lunes, 7 de abril de 2014

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE TU VIDA



No debe sorprendernos si nos dicen que tenemos que tomar una decisión vital en nuestra vida. Tan vital que será la más importante, pues de ella dependerá que tengamos vida abundante y llena de gozo y plenitud. Así de sencillo y fácil, pero así de claro y verdadero. No se trata de una quimera o una fantasía, ni tampoco de una hipotética decisión. Se trata de que nos jugamos la eternidad plena y gozosa con nuestra elección.

Todo consiste en elegir un camino, el de la vida y sus ofertas de poder, de riquezas, de placer, de lujuria, de prestigio, de... (añade todo lo que desearías conseguir); o elegir el otro, el de la puerta estrecha que te exige despojarte de poder, de riquezas, de placeres egoístas y superfluos, de egoísmo, de vanidad y prestigio, de lujuria e infidelidades ausentes de compromiso, de... (descubres más renuncias que te ayudan a compartir y darte por amor).

No es nada fácil, pero es el mejor camino y el que conduce a la vida eterna. Y no estás solo, sino que en la medida que te esfuerces, recibirás fuerzas para poder cumplirlo y vencerte. Sólo necesitas decidirte y elegir, elegir y empezar a dar pasos que te acompañen por ese camino. Sí, lleno de riesgos y oscuridades a veces, pero nunca solo, siempre con el Espíritu Santo a tu lado. Sólo necesitas sacar el billete y echarte a volar.

Imagina, por ponerte un ejemplo que pueda alumbrarnos, que recibes una llamada en tu móvil. Una voz que parece lejana te habla del otro lado del charco, y te descubre una herencia de un pariente lejano que se ha acordado de ti. No teniendo a nadie a quien dejársela, te ha designado su heredero. El notario te habla de unos 250 millones de € que te esperan en el Banco, pero tienes que hacer acto de presencia e ir allí.

La pregunta es: ¿te lo crees? ¿Decides tomar los riegos que comporta hacer tan largo viaje? Sólo hay una manera de saberlo: Ir y comprobarlo. Pues esa herencia existe, pero infinitamente mayor, incalculable. 

Tu Padre Dios espera que recibas la noticia, la escuches detenidamente, reflexiones y elijas ir a buscarla. Te espera con los brazos abierto.
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