lunes, 5 de marzo de 2012

ÉTICA Y VALORES


En estos momentos, leo la noticia (01032012), "España coloca 4.500 millones de euros en bonos al menor interés", esto significa que, aunque dicen al menor, siempre hay un interés, que luego los señores de siempre utilizan en su provecho y beneficio, y no pasa nada si se equivocan o lo malgastan, cuando no lo desaparecen.

Porque el problema económico no está ni consiste en echar más dinero al saco, y menos en los bancos, sino en la falta de ética y valores. Porque si de eso se echará, enseguida se verían sus efectos. La crisis no es de dinero sino de cultura, y sobre todo de cultura en la verdad.

Todos, los responsables sobre todo, han mentido en la presentación de sus deudas y han presentados unos endeudamiento que no corresponden a la realidad. Así las cosas, puesto el dinero no ha llegado para paliar los problemas, porque la deuda sigue siendo mayor. Y de mentira en mentira, el pueblo ha ido perdiendo lo poco que tiene y los resultados todos los conocen.

Pero si unos engañan, otros se dejan engañar. Te preguntas, ¿cómo con tanta inteligencia y tanta vigilancia te pueden engañar? Y la respuesta es sencilla, claro al pueblo llano no llega,  yo no la había intuido, pero casualmente la he oído, y realmente encaja y explica todos esos prestamos que aparentan un altruismo paternalista y bienhechor. 

Pero que solo es una mentira más. Los poderosos de turno prestan su dinero porque su armada banquera tiene intereses en esos países deficitarios, y claro, se hace necesario arriesgar para tener posibilidad de recuperar. Mientras, el pueblo de abajo se debate por supervivir frente a aquellos que, siendo los responsables de tsunami económico, pululan en abundancia como si nada hubiera pasado.

Y dentro de cuatro años volvemos a depositar nuestro voto, única arma que tenemos para  cambiar la situación, en el mismo lugar de siempre, y siguiendo ordenes de los que luego nos avasallan en nuestras propias narices. Y es que mientras no seamos capaces de, también nosotros, arriesgar nuestro capital (votos), tampoco seremos capaces de cambiar darle un cambio a esta aparente democracia actual.

Necesitamos darnos cuenta que, aunque no hayan alternativas que nos satisfagan del todo, si hay partidos que, aunque sean pequeños, están dispuestos a cambiar las cosas. No hace falta que lleguen al poder, pero si estar en la repartición de la tarta y defender la del pueblo. La experiencia nos irá clarificando donde están los mejores políticos para, con el voto de todos, colocarlos en la administración del Gobierno.

Porque son los mejores y más aptos los que tienen que estar. Pero que significa los mejores. Simplemente, ser los mejores son aquellos que estando preparados y formados para gobernar (están y existen) tiene la debida ética y valores para buscar el bien común de sus gobernados. Y a esos son a los que hay que votar. Y según dice el dicho, a votar se aprende votando. Y unas elecciones hay que empezar. Al menos los católicos deberíamos intentar ponernos de acuerdo.
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