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jueves, 7 de junio de 2012

EL AYER NO FUE DIFERENTE

 
Suele pasar que todo lo de ayer nos huele diferente a lo de hoy. Al hablar del pasado pensamos que fueron tiempos mejores, o que las cosas sucedieron de otra forma. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, porque ayer ocurría lo mismo que hoy.

En sus primeros tiempos, la Iglesia sufríó diferencias y pensamientos que los enfrentaban a diario. Sabemos que el admitir y aceptar bautizar a los paganos costó muchas disputas y diferencias. Mientras unos sostenían que era imposible aceptara, otros defendían que Jesús admitía a todos.

Mientras unos, extremadamente celosos de la Ley Mosaica y las tradiciones de sus antepasados, las mantenían aún como seguidores de Jesús, otros se renovaban y moderadamente dejaban el hombre viejo para convertirse en el hombre nuevo que nacía con el Bautismo ofrecido por Jesús.

El camino de la Iglesia siempre ha estado salpicado por luchas internas que lo han abierto y renovado. Esa es la misión del Espíritu Santo, y de no ser así estaríamos todavía con la circuncisión y con el ojo por ojo. La vida nueva que nos trae Jesús, el amor, renueva todo nuestro pensar y obrar. No todo el que dice Señor, Señor... entrará en el Reino de mi Padre, sino aquel que cumple su Voluntad.

Y esto no fue algo que correspondió al pasado, vive en el presente (El legalismo y...) y sucede en nuestras parroquias, nuestras comunidades, nuestros grupos, nuestra Iglesia. Esa es la Iglesia, la Iglesia de siempre, la que crece, la que se renueva con sus cruces y sangre, pero que avanza guiada por el Espíritu Santo.

Y su Voluntad es el amor, es la vivencia de la honradez, del criterio, del dominio de sí mismo, la constancia, la piedad, el cariño fraterno y el amor. No son actos desencarnados ni contabilizados. No son promesas hechas como contrapartidas a algún favor, ni sacrificios como pago a la resolución de determinado problema. Para eso no hubiese hecho falta tanto amor de cruz. 

Estamos ciegos, porque todos entendemos que estos sacrificios y promesas no sirven de nada. No es el Señor Alguien que se dedique a coleccionar regalos y ofrendas. Ni tampoco necesita nada de nosotros. Es claro que para eso no vino a la tierra, ni tomó nuestra naturaleza humana. Se supone algo más serio, que implique toda nuestra vida, nuestro ser, y que suponga un cambio que, pasando por la cruz, cruz de muerte, resucite en el compartir la vida por amor.

jueves, 2 de febrero de 2012

¡BLOGUEROS CATÓLICOS, NO DEJEN DE PROCLAMAR LA PALABRA ESCRITA!

En Su Palabra Dios ha entregado al hombre el conocimiento necesario para la ...

Hay que seguir porque la semilla (La Palabra) puede germinar cuando menos lo esperas, aun cuando, aparentemente, la tierra no promete las condiciones favorables para que la semilla germine, pero, ¡por la acción del ESPÍRITU, germina!, nace el encuentro y el compromiso sembrado en nuestro Bautismo.

Recemos, a la LUZ del ESPÍRITU SANTO, y no perdamos de vista que es ÉL, si se lo pedimos con fe y confianza, quien nos inspira y nos induce a escribir lo que debemos escribir según la Voluntad de DIOS. Quizás, muchas veces, no lo entendamos, pero, esos renglones torcidos de los que el ESPÍRITU se vale, serán enderezados cuando ÉL lo crea conveniente.

Ven ESPÍRITU SANTO, llena el corazón de
tus fieles; enciende en ellos la llama de
tu Amor. Envía tu ESPÍRITU y serán
creados.

Oh DIOS, que has iluminado los corazones de tus
hijos con la LUZ del ESPÍRITU SANTO: 
Haznos dóciles a tu ESPÍRITU 
para gustar siempre el
bien y gozar de tu
consuelo. Por
JESUCRISTO Nuestro SEÑOR. Amén.

