Nunca podrás evitar, en lo más profundo de tu conciencia, responderte a ti mismo. Al final tu mismo dictaras tu propia sentencia desde la vivencia de lo que ha sido tu amor. Porque el amor está hecho para aquel que lo necesita, y se materializa en actos que buscan el alivio y el bien de la persona.
Será difícil que aquel que nada necesite demande amor. Por eso, está claro, el amor lo buscan los pobres, y a los pobres es enviado. Otros, posiblemente, porque no lo echan en falta, no lo reclamarán. Y es cuando se equivocan, porque el amor que podrán encontrar en este mundo es un amor descomprometido, caduco y pobre.
Jesús, el Hijo de Dios Vivo, nos habla de un Amor que no pertenece a este mundo. Un Amor que satisface plenamente y que da la Vida Eterna. No hay otra alternativa. Tú decides.
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