miércoles, 16 de diciembre de 2009

LA LIBERTAD, ¿QUÉ TRAE ESCONDIDA EN SU ESENCIA?


Cuando hablamos que el mundo ha sido hecho por un Creador o cualquier otra fuerza misteriosa que lo ha estructurado y formado a lo largo de milenios, estamos hablando de incoherencias que no llegan a explicar el sentido exacto de la creación. Porque en un mundo creado, sin más relación de lo creado con su creador que la perfección de la criatura y materia, no tiene sentido los conceptos del honor, del bien o el mal y, sobre todo, de la libertad.

Ser libre implica que quién hizo al hombre y todo lo que le rodea tiene una misión y un sentido de respuesta y relación. Porque la vida sin libertad es la vida determinada con unos objetivos ya marcados que condenan a un camino obligatorio y a un vida destinada a un fin integrado en la misma creación. No tendría sentido ninguno tener ese don misterioso que se llama libertad.

Ser libre responde a una esperanza de ser tu mismo quién determines tu vida y elijas la posibilidad de ir por aquí o caminar por allá. De destruirte de esta forma o de buscar la felicidad y eternidad que sientes en lo más profundo de tu ser. De evolucionar y no permanecer parado, pues en el camino haces uso de tu libertad.

Ser libre exige vida y la vida demanda amor, porque sin amor nada tiene sentido. En el reino animal existe un amor instintivo que garantiza la procreación de las especies, pero cumplido este reina la ley del más fuerte y el instinto de conservación. Desaparece todo vestigio de amor y comprensión. Ser libre descubre que lo creado está vinculado al amor y el amor es el sostén donde se apoya el ser humano para buscar y encontrar el sentido y la respuesta de su vida.

También, ser libre comporta un riesgo de ser mal empleada y de utilizarse en provecho propio, lo que lleva a enfrentamientos, luchas, guerras y destrucción, que siembran miserias y muerte. Por eso, libertad implica amor, porque con la presencia del amor se puede llegar a emplear bien la libertad. Y todo eso nos hace deducir que necesitamos a Alguien que nos acompañe a descubrir y a vencer la apetencia de alejarnos del buen uso de nuestra libertad.

Quizás, dentro de pocos días, esperamos celebrar la venida de ALGUIEN que nos promete victoria si optamos por amar, pero un amor que lleve consigo compromiso, que aterrice en los problemas que el hombre demanda para conseguir todo aquello para lo que fue creado. Así si podemos entender que la libertad tiene sentido y que el mundo fue hecho por ALGUIEN que lo ama hasta darse enteramente, comprometidamente por él.

2 comentarios:

Roberto dijo...

Muy estimado Salvador, nuestra fe cristiana nos ilumina para entender que el hombre es libre, como consecuencia de esa aspiración que lleva inscrita en la profundidad de su espíritu, impulsándole hacia un deseo de plenitud y felicidad. Estamos “condicionados”, pero no “determinados”, ya que ¡el alma humana es el fundamento antropológico último de la libertad humana!

Salvador Pérez Alayón dijo...

Así es, querido Roberto, la libertad es la bandera que nos descubre la existencia del Creador, que nos hace libre por amor y para el amor.

Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS y feliz Adviento.

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