Hay que seguir transmitiendo la Buena Noticia porque alguien puede estar esperando por esa gran Noticia. Alguien que busca y no la conoce, y tú o yo podemos ser el eslabón que el ESPÍRITU SANTO está suscitando para que a esa persona llegue la Palabra. Madre Teresa de Calcuta decía que el CRISTO vivo que recibimos bajo las especies de pan y vino en la Eucaristía, se nos presenta luego en la calle en el hermano desvalido, pobre, abandonado, olvidado o ansioso por conocer la Verdad, pues bien, bajo esa apariencia en los hermanos, está también JESÚS vivo y presente.

No podemos abandonar esta herramienta de la blogosfera y, por nuestra apatía, desánimo, inconstancias, trabajo u otras dificultades... Sabemos que nos cuesta, sabemos de nuestras limitaciones, de nuestras ocupaciones, pero siempre tendremos un momento de oración, que puede ser esas pequeñas palabras escritas para animar, para apoyar, para despertar...

Ánimo, amigos, esto es también evangelizar y, por supuesto, amar. Ahora, a las puertas de 2º Encuentro Blogueros católicos con el Papa, hagamos el esfuerzo de reunirnos, de conocernos, de ayudarnos, de aguantarnos, de comprendernos, de prepararnos, de enseñarnos, de amarnos, porque es ahí, en la comunidad, donde se descubre al SEÑOR.

domingo, 6 de noviembre de 2011

ES EL MOMENTO DE DECIDIR

Más información...

Ha llegado el momento. El momento de, con nuestro voto, cambiar el rumbo de este país. Un rumbo hasta ahora torcido, desorientado, sin sentido y de mal en peor. De mal en peor hasta el punto de no tener vegüenza y volver a presentarse. No sé con que cara pueden dirigirse a esos más de cinco millones de parados par decirles que confien en ellos.

Si en ocho años que llevan gobernando no han sabido vislumbrar las dificultades que se nos venían encima. Si en todos esos años no han sido capaz de preparar el país para soportar mejor estos tiempos de crisis. ¿Qué prometen ahora? ¿Acaso tienen ustedes, señores del PSOE, cridibilidad para depositarle nuestro voto? El hecho de presentarse les desacredita y les pone en tela de juicio. No saben ustedes arreglar nada, o sólo han pensado en enriquecerse y destrozar el país.

Lo correcto y honrado es que hagan mutis en silencio y dejen a otros que aprovechen la oportunidad de demostrar lo que dicen. No soy partidario ni creo tampoco en las promesas del PP. Han tenido muchas oportunidades y no lo han hecho mucho mejor. Si, es verdad que mejoraron y arreglaron, con Aznar, la SS, pero muy poco más.

En el tema de la vida y la educación no han dado el tipo. Se han dejado intimidar por el poder del voto. Han dejado que dañaran a la familia, y no han sabido guardar y defender los valores que nos distinguen como un país creyente y con valores cristianos. Valores que defienden la dignidad del hombre y la familia. Han permitido que nuestra sociedad vaya a peor, porque cuando se da la espalda a la verdad, la justicia, el respeto, la dignidad y el compromiso, se pierde todo.

Las innumerables corrupciones, de todos los colores, nos descubren sus perfiles faltos de seriedad, deshonestos, de irresponsabilidad, de no buenas intenciones y de poca capacidad para administrar los bienes de este país en bienes para todos y no para unos cuantos. Es hora de poner, por nuestra parte y no quejarnos más, nuestro granito de arena en las urnas, donde únicamente tenemos voz, y tomar partida en el asunto.

¿Qué asumismos riesgos? Sin lugar a duda, pero hay que dar un paso hacia adelante y cambiar la historia bipolar, políticamente hablando, de este país. Nuestros hijos merecen sentirse orgullosos de sus padres y, al menos, saber que han arriesgado por ellos en buscar las mejores soluciones, y las mejores personas que saquen adelante este país. Es mucho más alentador y satisfactorio caer en la lucha por la verdad, que hundirse en la mentira y la mediocridad.

