sábado, 26 de marzo de 2011

LA VIDA Y SIEMPRE LA VIDA ANTE LA MUERTE


No es coherente predicar la libertad y los derechos humanos y quitar vidas humanas. Es una contradicción que roza el fanatismo, la ignorancia y el atrevimiento irresponsable de algunas personas que, como el caso que nos ocupa (ver aquí), se presenten a presidir puestos de responsabilidad en defensa de la libertad y convivencia de los ciudadanos y permitan matar a niños indefensos nacidos en el vientre de sus madres.

Porque desde la fecundación nace un ser humano diferente, personal y con unas características propias que le incluyen en el código de los derechos humanos como humano que es.

No se discute que ese ser humano necesita un tiempo para desarrollar todas sus potencias humanas, pero este hecho no niega su carácter de ser vivo perteneciente a la raza humana. Hombre o mujer como tú o como yo.

Es intolerable que usted, Sr. Rajoy, permita que esta señora, Beatriz Jurado, acceda a cotas de poder sin tener muy claro que un ser humano tiene derecho a la vida (ver aquí), a la libertad, a la educación, a practicar su fe y a ser libre en busca de la verdad. Porque si mata dudo que lo demás esté claro. Algo falla.

Ruego, pues, que tenga en consideración esta petición como tantas otras y ejecute las oportunas diligencias que impidan hacer del poder un pedestal para decidir la muerte a la vida.
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