencia que nos ilumina y exige educar y acompañar a nuestros hijos en este mundo, selvatico y peligroso, que les acecha. Son los hijos los que pagan las consecuencias y la negatividad de una ley que sólo mira para las madres como únicas mediadoras en la educación.

Y realmente así es, pero, ¿no sería más coherente, maduro y responsable pensar eso antes de la separación? ¿No sería de más madurez (ambos, padre y madre) preguntarse cuáles son las razones por las que dejamos de aguantarnos? ¿No sería más de adultos y educadores analizar, dialogar y buscar las justificaciones que me llevan a romper con mi familia?

Porque detrás de todo esto hay una serie de actitudes inmaduras, infantiles, egoístas que buscan mis propias apetencias y satisfacciones y descubren que todavía no estoy apto para amar sino que simplemente, hace unos años, me he enamorado y ha nacido en mí un encantamiento romántico, atractivo, enamorado, pero que al menor contratiempo se derrumba. Es entonces cuando descubro que todavía no estoy preparado para amar, porque hasta ahora sólo me he buscado y pensado en mí.

¿Cómo pretendo arrogarme el derecho a educar? ¡Ni el padre ni la madre.!Esos hijos irán encaminado a no entender tampoco lo que es realmente amar, porque sus modelos les transmites enamoramientos, encantamientos románticos, superficiales, placenteros, egoístas...

Mientras no sepamos más de nosotros, del amor, de la libertad... no sabremos educar y menos de construir una convivencia educadora. Esa es la herencia que estamos dejando, desde los Gobernantes hasta los menos relevantes de la sociedad. Unos depende de otros, pero mientras no despertemos y busquemos luz donde la hay no podremos, por muchas manifestaciones y protestas, hacer lo que se debe hacer por los demás, por nuestros hijos y por construir un mundo mejor.

sábado, 12 de junio de 2010

LA JUSTICIA NO TIENE LA ÚLTIMA PALABRA


Nuestra tendencia natural es mirar por los ojos de la ley. Es lo normal, cada acto debe ser juzgado según los criterios que rigen nuestra convivencia, y será premiado o castigado según lo establecido en las leyes jurídicas que establece la comunidad.

La mirada de los avezados hombres expertos en leyes solo ven faltas o cumplimientos, y todo está basado en su cumplimiento o incumplimiento. Según esto sí cumples eres una persona respetada y digna de que se te respete, pero si no cumples el peso de la ley caerá sobre ti. Lo importante es la ley y su cumplimiento, y el ser humano está sujeto a ella.

No importa los caminos, los recobecos, las adulteraciones o falacias que se puedan cometer para cumplir o aparentar cumplir, lo importante es "cumplir" o parecer cumplir, luego todo lo demás es secundario o transitorio. Los sentimientos, las incapacidades, las circunstancias, los fallos o emociones no son tenidas en cuenta a la hora de ejecutar sentencia. Sólo, en casos excepcionales cuando el poder es el mirado, se desvía la vista y se esconden las faltas para tergiversar la realidad y aparentar lo que no es.

El observador y cumplidor no repara en las lágrimas del que incumple, sólo ve gestos de una cosa (persona) que no ha cumplido con lo establecido. No personaliza sino cosifica a alguien que falla ante la ley. Es incapaz de ponerse en su lugar y analizar las circunstancias que lo han arrastrado a caer en el incumplimiento.

Porque, ¿quién no quiere cumplir? Me imagino que el primero que quisiera cumplir, ¡ahora mismo!, sería nuestro Presidente Zapatero, para quitarse de encima tantos problemas. Es lógico pensar que eso debería ser así. Otra cosa es que no pueda hacerlo por estar sometido a muchas circunstancias que lo arrastran al incumplimiento. Hay muchos factores que nos atrapan y someten impidiendo que seamos nosotros mismos los que ejerzamos nuestra auténtica libertad: buscar y hacer el bien.

Hacer un análisis de todas esta reflexión lo dejo al interés y observación del posible lector. Cada uno que mire y observe hasta que punto es libre y sus actos son propios e imputados a su libre voluntad. Sólo, mi intención, es poner en atención que la mirada del amor está por encima de toda ley y juicio humano.