Para los creyentes católicos, el Evangelio del viernes( 04/11) nos interpela a movilizarnos y actuar astutamente. Es un toque de atención a nuestra indiferencia y acomodada posición. Si despertáramos a la importancia que tenemos de salvar lo más que apreciamos, la vida, para SIEMPRE, despertaría  nuestra sagacidad e inteligencia por buscar soluciones a este disparate político. Y una de las soluciones pasa por analizar las opciones que tenemos y meditarlas bien. Entre ellas, una es esta que les brindo (ver información arriba). Merece y vale la pena prestarle toda la atención posible. Nos va en ello el salvaguardar nuestra fe y virtudes cristianas. No nos quejemos después.

La familia, fundamentada en el matrimonio y abierta a la vida, es la célula de la sociedad. Y sin ella todo se viene abajo. No hace falta más argumentos, pues a la vista de todos está el deterioro que la sociedad va tomando. Terminaremos sin saber nuestros origenes ni a que familia pertenecemos. Perderemos toda referencia a la verdad y a la justicia. Será un camino de locos hacia el precipicio si no tomamos en serio la vuelta a las virtudes y valores que nos ayudan a madurar y crecer en la verdad.

Por eso, en estos momentos electorales, el acercarnos a votar es de vital importancia, y el elegir al partido que nos defienda y proclame los derechos fundamentales del hombre y la mujer, así como el derecho a la vida, a la educación que los padres elijan, a la libertad religiosa, al trabajo, a la vivienda y a la igualdad de oportunidades. 

Sé que muchos no podrán elegir lo que quieren, pues en su lugar no tendrán acceso a todos, pero les rogaría que se acerquen y voten por el mal menor. Hay que votar para evitar que los indeseables y malos gobernates no progresen. Evitar, al menos, todo lo que se pueda.

Yo, por la Gracia de DIOS, no tengo, en estas elecciones, ningún problema. Tengo un partido decidido a defender lo que yo, como creyente católico, defiendo: La libertad de creer en quien me da la vida; la esperanza de vivir eternamente; el apoyo a la vida desde la concepción; el amor responsable fundamentado en la familia; la igualdad entre las personas y la distribución de la riqueza hasta erradicar el hambre. El derecho al trabajo...

Pero mejor que vean ustedes su programa (más información aquí...)

miércoles, 21 de septiembre de 2011

CON CRISTO O SIN CRISTO


Quizás nos parezca extraño, o mejor, algo innecesario porque todos sabemos que tenemos que estar con JESÚS. Pero los gestos y hechos no dicen lo mismo, y cuando hablo en estas coordenadas me estoy refiriendo a la Iglesia, sí, a nuestra Iglesia.

El Papa no deja de llamarnos la atención y de advertirnos que sin CRISTO nada es posible, y que todo pasa por injertarnos en ÉL. Arraigados en CRISTO fue la frase de identidad que significaba las recientes JMJ, y todas sus intervenciones derraman un contenido profundo de caminar pegados e injertados en JESÚS de Nazaret. Verdaderamente no hay otro camino.

En estas coordenadas nos encontramos con noticias que, dichas por personas cristianas y hasta religiosas, defienden el aborto, la homoxesualidad y permiten un celebrar mirando más a la respiración de los criterios de mundo que a la Palabra de JESÚS. Un ejemplo de lo que digo podemos encontrarlo en la Generalitat de Catalunya, que siendo muchos de sus miembros católicos practicantes, callan sus bocas a la hora de subvencionar a las clínicas abortivas.

O esa monja Benedictina, Sor Teresa Forcades, que defiende el aborto y la pildora del día siguiente y el matrimonio gay, o esos otros exsacerdotes, pretendidos teólogos que anuncian sus teológias de la liberación, o aquellos políticos que, declarándose cristianos creyentes, no ejercen o viven su fe coherentemente. Y todos aquellos que, viviendo lo que quieren y como quieren, se disputan los primero puestos en la celebraciones litúrgicas. No tiene ningún sentido eso que hacen, y surgen las preguntas: ¿Qué buscan?, ¿qué pretende y a dónde van?

¿En quién se cree? ¿A quién se sigue? Porque si nos confesamos cristianos todas esas teologías, pensamientos y defensas de lo que cada uno cree, sobra. Porque JESÚS ya ha defendido todo lo que hay que defender, y ha señalado el camino a seguir, vivir y defender desde el respeto y la libertad, amando como ÉL nos enseño a amar. No hay más, y para demostralo dio la vida por ti y por mí, después de regalárnosla. ¿Se puede mejorar?

