domingo, 7 de diciembre de 2014

LOS CRISTIANOS SEGUIMOS SIENDO PERSEGUIDOS




No puedo hablar desde mi experiencia, entre otras cosas porque nunca he sido perseguido por mi fe ni nadie me ha prohibido defenderla. Si puedo hablar de silencio o disimulo ante el temor de hacer el ridículo o la prudencia de evitar que se rían. En mi caso lo llevo pegado en la frente, y vivo mi fe de una forma clara y transparente. En mi entorno, empezando por mi familia y amigos saben de mi fe y de mi celo apostólico.
Pero no se trata de hablar de mí, sino de la fe cristiana, que es perseguida y en muchos lugares a muerte. Y en otros de forma despectiva y mal mirada. Ser cristiano no viste ni se usa, según los tiempos modernos, y más cierra puertas que abre. Sin embargo, son buenos tiempos, porque para el creyente en Jesús de Nazaret, ser perseguido no significa sino pasar por lo mismo que Él, y eso llena de gozo y de paz.
Ser perseguido es signo evidente que el Mensaje cristiano molesta e impide que haya injusticias, engaños, explotaciones, mentiras, abusos, imposiciones, dictaduras y falta de libertad. Es el caso de Sabatina James, una musulmana que se niega a ser casada contra su voluntad y tiene que huir y vivir fugitiva en algún lugar de Alemania, porque recibe amenazas de muerte. ¿Es eso una religión liberadora?
Se supone que la fe en alguien persigue liberación, gozo y felicidad. Pues no tiene sentido buscar lo que te perjudica y te anula como persona. Una doctrina que te impida ser libre y optar libremente a decidir como quieres vivir, e incluso te castiga, como el caso que nos ocupa, por ley a morir lapidada, deja de ser una doctrina y se convierte en una ideología dictatorial. Jesús propone la Buena Noticia de salvación, su arma es el amor y por amor se entrega libremente a una muerte de Cruz para pagar por los pecados de todos los hombres.
Esta es la historia de una mujer que lucha por ser libre, y esa libertad la lleva a encontrarse con Jesús, en quien encuentra la libertad. Pero será mejor que ustedes mismos, libremente y si lo desean, la lean: 

6 de diciembre de 2014.- (Belén Manrique / Fotografías: Sabatina e. V. / Revista Misión Camino Católico) La mujer que se esconde bajo el seudónimo de Sabatina James tiene 31 años, recibe protección policial las 24 horas del día y cambia su lugar de residencia en Alemania cada cierto tiempo. Es el precio que tiene que pagar por haber cometido un delito para la sharia, la ley islámica, el de haberse convertido al cristianismo. Según esta ley, a una mujer musulmana que se pasa a la religión de Jesús se la lapida.
Pero la historia de Sabatina comenzó mucho antes, cuando tenía 10 años y su familia emigró desde Lahore, su ciudad natal en Pakistán, a un pequeño pueblo de Austria. Sus padres se instalaron en Europa sin dejar atrás las costumbres pakistaníes, pero Sabatina pronto se adaptó a la cultura occidental, lo que comenzó a provocar continuos enfrentamientos entre ellos. Cuando cumplió 17 años, la familia volvió a Pakistán para celebrar el desposorio entre Sabatina y un primo suyo, al que había sido prometida cuando era niña. Ante la resistencia de la joven a ser casada a la fuerza, su familia la encerró durante tres meses en una escuela coránica suní para convertirla en una chica pakistaní decente. Leer más...
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