La mirada de JESÚS, quieras o no, es diferente, tanto para Zapatero, nos guste o no, como para todos aquellos que incluso promueven el aborto, la eutanasia, impiden la libertad religiosa, la educación, la vida o coartan y extorsionan los derechos y libertades de otros. JESÚS no representa la norma sino defiende y manifiesta la compasión de su PADRE DIOS.

JESÚS mira más lejos y profundo. Observa los sentimientos, la debilidad, las emociones y apetencias que derrumban, y sopesan las buenas intenciones, que todos sentimos, pero que muchos, o casi todos, no podemos superar y llevar a cabo. ÉL nos conoce a fondo y sabe de que pasta estamos hecho. ¿Quién no ha sentido que hace aquello que no quiere y no hace lo que quiere? ¿Quién no se ha propuesto hacer algo bueno que nunca llega a hacerlo? Queremos y no podemos. Es la condición de nuestra humanidad pecadora.

Y en medio de todo esto están nuestras equivocaciones, nuestras dudas, fallos, limitaciones, errores e ignorancias. Nunca sabemos si lo que hacemos va a resultar o no. Tenemos nuestra fe y esperanza, pero siempre estamos caminando y moviéndonos en la inseguridad y la duda. Sentimos la necesidad de confiar y fiarnos de Alguien que nos dé seguridad, fundadas esperanzas, y nos alumbre el camino seguro. Consecuencia de todo ello son nuestros rezos, invocaciones, promesas...etc. ¿Quién no ha prometido algo por conseguir algo?

¡Cuidado con ciertos maestros de las normas! Para ellos sólo hay justos y pecadores. Y si esto es así, aquellos - los justos - no necesitan la Misericordia de DIOS, y estos - los pecadores - no la merecen. Con lo que privan a DIOS de ejercer lo que le es más propio: su Amor Misericordioso.

Luego, ¿en qué quedamos?

martes, 8 de junio de 2010

EL PODER NUNCA DUERME.


Todo lo que está ocurriendo obedece a un plan concebido que se intenta imponer. En la confusión de saber que las cosas pasan y, muchas veces, no se sabe el por qué, se diluye un proyecto de dominar el mundo y moverlo a sus anchas y según convenga. Desde las inmensas fortunas y monopolios hasta los imperios económicos logrados con el trabajo, primero, pero luego, sometidos a la vanidad y a la ambición, explotando, esclavizando y cosificando a los trabajadores para el mayor logro de sus propios beneficios, la lucha por el poder divide y perjudica la convivencia y la paz en el mundo.

Desde Darwin a Rockefeller, el nuevo orden mundial ha sido alterado e interrumpido en aras de someterlo a sus propios intereses y vanidades personales. Los Rockefeller y sus socios de la Banca Internacional aunaron su poder y sus fortunas con el propósito de promover el darwinismo y otras ideología similares para desviar las leyes naturales que lo rigen y lo regula.

Cosas inexplicables, o al menos explicadas desde la locura y el sin sentido, pueden encontrar lógicos razonamientos asentados en el entendimiento del hombre y en su osadía rebelde de prepotencia y dominador del mundo. Dentro de los dogmas de fe más contundentes de nuestra moderna sociedad del conocimiento, el primer mandamiento es, por extraño que parezca, la concepción del desarrollo humano como el enemigo potencial de todos los animales (incluido el hombre), de todas las plantas y, en definitiva, de todo el planeta.
Piensen ahora que subyace y está detrás del aborto, eutanasia, educación...etc. No hay razones que atender ni justificar, sólo hay una ideología que impera y que está convencida que el mundo es de ellos y para ellos. Diría, más que una ideología es una secta masónica, cuyos principios fraternos son salvar el mundo a costa de purificarlo de hombres débiles e impuros. Entre los escombros y cenizas de este principio surgió el nazismo y la limpieza étnica de todo ser inferior al hombre ideal y puro de la raza aria.

Y este pensamiento no es algo nuevo: se trata de un proceso intelectual que hunde sus raíces en los albores del siglo XX; un proceso muy similar al que ahora sucede con el polémico uso de las llamadas "células madres"; por aquel entonces empezaba a circular en los ámbitos intelectuales, científicos, académicos y políticos occidentales la concepción del hombre como mero animal, despojado de la dignidad que le es intrínseca, y que le sitúa por encima del resto de los animales.