No es cuestión de inventar ni proponer nuevas teologías ni criterios, están ya los de JESÚS, y su continuador en la tierra, el Papa, lo proclama y lo dice muy claro en cada una de sus intervenciones: "Vivamos arraigados e injertados en CRISTO JESÚS". Peguémosno a ÉL fuertemente y pontenciemos nuestra amistad y unión con ÉL. Todo está ya inventado y sólo, nosotros, los cryentes, tenemos que seguirle y encontrarle.

Porque encontrarse con el SEÑOR supone:
a) tener fe en ÉL y, por supuesto, fiarse de ÉL. Ejemplos muchos, pero uno y el principal es María, su Madre. No hace falta decirle donde la pueden encontrar.

b) una vez encontrado el mayor tesoro al que podemos aspirar, lo inmediato es celebrarlo, hacer una fiesta permanente de tener con nosotros la salvación, que es la vida eterna a su lado, en plenitud de gozo y felicidad. ¿Realmente, no buscamos eso?

c) y todo eso, si no se hace vida, ¿qué es? Porque sólo la vida cuando se vive tiene sentido. Pero ese vivir cobra su máximo valor y esplendor cuando se vive para SIEMPRE y en pleno gozo, y eso sólo se logra en la vivencia de JESÚS de Nazaret. Y para eso hemos venido a este mundo. No para morir y perdernos en el sufrimiento y la angustia, porque la muerte es el mayor fracaso del hombre. Venimos para vivir, "vivir para siempre", y en plenitud de felicidad. Y eso nos lo ha dado JESÚS, sólo tienes que recogerlo tú. No se trata de hacer, proponer e inventar, porque de eso se encarga el ESPÍRITU SANTO. A nosotros sólo nos toca ser instrumentos, bolígrafos y milagros, como dice mi amigo Ricardo, para que el ESPÍRITU pinte por nosotros.

d) y esto sólo se alcanza y se logra unido al SEÑOR de la muerte y de la vida, JESÚS de Nazaret, porque su PADRE, nuestro PADRE del Cielo, lo ha enviado para eso, para decirnos que lo que queremos y buscamos nos lo quiere dar su PADRE, que también es nuestro PADRE. Y la manera de tomar confianza y amistad con JESÚS es "La oración", hacerla vehículo y vida de nuestro motor diario de cada día. El Padrenuestro es la vivencia diaria que da respuesta y es la consecuencia de nuestra fe.

¿Qué ocurre entonces? Que nos creemos personas de fe, pero seguimos nuestra propia fe. Qué, en consecuencia, cuando celebramos, no celebramos un encuentro con Alguien, sino un encuentro con nosotros mismos y según nuestras ideas e ideales. Que cuando vivimos, vivimos según nuestros objetivos, apegos, sentimientos y egoísmos, y, en consecuencia, nuestros actos son los nuestros, no los del ESPÍRITU SANTO, que es el verdadero autor. No les dejamos asistirnos. Y, por último, ¿cuál es nuestra oración? ¿Oramos o nos hablamos y oramos a nosotros mismos?

Posiblemente, detrás de todas esas personas arriba citadas se encuentra mucho de todo esto. Y también en nosotros mismos. Debemos, pues, tener mucho cuidado y seguir los consejos que el Papa nos dice: "No perdamos de vista a JESÚS, y arraigados en ÉL como consecuencia de una vida interior intensa y constante, pongámosno en Manos del ESPÍRITU SANTO para seguir sus impulsos. Los impulsos de nuestro corazón que descansa en una relación amorosa y fiel en JESÚS de Nazaret.

lunes, 22 de agosto de 2011

TRATANDO DE BUSCAR LO QUE PERSIGO


Sería absurdo mirar para atrás y huir la mirada interior que te cuestiona y pregunta. ¿A dónde vas? ¿Qu buscas y deseas? ¿Por qué no eres feliz plenamente? Y todo eso me cuestiona, me ha cuestionado siempre, porque la felicidad que puedo conseguir aquí no me llena, al menos hasta ahora, y ya sé por mi experiencia de vida, que no me llenarán las cosas de aquí abajo por mucho que consiga, porque todo es temporal.

