sábado, 11 de enero de 2014

EL VALOR DE UN MILAGRO

Padre Pio de Pietrelcina


No cabe duda que un milagro, algo que supera y vence las leyes naturales, es algo verdaderamente sorprendente. Pienso que Jesús hacía uso de ellos para llamar la atención del hombre incrédulo y exigente, tal era Tomás, que necesitó, después de vivir al lado de Jesús y ver todas sus obras, tocar su costado y ver sus llagas de la mano.

Una imagen vale más que mil palabras, y eso se comprueba con el milagro. El P. Pio de Pietrelcina, el santo capuchino de las llagas, conocido en todo el mundo, sigue haciendo milagros. Un sacerdote ortodoxo de Rumanía se ha convertido al catolicismo con cientos de personas de todo un pueblo. Les ha cambiado la vida y han construido un hospital para enfermos terminales.

Víctor, el sacerdote ortodoxo, no conocía al Padre Pio. Tenía a su madre enferma de cáncer incurable con metástasis de  pulmón generalizada. Y decidió ir a Roma, donde tenía un hermano, pintor, de iconos, con el fin de que allí la reconociera un famoso médico. Víctor viajó con su madre, Lucrecia, a la ciudad, a la ciudad eterna, donde el médico especialista confirmó de nuevo el grave diagnóstico.

Lucrecia se entretenía en ir con frecuencia al taller de su hijo artista. Y un día se fijó en la imagen del P. Pio que le llamó la atención y preguntó a su hijo: ¿Quién es este santo? El hijo le contó brevemente la vida del Santo capuchino de las llagas y la devoción que la gente le tenía. Desde aquel día la madre estaba frecuentemente sentada frente a la imagen del santo de Pietrelcina.

Pasados unos días su hijo volvió con Lucrecia, su madre, al hospital a una nueva revisión, y los médicos "asombrados vieron que el cáncer terminal que sufría esta mujer rumana había desaparecido completamente"

El sacerdote Víctor comenzó a leer la vida del Padre Pio, contó el milagro de su madre, que había vuelto curada, a los parroquianos que comenzaron a conocer al Padre Pio. Y cuenta el sacerdote que no sólo él y su familia, sino que la parroquia de 350 personas disidieron hacerse católicos. Y no solamente eso, sino que se pusieron manos a la obra para construir una Iglesia dedicada al Padre Pio.

Por la intervención del "santo de las llagas" en este pueblo de Rumanía se ha creado un hospital que atiende a enfermo terminales, gente sin recursos y ancianos abandonados.
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