martes, 22 de abril de 2014

UN PADRE INFALIBLE



La vida está llena de misterios. Misterios que nunca podremos entender desde nuestro punto de vista y desde nuestra limitada razón. Hace falta fe para creer en muchas cosas que jamas entenderemos durante nuestro camino por este mundo. Entiendo ahora por qué el Señor nos descubre que tenemos que ser como niños para entrar en el Reino de los Cielos.

Y es verdad, porque los niños se fían de sus padres sin entender muchas cosas. Hay niños que sufren con gozo. Sufren porque quieren ir a una determinada excursión que programa el colegio, y sus padres no se la pueden costear. Sin embargo, el niño o niña ante la promesa de los padres que le dicen que irá en otro momento, esperan alegremente convencidos que llegara ese día en que podrán ir.

Imagino la de vivencias que hay en ese sentido, pero también de los que no se resigna, ni creen a sus padres y les exigen que cumplan sus deseos o patalean y lloran hasta sufrir irremediablemente. Creo que nuestro Padre del Cielo nos quiere tanto que nos da todo lo que es bueno para nosotros. Sin embargo, hay cosas que nosotros no vemos, en primera instancia, como buenas y nos enfadamos o disgustamos. Nos cuesta el aceptarla y nos resistimos muchas veces a tener paciencia y esperar.

Nos falta esa fe y confianza de saber que nuestro Padre Dios nos dará siempre lo mejor. De comportarnos como esos niños que confían en lo que sus padres les dicen. Porque Dios es un Padre Infalible que nunca miente ni engaña, y si nos ha creado por amor es para darnos todo aquello que nos hace feliz para siempre.

Pidamos tener una fe confiada y abandonada, como la de un niño, en Manos de nuestro Padre Dios.
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