Faltan algo más de una hora, cuando escribo esta reflexión, para dar comienzo el partido R. Madrid - Barcelona, y todos se lo prometen muy felices. Pero, dentro de 90 minutos, unos estarán tristes y rabiosos, y otros medianamente felices, pero ninguno plenamente feliz. Y todo será cuestión de un rato. Es un ejemplo, pero así ocurre con todo lo que podamos conseguir en este mundo. Sin embargo, buscamos alcanzar lo plenamente feliz, y yo, que soy creyente católico, sé y me fío que eso que busco lo consigo en XTO.JESÚS. Es más, ÉL me lo ha regalado ya.

Por eso, sale de mis entrañas publicar este Himno del tiempo ordinario, II Vísperas de hoy domingo porque responde a lo que busco y deseo:

Cuando la muerte sea vencida
y estemos libres en el reino,
cuando la nueva tierra nazca
en la gloria del nuevo cielo,
cuanta tengamos la alegría
con un seguro entendimiento
y el aire sea como una luz
para las almas y los cuerpos,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando veamos cara a cara
lo que hemos visto en un espejo
y sepamos que la bondad
y la belleza están de acuerdo,
cuando, al mirar lo que quisimos,
lo veamos claro y perfecto
y sepamos que ha de durar,
sin pasión, sin aburrimiento,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando vivamos en la plena
satisfacción de los deseos,
cuando el Rey nos ame y nos mire,
para que nosotros le amemos,
y podamos hablar con él
sin palabras, cuando gocemos
de la compañía feliz
de los que aquí tuvimos lejos,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando un suspiro de alegría
nos llene, sin cesar, el pecho,
entonces -siempre, siempre-, entonces
seremos bien lo que seremos.

Gloria a DIOS PADRE, que nos hizo,
gloria a DIOS HIJO, que es su Verbo,
gloria al ESPÍRITU SANTO divino,
gloria en la tierra y en el cielo. Amén.

jueves, 14 de julio de 2011

¿QUÉ BUSCO EN MI VIDA?


Esa es la pregunta que todos nos hemos hecho en algún momento de nuestra vida. Es más, diría que nos la hacemos con mucha frecuencia, aun sin tomar conciencia de ello, porque constantemente estamos buscando algo, algo que nos satisfaga, que nos dé motivo e ilusiones para seguir viviendo con dignidad y entusiasmo.

Y, en la medida que pasan los años, nos vamos cansando de tantas frustraciones, de tanto fracasos, de tantas equivocaciones o impotencias de poder alcanzarlo. Empezamos, a estas alturas de nuestra vida, a pensar que es imposible o que la vida es así y hay que resignarse a vivirla como viene y a aceptar el momento de la hora, de nuestra muerte.

No queda otro remedio, nos decimos, y seguimos hacia adelante. Y mientras ese gran Ideal que teníamos se va desvaneciendo hasta apagarse totalmente. Al final, cuando todo nuestro ímpetu ha pasado, sólo nos queda el impulso que nunca muere, la esperanza y el anhelo de seguir viviendo. Nos agarramos a la vida desesperadamente, y la idea de la muerte nos asusta y nos aterra.

Y eso que buscamos, la vida y su continuidad, cuando más tarde llegue el final, ¡mejor!, solemos decir, lo consideramos inalcanzable. No se nos ocurre preguntarnos si Alguien lo ha logrado. Es más, rechazamos toda oferta en ese sentido alegando que no responde a nuestros deseos o espectativas, pero, ¿cuáles son nuestras expectativas?

Creo que estamos más que ciegos, porque lo obvio es escuchar y atender que nos ofrece ese Alguien y que promete. Porque si es lo que yo busco y quiero, me parece de tonto no escucharle y ver qué posibilidades tengo de alcanzarlo. Y más cuando no hay otra oferta igual. Si muchas promesas de felicidad, pero, por experiencia ya contrastada, todas basuras y vacías.

Por eso, se nos llena el alma de pena cuando ante tanta basura caduca y vacía se rechaza la oferta de la vida plena y eterna, que ya la tenemos ganada, no por nuestros méritos, pero sí por los méritos de Alguien que la ha pagado por y para nosotros. ¡Y de forma gratuita!

