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domingo, 6 de julio de 2008

¿QUIÉN DETERMINA LOS DERECHOS?









Según leo en la Provincia de hoy domingo, 6 de julio, el PSOE aprobó ayer en 37º congreso una enmienda que apoya la creación de un grupo de expertos que revisen y actualicen la legislación sobre el aborto con el objetivo de mejorarla, recogiendo las experiencias más innovadoras de las leyes europeas de indicaciones y plazos. así lo había anunciado por la mañana la vicepresidenta primera del gobierno,María Teresa Fernández de la Vega.

El objetivo central es "garantizar el derecho a la salud sexual y reproductiva, especialmente de las mujeres,"incluyendo el derecho al control de la maternidad a través de una adecuada información y uso generalizado de métodos anticonceptivos"para evitar embarazos no deseados.

Puedo preguntar, como español y ciudadano con derecho, ¿cuales son mis derechos? Y, también, ¿puedo preguntar cuales son los derechos de los niños concebidos en el momento de la fecundación? Ellos no se pueden defender, pero, como yo, hay millones de ciudadanos que si los quieren defender.

¿Quien les da derecho a constituirse en, señores del PSOE, y en particular usted señora vicepresidenta María Teresa de la Vega, dueños de la vida o la muerte de tantos niños que, fecundados en el seno de sus madres, de forma casual, accidental o sin quererlo, ó porque después de haberlo decidido, deciden arrepentirse, a terminar con sus vidas?

Han leído usted el pronunciamiento de María Iraburu y Natalia Lòpez Moratalla sobre los primeros quince días de la vida humana. Son dos científicas españolas de la Universidad de Navarra que manifiesta que la vida empieza con la fecundación. ¿Está su partido, y usted, en particular, segura de lo que está haciendo?

¿Son ustedes los nuevos dioses del siglo XXI que dirimen lo que hay que hacer y lo que no? ¿Son ustedes los que marcan las pautas de como debo educar a mis hijos y en qué principios? ¿Me están diciendo que no debo preocuparme por nada, porque ustedes me la van dar todo hecho: lo que debo hacer y lo que no debo? ¿Es eso lo que debo entender?

¿También, significa eso que estoy en un gobierno totalitarista con un sólo pensamiento único y todo lo que debo hacer es obedecer sin más? ¿Ó, por el contrario, debo de revelarme y proclamar a los cuatro vientos que yo soy una persona con derechos, y debo conocer la Verdad que me hace libre y me viene dada por la ley Natural infundida en mí por mi Creador?

¿Ó no tengo derecho a pensar como quiero y a tener la libertad de discernir lo que está bien o mal según el respeto a la vida, nuestro más bien preciado, a la libertad que busque el bien común, a expresarme religiosamente, a manifestar mi culto y liturgia que se deriva de mi fe, a jurar ante mi DIOS Único, a celebrar el fundamento de mi fe en la Eucaristía, a educar a mis hijos en la fe que yo creo, porque, para mí, es lo mejor, a proclamar que no se atente contra la vida, contra la persona humana, a... etc?; ¡habría muchas más cosas que decir!

Como yo, hay millones de españoles, y también europeos que no piensan como ustedes, y que proclaman que el aborto es un atentado contra la vida. Y que la sexualidad no es una fuente de placer para saciar nuestro apetito sin ningún miramiento de las causas que de ello se derivan. Y que la vida, no somos nadie para elegirla, darla o quitarla porque está por encima de nosotros. ¿Quién nos la ha dado? Y que, por lo tanto, ¿quienes somos nosotros para controlarla por medios anticonceptivos, sino por los naturales como la ley Natural manda?

Igual que usted se da cuenta que ingerir mucho de todo no es bueno, ¡se indigesta!, de la misma forma abarrotarnos de sexualidad y placeres nos lleva a nuestra propia destrucción. No son palabras huecas y sin sentido, son las realidades que estamos comprobando día a día: drogas, pederastas, enfermedades, homosexualidad, suicidios, eutanasia, corrupción, confusión, hedonismo, nihilismo, pérdida de si mismo, del sentido y rumbo de la vida, del caos.

Y todo esto lo reflexiono desde la paz y la serenidad, admitiendo nuestras propias culpas, nuestros propios pecados, pero no, por ello, de mirar para otro lado sin ver que el rumbo que ustedes, ¿grupos de expertos?, quieren imponer sea verdadero y adecuado. No la mayoría impone lo que se debe hacer, pues a los cristianos los mandaban a los leones la mayoría y el capricho del emperador de turno. Sólo bajar o subir el dedo significaba la muerte para muchos. ¿Es eso correcto?

Hace pocos días vivíamos la liberación de Ingrid Betancourt y nos llenábamos de alegría y satisfacción, porque las cosas que están bien se sienten en el corazón, pero, al contrario, lo que se haga, en aras de la democracia, pero no de acuerdo con los sentimientos puros y verdaderos que nos dicta el corazón y en contra del ser humano, no lo sentimos como bien y es rechazado en lo más profundo de nuestro ser.

Sólo de ustedes depende que todo esto se detenga y se dirija al bien común, más recuerdo las palabras, precisamente, del Evangelio de hoy: "te doy gracias, PADRE, SEÑOR del cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las ha revelado a la gente sencilla" (Mt. 11, 25+.).

Y por último, me queda decirle que, igual que invita al aborto y a su regulación, digale, también, los efectos perniciosos y perjudiciales que tienen para la salud de las madres la práctica abortiva. Está en la obligación, o mejor, tienen el derecho las madres que les digan el peligro que corren, los efectos que se derivan, más adelante, psicológicos y traúmaticos. El arrepentimiento que pude generar en alteraciones psicosomáticas y mentales.

Hay, por desgracia, mucha experiencia que demuestran todo esto. Hay una historia densa y larga de madres que, posteriormente, se ven atormentadas por el arrepentimiento y por la experiencia sufrida, que de volver a repetirse no lo harián.

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