domingo, 11 de octubre de 2015

LA MOCHILA ANDA ALGO PESADA



Muchas veces no medimos la capacidad de nuestra mochila, ni tampoco el peso que podemos soportar. Si no advertimos esto, posiblemente empecemos a echar la culpa a otras razones  que nada tienen que ver con el problema. Se trata de que hemos recibido lo que tenemos, y es eso simplemente lo que tenemos que administrar.

Y lo descubrimos en la medida de nuestro esfuerzo. Y es ahí donde entra el calibrar el peso y la capacidad de la mochila. Cuando notamos que el peso nos hace difícil avanzar en el camino, empezamos a notar que quizás nuestra mochila va muy cargada. Lo mismo ocurriría a un avión o barco que van perdiendo altura o se van hundiendo en el agua. Hay inmediatamente que tirar lastre y peso para que se recupere altura o flote más el barco.

Es el aviso para la descarga y para aligerar nuestro paso. La responsabilidad ha aumentado y exige tiempo, serenidad y reflexión. Eso explica que estos dos blogs, "soy creyente católico" y "Salvador: mis vivencias e inquietudes", no abandonados, pero sí con una actividad más espaciada y tranquila. No es que se haya perdido deseos, ganas o fuerzas, sino que la mochila no da para más, y el camino se hace, pero más lento y sereno.

Experimentas que Dios te ha dado lo necesario para lo que haces, y que cuando te entregas a tope descubres que llegas a donde llegas, y no más. Y querer abarcar más es contradecirle y, como el joven rico, negarte a seguirle como Él quiere. Tienes una medida y Él la sabe mejor que tú. Por lo tanto, paz y serenidad para aceptar lo que puedas hacer y hasta donde puedas llegar.

El blog sigue su marcha, y despertará cuando como hoy ha despertado con esta reflexión. Luego descansará, porque el autor necesita sus fuerzas para otros menesteres, entre ellos el pensamiento de otros libros, y así, por la Gracia de Dios, seguirá el camino hasta nueva orden o hasta cuando Él quiera.

Es el Señor el verdadero y único autor de todo, y a Él corresponde acelerar y aumentar el trabajo para su Gloria. Nosotros, en este caso yo, su humilde y pobre instrumento, que Él guiará, al menos yo se lo pido, por el camino de su Palabra y Voluntad. Amén.
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