Creo que no es ninguna tontería tomárselo en serio y ver lo que se me ofrece a mí alrededor. Vale la pena. Se puede constatar y sopesar donde está lo bueno, lo puro, lo perdurable, lo que me hace feliz y eterno. Tú y yo tenemos la palabra. Podemos ser Corozaín, Betsaida o Cafarnaúm, pero también podemos ser María, Pedro o Zaqueo. Es cuestión de principios y elección.

lunes, 4 de julio de 2011

HA LLEGADO EL MOMENTO


Sin saber como y de qué manera hemos ido dando forma a esta convocatoria que está a punto de fraguar. Surge desde la iniciativa de Donjoan como respaldo y apoyo a nuestro Papa Benedicto XVI con motivo de las JMJ - Madrid 11 - a la que nos sumamos numerosos blogueros conscientes de nuestra responsabilidad como compromiso a nuestro Bautismo.

Pero, a pesar de ser este el principal motivo que nos lleva a concentrarnos, hay otras lecturas, no menos importantes, que nos invitan a tomarnos la convocatoria con la debida responsabilidad  y el compromiso de participar, si las circunstancias personales de cada uno se lo permite, dando nuestro apoyo y nuestra colaboración.

Es la oportunidad de conocernos, de tomar contacto físico, de vernos las caras, de compartir con nuestra propia voz nuestras inquietudes, nuestra fe, nuestro testimonio de Bautismo, nuestra piedad personal con DIOS, a nivel comunitario, nuestros defectos también, nuestros fallos, nuestras imperfecciones, nuestros pecados y, por qué no, nuestras virtudes. Es hacer realidad ese amor en la triple dimensión de:

-de amar a DIOS individualmente,
-de conocerlo a través del trato y del estudio en común,
-y de amarlo en los hermanos al convivir.

Es la oportunidad de hacer vida en la vida del testimonio y proclamar que la Iglesia vive dentro y fuera, porque la Evangelización y proclamación del Evangelio se realiza tanto dentro como fuera. Es la hora de testimoniar que la Iglesia se encarna en un mundo de progreso y técnicas, de avances y nuevos sistemas de diálogo, de compartir, de comunicar...

Es la ocasión de manifestar la vivencia de la fe en la vida secular, en los latidos del corazón de los hombres y por los hombres, hecho por hombres tan cercanos a la vida diaria y humana de las ciudades y pueblos. Es el momento de insertar la vida en relación con DIOS, religión, en el mundo humano, fuera de las sacristías. 

Es la hora de gritar al mundo que existe esa oferta de vida eterna que todos buscamos en la Persona de JESÚS de Nazaret. Es la hora de ser LIBRES en la Verdad. Y ese momento está, ahora, en Madrid, 17 de agosto de 2011, junto al Papa, en el 1er Encuentro Internacional de Blogueros Católicos, que cuenta contigo y que sin ti no tiene sentido ni posibilidad de fraguarse.

POR LO TANTO TE ESPERAMOS
¡INSCRIBETE!

jueves, 26 de mayo de 2011

PUES USTED SE LO PIERDE, SEÑOR HAWKING


Hawking: "El paraíso celestial es un cuento de hadas"

Asegura que no hay nada después de que el cerebro deja de funcionar. 
Lunes, 16 de mayo del 2011
Hawking: El paraíso celestial es un cuento de hadas
Foto: Internet

Londres.- Vuelve a causar polémica por su visión tan desapasionada que tiene de la vida y su relación con la religión. El científico Stephen Hawking aseguró que la idea de un paraíso después de la muerte es ridícula y un cuento de hadas.

En una entrevista al diario The Guardian, el autor de Una breve historia del tiempo, volvió a reiterar su rechazo a cualquier forma de religión y dijo no hay nada más allá después de la muerte del cerebro.

“Yo considero al cerebro como una computadora que dejará de funcionar cuando fallen sus componentes. No hay paraíso o vida después de la muerte para las computadoras que dejan de funcionar, ese es un cuento de hadas de gente que le tiene miedo a la oscuridad”, declaró el ex catedrático de la Universidad de Cambridge, quien ha trabajado durante toda su vida para desentrañar las leyes que gobiernan el universo.

Hawking padece Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad neuro-degenerativa progresiva que le impide moverse y hablar.

