miércoles, 12 de enero de 2011

¿QUÉ CRÉDITO TIENEN SUS PALABRAS?

Álvarez-Cascos está dispuesto a construir "una nueva Asturias" fuera del PP

Se hace difícil entender que clase de personas nos están gobernando. Incluso que clase de partidos gestionan lideres, y que clase de lideres, para gobernar los pueblos. Se hace muy difícil entender como estas personas, aparentemente formadas, pero ya empieza uno a dudar que formación tienen, pues no se dan cuentan de lo que dicen y, luego, hacen. O están cegadas por las pasiones, vanidades y... Porque no se trata de decir, sino de entender lo que se quiere decir.

Y estos señores por mucho que dicen, y dicen bien, no hacen luego lo que dicen sino lo que realmente quieren decir. Y lo que quieren decir es mentira tras mentira, a pesar de que lo digan con verdades y razonamientos fundados en el sentido común. Pero sus vidas demuestran que lo que quieren decir no es eso, sino lo contrario.

Por poner un ejemplo, JESÚS de Nazaret dijo y habló en verdad y luego lo refrendó con su vida y actos. Ahí coincide lo que dijo y lo que quiso decir. Pero no ocurre así con estos señores, pues dicen y luego hacen con sus vidas y actos lo que les viene en gana.

Por un lado tenemos al Presidente del Gobierno que no da una a derecha, pues por mucha crisis que haya, las medidas tomadas no han hecho sino ayudar a que la crisis sea mayor. Cuando uno fracasa y, encima, lo hace mal, sólo le queda la dignidad de reconocerlo y aceptarlo. Hacer mutis, o, si tiene capacidad y fuerza para ello, demostrarlo corrigiendo lo errores cometidos.

Por otro lado, tenemos a los señores aspirantes, que no aportan medida ni soluciones que levanten la esperanza del electorado angustiado y sufrido. Dicen pero no hacen, y el rebaño ante tal muestra de autoridad se inquieta y se revela. Otros, viendo venir el pastel y que las urnas van a pronunciarse quitando y poniendo, deciden aprovechar la oportunidad para colocarse en su reinado particular y satisfacer su vanidad y egoísmo. No son capaces ni de mantener la unidad familiar, dar ejemplo a sus hijos, y se erigen en guías de pueblos y comunidades. Dicen cosas que pueden sonar bien y hasta ser verdad, pero hacen cosas que desdicen lo que dicen y esconden la mentira de la verdad.

¿Que ejemplo de obediencia a su partido da a sus futuros miembros del partido que pretende formar? Esto no es sino un desafío de poder, de vanidad, de egoísmo, de servirse y no servir, de mentira y de sembrar caos y egoísmos. Sus, hoy fieles, harán mañana lo mismo, pues tienen el ejemplo del hoy líder y, las puertas abiertas, con ese ejemplo de que cuando se encuentren lo suficientemente fuertes y poderosos y sus intereses no sean los del partido y líder, formar el suyo propio. Pronto tendremos 52 partidos, uno en cada comunidad autónoma.

¿A quién podemos creer? No tienen vergüenza ni ética ninguna, sino aprovechan la oportunidad para regar mejor su jardín particular y engalanar a la amiga de turno que pronto será sustituida por otra más aparente. Para gusto se hicieron mujeres, sería ahora el refrán. Y la familia, que es la célula de la sociedad y la que forma y constituye los pueblos, que se vaya a dar la lata a otro lugar. ¿Es esto ejemplo? Personas que no saben mantener su palabra, ser fiel a su promesa y responsables con sus deberes, ¿qué se puede esperar?

Y el rebaño que está detrás enseña también su carnet de identidad, avidos de conseguir y escalar mejores puestos y situaciones de privilegios. Y, con sus caras sonrientes, tras las cámaras, que también juegan su papel inflando sus nóminas con noticias y basuras, pues todo vale con tal de obtener suculentos beneficios, se montan un tinglado que asustan a aquel que piense un poco y sea una persona digna y honrada.

Esto huele muy mal, y más que un pueblo democrático es un conjunto de bandidos y forájidos que tratan, con una guerra fría, calculada, de momento no cruenta pero a eso vamos, llena de mentiras, de tras pié, de zancadillas, de trepadores, de todo lo que sea necesario con tal de subir, de esquilmar al pueblo llano, inocente, trabajador hasta el punto de destruirlo. Y cuando llegue el momento empezarán los analísis políticos, sociales, humanos de como un país en democracia y católico se ha transformado en un país bananero, de dictaduras escondidas, de despilfarros, de perversión y caos inmoral.

Podrán verlo de otra manera, con otras miradas, pero el tiempo irá, si no hay un giro de 360 grados, descubriendo el telón de la decadencia y del retroceso al caos. Sólo nos queda mantener la esperanza de que lleguen los hombres y mujeres que puedan reconducir tal desaguisado, porque a est@s ya se les ha pasado el tiempo.
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