miércoles, 17 de febrero de 2016

DIOS ES AMOR





Podríamos decir que esto lo saben todos, o al menos lo han oído varias veces, hasta el punto de que no produce ningún impacto o sorpresa en nosotros. Puede ser que nos suene a algo viejo, vacío y frase hecha. Dios es amor pasa por debajo de la mesa, quizás porque no hemos reflexionado sobre el verdadero significado del amor. Cada cual se ha formado una idea e imagen de lo que es el amor.

El mundo habla todos los días del amor, y lo representa de diversas maneras, pero hay una que domina sobre las demás. El amor es algo placentero, que da satisfacciones y gusto, y nos hace disfrutar. Y, claro, cuando eso se acaba, también se acaba lo que creemos y pensamos muchos que es el amor. Por eso, de vez en cuando, debemos pararnos y reflexionar sobre el amplio concepto del amor.

Dios es Amor, pero el Amor es una palabra amplia que abarca muchas actitudes y significados. Nunca, puede, ni se debe confundir con un dispensario, donde vas a solicitar y recoger lo que necesitas, porque no tendría sentido tomar la naturaleza humana, humillarse y morir martirizado en la Cruz, para convertirse luego en una caja mágica de hacer milagros y conceder deseos y hasta caprichos.

El Amor no puede ser ni convertirse en eso. Porque eso no es amar, sino comercio y trueque. Compro lo que me hace falta, solicito mis necesidades o pido milagros según las circunstancias e intereses. En pago correspondo con algún sacrificio, novena, oración o jaculatorias. Eso ya estaba invitado por los fariseos y escribas del tiempo de Jesús, y quizás, muchos, seguimos haciéndolo en la actualidad.

El Amor, por el que Jesús dio su Vida no puede convertirse en eso. Sería una lástima entenderlo así. El Amor es, tal y como nos lo ha enseñado Jesús. Tal y como él lo ha vivido. Sería bueno, y la única forma, trata de conocerlo, seguirlo y experimentarlo para poder comprenderlo.
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