Mi reflexión:
 
No es tan grande su cerebro como parece, Señor Hawking, pues un hombre sin esperanza, como al parecer usted manifiesta, es un hombre muerto. Es de suponer que, a pesar de tanta fama, de tanto poder y riqueza, usted lleva mucho tiempo muerto. Y su cerebro, tan grande y poderoso, sólo en aparencia,  porque la Gran Verdad es incapaz de entenderla. De nada sirve vivir para morir cuando nos ofrecen la vida para siempre. Es cuestión de principios y de fe. Su aparente inteligencia le traiciona porque creyéndose grande no ve lo verdaderamente importante: SER FELIZ Y ETERNO.

Me viene a la memoria lo que dijo JESÚS, ¡cuanta verdad encierran sus Palabras!: "El Reino de los Cielos no le ha sido dado a entender a los sabios y entendidos". Y al parecer usted, por desgracia, se encuentra entre ellos. 

También, entran en mi mentes ingentes pensamientos que me preguntan para qué y por qué molestarse tanto para acabar en un corto espacio de tiempo. Porque si nada hay detrás de esta perra vida, y mírese usted al espejo, a pesar de su mucho dinero y poder no es capaz de mover ni un pelo de su cabeza, que sentido tiene el afanarse tanto por vivir.

Y no pensemos en aquellos, la mayoría, que padecen enfermedades, pobreza, hambre, sed y... O están sometidos a la voluntad de otros que dominan a su capricho los bienes de este mundo. Verdaderamente este mundo es una injusticia de la naturaleza que usted preconiza y defiende. El Big Bang o lo que usted crea que ha hecho el mundo es muy injusto y poco inteligente porque reparte muy desigual las riquezas y bienes.

Sí usted estuviese en otro bando, donde al sufrimiento le acompaña la pobreza, no sólo económica sino también intelectual, experimentaría otra forma de pensar y sentir. Quizás estuviese demandando justicia y esperanza. Porque el hombre, de cualquier condición y raza está llamado a la vida, a la felicidad y al amor. Simplemente porque cuando ama se siente así, gozoso y feliz, y desea vivir eternamente de esa manera.

Por eso, porque eso lo lleva escrito en sus entrañas, en su corazón y  porque es lo que desea por encima de todo, es por lo que busca quien se lo pueda dar. Y usted, Señor Hawking, seguro que eso no lo podrá dar. Ni usted ni nadie. Sólo Aquel que es capaz de amar y dar la vida por el hombre y de Vencer la muerte, es capaz de dársela a todos los demás. A todos los que la deseen y se la pidan. Al parecer, usted no la pide. Lo siento, allá usted con su inteligencia, ¡que no es tanta!, pero deje que otros puedan esperar en Aquel que les dará lo que toda su vida han buscado: "Ser felices eternamente.

¿Por qué cree usted que su mente ha sido tan agraciada para poder descubrir y pensar toda su obra? ¿Es usted un niño mimado, como tantos otros, por la inteligencia cósmica que a unos les da mucho y a otros casi nada, mejor, sufrimientos y pobreza? ¿No sería lógico pensar que unos, que reciben tanto, estén llamados a repartir y compartir con otros, que apenas reciben? ¿No lo siente usted dentro de su corazón así?

Resulta, pues, que al parecer la inteligencia ordenadora, porque, ¿alguien habrá?, nos  interpela en nuestra conciencia para que obremos bien. Es muy extraño que Alguien nos lo haya recordado tal y cómo nosotros también lo sentimos en nuestro interior. Sentimos que lee nuestros pensamientos y lo que interiormente deseamos, porque todos queremos y deseamos amar generosamente y darnos gratuitamente a los demás. ¿Quién mueve todo eso?

¿Nos hemos puesto de acuerdo todos a la vez para sentir lo mismo? Porque tanto a uno del norte como a otro del sur les ocurre lo mismo. ¿Lo llamamos casualidad? ¿Por qué, nadie discute, e intuimos que amándonos unos a otros todos los problemas del mundo estarían arreglados? Si por ejemplo, su gran fortuna fuera destinada, dejando lo suficiente para que usted siga viviendo bien, a salvar niños huérfanos o nacidos en el vientre de sus madres, ¿no cree usted que se arreglaría algo este mundo? Y si su ejemplo lo siguen otros, no estarían casi resuelto el problema del hambre y el crimen del aborto?

