lunes, 23 de febrero de 2015

¿CAMBIOS? ES CUESTIÓN DE PENSARSELO BIEN



¿Cambios? Es cuestión de pensárselos bien. Cuando la enfermedad va perdiendo poder y parece tender a morir, no parece momento adecuado para emprender cambios, sino seguir con el mismo tratamiento. Sería disparatado abandonar, a pesar de encontrar dificultades, mentiras y errores, cuando estamos más cerca de la meta que de la salida.

La meta era salir de la posibilidad de ser rescatados, ¿es qué no nos acordamos? Grecia nos puede recordar nuestra situación hace sólo dos años. Posiblemente nuestra enfermedad no era tan grave como la de ellos, pero presentaba síntomas de gravedad. 

Y los médicos del momento lograron parar la hemorragia. Eso no terminó con la gravedad, pero salimos de la U.C.I. y pasamos a planta. En planta hemos sufrido errores, mentiras para disimular los errores o fallos y fatigas, pero hemos evitado la U.C.I., y, poco a poco, hemos mejorado hasta conseguir levantarnos y dar buenos paseos.

Hoy, después de algún tiempo, la salud va mejorando y gozamos de largos permisos que nos permiten disfrutar y pasarlo mejor. Parece que el túnel se ve a lo lejos. ¡Sí!, queda lejos, pero se vislumbra. El diagnostico actual parece satisfactorio y hay bueno augurios de recuperación. Procede seguir con esos médicos a ver si llegamos a la recuperación total.

Porque, me pregunto: ¿Conviene ahora ponerme en manos de otros médicos? ¿Después de pasar la travesía más difícil y superar las duras pruebas, ahora que la cabeza empieza a levantarse, voy a probar otras medicinas? ¿Garantizan esas medicinas recuperarnos? ¿Son de confianza o presentan serias lagunas y confusiones que nos hacen dudar? 

¿Conviene arriesgarse? Es la pregunta que debemos hacernos, y eso nos exige una buena reflexión responsable y bien meditada. Nuestro voto merece y exige tiempo para discernir responsablemente.
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