Por sorprendente que nos pueda parecer, entre las personas famosas que apoyaban estas ideas figuraban: El dramaturgo George Bernad Sahaw, el inventor del teléfono Alexander Graham Bell, el novelista y autor de "La Guerra de los Mundos" H.G. Wells, el fundador de la universidad que lleva su nombre Lelan Stanford, la fundadora de la entidad abortista "Planned Parenthood" (Paternidad Planificada) Margaret Sanger, así como varios ganadores del Premio Nobel.

Varios estado Norteamericanos aprobaban por aquel entonces diversas leyes que promovían la eugenesia (es decir, la eliminación, mediante la esterilización forzosa, de las razas inferiores). Estos esfuerzos legislativos no hubieran podido prosperar de no ser por el apoyo explícito de tres importantes entidades académicas y científicas norteamericanas:
"La Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences), la Asociación Médica Americana (American Medical Association) y el Consejo Nacional de Investigación.

Ahora bien, ¿quién financiaba y dirigía esas entidades científicas? Pues nada menos que las fundaciones Carnegie y Rockerller, de manera preferente. Bajo la tutela y promoción directa de estas dos fundaciones, las teorías eugenésicas pronto fueron aceptadas en Europa y más concretamente en Alemania, siendo financiadas hasta 1939, pocos meses antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Los eugenistas alemanes llegaron a progresar tanto que, a partir de 1920, el liderazgo mundial del movimiento pro eugenesia correspondió por completo al Gobierno de Alemania.

Desde ahí entendemos lo del genocidio judío y otras razas consideradas inferiores, así como toda clase de explotación, tratamiento y ayudas a países del tercer mundo. No se pueden encontrar otras razones sino una ideología clasista y de poder. La ley del más fuerte. La soberbia y arrogancia de unos que quieren someter a otros. La ley y el poder de Satanás.
Después de la derrota nazi, los eugenistas desaparecieron, pero sólo aparentemente: en realidad tan sólo habían cambiado su denominación, comenzando ellos mismo a denominarse "Darwinistas Sociales" en honor y memoria de Charles Darwin. Este había hallado una explicación que, según él, probaba la existencia de la evolución como una ley natural. La Llamó la "supervivencia de los más aptos".

Sin embargo, la explicación darwiniana se basaba en una falacia lógica llamada razonamiento circular: "¿Quiénes son los más aptos? Los que sobreviven. Y, ¿quiénes son los que sobreviven? Los más aptos. A pesar de esta falacia evidente, el principio darwinista pronto generó toda una estructura ideológica que le vino como caído del cielo al clan Rockefeller, que halló la fórmula darwinista de la supervivencia de los más aptos la justificación moral que necesitaba para llevar a cabo sus actividades encaminadas a eliminar la competencia.

Los Rockefeller y sus socios de la banca internacional aunaron su poder y sus fortunas con el propósito de promover el darwinismo y otras ideologías similares, y a tal fin crearon dos organizaciones que les servirían como centro de mando para coordinar sus esfuerzos en América y Europa: El Council of Foreing Affairs (Nueva York) y el Royan Institute for International Affairs (Londres).

Ambas organizaciones integradas al parecer en otra estructura más antigua y denominada "El Grupo de la Tabla Redonda" (The Round Table Group) de tradición masónica según algunos afamados analistas.

Por extraño que pueda parecer, las organizaciones filantrópicas que dependen del clan Rockefeller están fundamentadas en un mismo propósito: Un somero estudio de hacia dónde canalizan sus fondos evidencia que la mayor parte de sus esfuerzos está dedicada financiar a terceras organizaciones cuyo fin tanto directo como indirecto o encubierto, es el control del crecimiento de la población. No en vano, en un estudio publicado por el Club de Roma (una de las muchas organizaciones vinculadas a los Rockefeller) se afirma explícitamente esto que transcribimos a continuación:

"Si la lucha contra un nuevo enemigo nos une, hemos concebido la idea de que la contaminación, el calentamiento global, la escasez de agua y el hambre, son el enemigo perfecto. Y todos esos peligros son causados por la intervención humana. Por tanto, el verdadero enemigo es la propia humanidad".


Creo que esto explica muchas cosas que quizás no comprendíamos: aborto, eutanasia, control de la libertad y educación, familia y...etc. Posiblemente hay muchos gobiernos que están influidos y afines a estas ideologías. De aquí parte la lucha y la consigna, por lo que las razones no cuentan para nada, sólo el propósito de llevar hacia adelante la ideología masónica de controlar el mundo. Es otro capítulo, llevado de otra forma, de lo acontecido en Auswich que clarifica las intenciones del egoísmo y soberbia humana. Que tiene nombre y apellido, al menos para los cristianos: Satanás.

