lunes, 22 de agosto de 2011

TRATANDO DE BUSCAR LO QUE PERSIGO


Sería absurdo mirar para atrás y huir la mirada interior que te cuestiona y pregunta. ¿A dónde vas? ¿Qu buscas y deseas? ¿Por qué no eres feliz plenamente? Y todo eso me cuestiona, me ha cuestionado siempre, porque la felicidad que puedo conseguir aquí no me llena, al menos hasta ahora, y ya sé por mi experiencia de vida, que no me llenarán las cosas de aquí abajo por mucho que consiga, porque todo es temporal.

Faltan algo más de una hora, cuando escribo esta reflexión, para dar comienzo el partido R. Madrid - Barcelona, y todos se lo prometen muy felices. Pero, dentro de 90 minutos, unos estarán tristes y rabiosos, y otros medianamente felices, pero ninguno plenamente feliz. Y todo será cuestión de un rato. Es un ejemplo, pero así ocurre con todo lo que podamos conseguir en este mundo. Sin embargo, buscamos alcanzar lo plenamente feliz, y yo, que soy creyente católico, sé y me fío que eso que busco lo consigo en XTO.JESÚS. Es más, ÉL me lo ha regalado ya.

Por eso, sale de mis entrañas publicar este Himno del tiempo ordinario, II Vísperas de hoy domingo porque responde a lo que busco y deseo:

Cuando la muerte sea vencida
y estemos libres en el reino,
cuando la nueva tierra nazca
en la gloria del nuevo cielo,
cuanta tengamos la alegría
con un seguro entendimiento
y el aire sea como una luz
para las almas y los cuerpos,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando veamos cara a cara
lo que hemos visto en un espejo
y sepamos que la bondad
y la belleza están de acuerdo,
cuando, al mirar lo que quisimos,
lo veamos claro y perfecto
y sepamos que ha de durar,
sin pasión, sin aburrimiento,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando vivamos en la plena
satisfacción de los deseos,
cuando el Rey nos ame y nos mire,
para que nosotros le amemos,
y podamos hablar con él
sin palabras, cuando gocemos
de la compañía feliz
de los que aquí tuvimos lejos,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando un suspiro de alegría
nos llene, sin cesar, el pecho,
entonces -siempre, siempre-, entonces
seremos bien lo que seremos.

Gloria a DIOS PADRE, que nos hizo,
gloria a DIOS HIJO, que es su Verbo,
gloria al ESPÍRITU SANTO divino,
gloria en la tierra y en el cielo. Amén.

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