martes, 17 de mayo de 2016

LA PACIENCIA DE SABER ESPERAR EL MOMENTO



La seriedad y la responsabilidad brillan por doquier. Todavía no se han enterado de sus responsabilidades. Todos buscan sus intereses, ¿y los de España, quién los busca? Están pensando sólo en mandar y ya, antes de las repetidas elecciones se atrincheran prometiendo excluir a algunos. ¿Es esto democracia? ¿Qué es lo que pretenden? 

Supongo que los españoles tomemos nota y sepamos quienes dentro de este potaje son los garbanzos que hay que separar y dejarlos fuera. La verdad es que hay poco donde elegir, por no decir que a la vista no hay nada. Igual ocurre en las canteras de los equipos de fútbol, hay etapas donde no aparecen promesas ni se consolida ningún jugador como figura o, al menos, jugador excelente.

En estos momentos, en la clase política ocurre algo parecido. Pero, a pesar de esas malas épocas, los equipos siguen jugando y compitiendo y tratando de mejorar la cantera. Igual debe de ser, con más razón aun, en la clase política, porque se trata de la gobernabilidad de un país, y eso es mucho más serio. Por lo tanto, hay que seguir jugando, es decir, votando. Pero nuestro voto debe ser más reflexivo y mirando siempre el bien común, o lo que más, dentro de las posibilidades reales, se le aproxime.

Hay partidos que, quizás por nuevos y emergentes, no están muy manchados, pero su experiencia no es la más idónea; otros, siendo aún emergentes dan muestra de dudosa credibilidad y manifiestan medidas radicales, dictatoriales y anarquistas, y no están fuera de hechos delictivos ni de financiaciones sospechosas. Y otros, estando también manchado por los mismos pecados que los anteriores, presentan más estabilidad, más confianza y garantizan una transición más segura y con la posibilidad de ir mejorando. Y están los que todavía no asoman la cabeza y sólo restan a unos para favorecer a otros.

No es lo que queremos ni lo que nos gustaría, pero es lo que hay. Se necesita tiempo para ir configurando y dando apoyo a aquellos partidos que, presentando sus programas, den la posibilidad a los católicos de optar por un programa coherente con su fe. Donde la defensa vida y los valores de libertad y justicia sean esenciales y destacados.

Pero interesa, en mi humilde opinión, garantizar más adelante ese espacio democrático donde se pueda llegar a esas circunstancias democráticas donde se pueda libremente votar. No vayamos ahora a, por apresurarnos, perder la oportunidad de poder hacerlo en otro momento. También en el plan de Dios se vivieron muchas etapas en las que se fue preparando al pueblo hasta llegar el momento pleno con Jesús.
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