martes, 10 de septiembre de 2013

¿MERECE VIVIR DE CUALQUIER MANERA?



La vida debe tener una finalidad, una meta, un fin. No puede aparecer y desaparecer como la tempestad o la lluvia. Es hermosa cuando se vive en la esperanza de buscar algo mejor. No vale la pena cuando su finalidad está marcada por cuatro días bien o mal vividos. ¿Para qué entonces ambiciones, riquezas, poder y placer? ¿Merece la pena sufrir, luchar y matar para eso?

La vida debe tener un sentido, algo que la haga merecedora de vivirla con todas sus consecuencias. La vida merece vivirla cuando el amor se hace presente, y las luchas del camino a recorrer tienen su origen en transformarse en ese amor que le da sentido a todo. Sin eso, amor, no vale la pena vivir. Todo valor desaparece cuando se pierde el amor. La vida se derrumbaría sin amor. El amor está presente siempre, por eso existe la vida. Quien no ama, se pierde.

El amor explica todo y le da sentido a todos tus instantes. El amor explica por qué luchas y te afanas en lograr una vida mejor y más humana. El amor aspira a ser eterno, porque nunca muere. La vida tiene verdadero sentido cuando se vive para alcanzar la eternidad. ¿No te parece?
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