Para llevar a cabo su plan de reducción de la población mundial, los Rockefeller y sus socios parten de esta idea madre:

"Mejor que hacer uso de un proceso violento que pueda antojarse inaceptable y generar una rebelión incontrolable (ya tienen experiencias pasadas de eso), es mejor hacer uso de un proceso gradual, presentándolo de una manera tan atractiva que lo haga aceptable para la mayoría de la población.

Basta una simple observación, serena y reflexiva, para ver qué es eso precisamente lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Bajo la falacia de presentar una libertad y derechos humanos aparentes; bajo la falacia de exaltar al obrero y su defensa ofreciéndole pan para hoy, pero sometimiento y esclavitud para mañana. Todo va quedando bajo sus controles hasta llegar a dominar a su más peligroso enemigo: el hombre inferior, débil y esclavo.

Sólo a una raza, la llamadas de los fuertes y poderosos les pertenece el mundo y sus bienes. Así que los débiles e inferiores, ¿quienes son?, deben ser sometidos y exterminados, cuando no explotados.

Y esa idea madre debe plasmarse a través de "dos objetivos principales".

1º) La reducción drástica de la población.
2º) La reducción de los niveles de consumo a niveles preindustriales.

Se hace evidente por qué todos los grandes temas promovidos por los Rockefeller a partir de 1960 conducen de una u otra forma a lograr ese resultado. A saber:

a) La legalización del aborto y de los anticonceptivos.
b) La promoción y difusión de la ideología de género.
c) La financiación de los grupos ecologistas-humanófobos.

No obstante, después de haber dedicado sus esfuerzos y su dinero a tal fin durante largas décadas, los Rockefeller y sus socios han acabado concluyendo que el crecimiento de la población es incontrolable, a no ser que se tomen medidas drásticas para detenerlo. Y la única forma de lograrlo paras por la implantación de un sistema político y económico de alcance global que han convenido en denominar como "New World Order", esto es, Nuevo Orden Mundial.

Sus promotores parten de las siguientes premisas:

1º El sistema político democrático está agotado.
El sistema económico capitalista está agotado.
El cristianismo es el mayor obstáculo para la implantación de una nueva y necesaria "mentalidad ecológica universal".


O lo que es lo mismo, lo que todo creyente ha denunciado por activa y pasiva, los nuevos reyes del Mundo y de su control. Los que, rechazando a DIOS, y aliados con el Diablo, han convenido en apropiarse de lo que no es suyo y erigirse en dueños y señores de todo lo creado, hasta de ellos mismos, excluyendo a los que les parece y les molestan.

Esto explica la exclusión de todo signo visible que aluda a la presencia de DIOS, de toda educación que lleve al conocimiento de DIOS, de todas prácticas y celebraciones que glorifiquen a DIOS, de...etc.

Y ni para eso tienen justificación, porque están descubiertos, y sólo por las fuerzas podrán implantarlo, pero nunca lo conseguirán porque la Verdad siempre alcanzara el triunfo. Estamos hechos para la Verdad y la Verdad siempre prevalecerá al engaño, la mentira, la soberbia y el egoísmo.

Y es por esto por lo que cada vez se van percibiendo más síntomas de que existe un proceso intelectual diseñado para destruir el cristianismo y sustituirlo por un nuevo sistema universal que consagre la ecología como la nueva religión universal.

¿Se entiende entonces el por qué del auge del Gnosticismo y de las creencias de los masones, así como del éxito de las novelas, comics y dibujos animados en los que se exalta la veneración de la madre naturaleza como fundamento de la verdad y del bien? Todo ello forma parte, según nuestra opinión, de un proceso que no es casual, y que creemos contribuye a inocular en las impresionables mentes menos formadas una aceptación, tan favorable como inadvertida, de todo un sistema de creencias y valores trufado de relativismo, ecologismo panteísta, ocultismo, magia... (El Diablo). Desde luego, nada que tenga que ver con la promoción y defensa de la vida humana, la familia, y la dignidad del ser humano. ¿A quién puede beneficiar todo este proceso?,

De momento la pelota está en el tejado. Es ahora, a nosotros, los creyentes a los que nos toca tomar posiciones e implicarnos en la lucha. Sin miedos, porque el ESPÍRITU SANTO está con nosotros. Nuestra Verdad es simple, pero vital, porque da Vida plena y gozosa eternamente: "CRISTO, muerto, Resucitado y Glorificado por el PADRE, y sentado a su Derecha". Eso es lo que nos espera y en lo que creemos firmemente. el triunfo de la Vida sobre la muerte.

jueves, 3 de junio de 2010

PENSAR BIEN, CON LA CABEZA Y EN EL BIEN COMÚN.


Todo aquel que se precie de pensar bien intencionado y de que trabaje para servir a los que lo han votado y a los que no, estaría encantado con la labor social que realiza Caritas en nuestra sociedad. Si imaginamos por un momento que Caritas cerrara sus puertas y desapareciera del mapa, nuestra sociedad precaria e indigente, nuestros obreros en paro y emigrantes, tomarían los pueblos por la fuerza desesperados por el hambre.

Lo mismo de todas aquellas asociaciones que se dedican a atender a los más necesitados, a los desamparados y a los débiles que quedan desnudos en esta crisis que ellos son los primeros en pagar. Por lo tanto, yo Gobierno, estaría pendiente de atenderlos y mimarlos para que sigan resolviéndome innumerables problemas. ¡Egoístamente, estrecharía mis relaciones de colaboración con la Iglesia!

Por eso no entiendo como no se les mima y se les protege al máximo, ya que el primer beneficiario es el propio Gobierno. Parece una locura que esto tan simple de ver no se apoye y potencie. Todo induce a que están cegados por la ira, venganza o cualquier otro mal que, junto con ellos, nos llevan a la banca rota.

Creo que lo mejor que podrían hacer es dejar la administración del Ministerio de lo social a la Iglesia y, con total seguridad, el panorama, aún pobre, empezaría a cambiar rapidamente. No hace falta sino estrechar colaboración y dejarle hacer para comprobar como todo iría mejor. Y digo esto porque a la historia me remito.

Rios de tinta han corrido en estos días a propósito de si la Iglesia debe o no debe de tener participación en una Caja de Ahorros. Ahora la intervención política y las motivaciones meramente económicas en estas entidades son tan evidentes que muchos se rasgan las vestiduras ante la sola posibilidad de que así sea.

Y sin embargo. el nacimiento de las Cajas fue la imaginativa respuesta de la Iglesia ante la alarmante situación de los más pobres. ¿O no se había preguntado nunca el lector por qué se llaman Montes de Piedad y, aún hoy, están obligadas por ley a invertir en la llamada Obra social?

En el campo económico, la Iglesia vino en ayuda del pueblo, en medio de la creciente ruina material y del empobrecimiento del Bajo Imperio. Sus vastas propiedades fueron, literalmente hablando, el patrimonio de los pobres en aquel tiempo; y, en las grandes ciudades, como Roma y Alejandría, la Iglesia asumió, poco a poco, la alimentación de los pobres, así como el sostenimiento de asilos y orfanatos. Esta actividad social explica la popularidad y la credibilidad de la Iglesia.

La cita lleva la firma de Christopher Dawson, historiador y filósofo, y la recoge en su libro "Los orígenes de Europa". Sin embargo. su mensaje es fácilmente aplicable al origen de las Cajas de Ahorros en España y en Europa, nacidas como una iniciativa de la Iglesia para sostener a los más desfavorecidos en los tiempos de la carestía y la usura.

¿Dónde, pues, está el Gobierno, y de qué presume? ¿Será por eso por lo que quiere acabar con todo símbolo que hable de la Iglesia? Estén con los ojos abiertos los españoles porque estos señores nos dejan en la calle si no espabilamos. Y cuidesen mucho de señalar con una "X" la casilla de la Iglesia en la declaración de hacienda para que tengan asegurada, el día de mañana, ¡por si acaso!, una puerta abierta y un plato de comida.

La medida más inteligente de un Gobierno, que se precie de saber lo que hace, sería colaborar con la Iglesia en todos los ordenes: financieros, sociales, salud, educación...etc. y vería como otro gallo le cantaría. E incluso aseguraría su continuidad en la Moncloa. ¡Realmente, no entiendo nada!
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