¿Y todo esto que sentimos en lo más profundo de nuestro corazón, no cree usted que es Amor? Y si fundamentalmente necesitamos amar, ¿no cree usted que necesitamos la presencia de DIOS, Amor Infinito y eterno, porque DIOS es Amor y nosotros creados a su imagen y semejanza, sus hijos. Por eso, Señor Hawinkg, no se emperre en quedarse en su hermosa oscuridad y salga a la luz, porque en la Luz todo se ve con más esperanza y amor.

lunes, 9 de mayo de 2011

LOS CRITERIOS DEBEN ESTAR CLAROS

Pachamama - Madre Tierra
Y hago esta reflexión porque nos confesamos creyente de lo que sea, pero no sabemos realmente que significa ser creyente. Ni tampoco lo que es practicante, porque podemos ser creyentes y practicantes y no saber de lo que estamos hablando. Nuestra cultura religiosa, hablando de religión, se ha quedado muy pequeña, en muchos casos, y apenas ha tenido desarrollo en otros. Al final, confundimos la fe con una serie de normas, prácticas y preceptos que nos parecen más un código de normas que otra cosa.

Nuestras iglesias están llenas de creyentes que sólo usan su fe para pedir, pero nada de comprometerse. Se trata de ganancias y de ver quien da más. No hay una conciencia clara de encuentro y de relación íntima con Alguien. Hablo en sentido general, y, estoy convencido, que no hay mala intención sino desformación o religiosidad con minúscula producto de una deficiente formación religiosa.

De esas apariencias y confusiones, posiblemente no mal intencionadas, sino deformadas, se aprovechan muchas otras religiones para confundir y propagar que los creyentes cristianos católicos adoramos a ídolos de materia. Y es que pasar por nuestras iglesias y observar tanto besuqueos y toqueteos a imagenes es asombroso. Debemos clarificar los criterios y saber que sólo DIOS, "Uno y Trino" es el adorado en espíritu y verdad.

Todo lo demás son intercesores, referencias que nos pueden ayudar y estimular a imitarles en actitudes que nos sirven para seguir al SEÑOR. Por eso, me parece esclarecedor este comunicado, en la Iglesia de Bolivia, que puede servirnos para alumbrar muchas actitudes que pasan a diario en nuestras iglesias. Y de esto no se habla, pero hay mucha desviación e ignorancia.

Les dejo sin más con lo ocurrido en Bolivia:

Culto a la Pachamama ¿Discriminación o desorientación?

El Cardenal Julio Terrazas el 28 de marzo en la inauguración del IV Congreso Educativo de la Iglesia Católica recomendó al Movimiento Al Socialismo (MAS) «repensar muchas de sus formas de actuar, para que así el país pueda tenerlo como un grupo que está al servicio de todos. Yo creo que eso se puede corregir, y tendría que corregirse para bien del país».

Al día siguiente el Presidente de Bolivia, Evo Morales, en una rueda de prensa recogió esa recomendación, pero al mismo tiempo transmitió al Cardenal el ruego de «que algunos jerarcas de la Iglesia Católica no nos discriminen, no nos marginen y no discriminen ni marginen a otros movimientos religiosos, los evangélicos, que oran que rezan por la Patria por la igualdad que trabajan. ¿Cómo pueden excluir? Aquí no hay grupos que puedan dominar. Somos tan diversos religiosamente, en la creencia de fe religiosa».

Aclarando esa queja, el Presidente indicó que cuando el Gobierno convoca a un acto interreligioso «algunos padres dicen que por instrucción del Cardenal y la Conferencia Episcopal no podemos participar. Eso es discriminación. Eso es desconocer a otros grupos que también practican la fe religiosa. Yo saludo esa recomendación, recojo, pero también ellos que tomen en cuenta que juntos oremos y recemos por toda Bolivia. Todos debemos estar juntos y esperamos que también pueda servir esta reflexión que juntos nos hacemos en bien de toda Bolivia».

A manera de ejemplo el Presidente indicó que en su viaje el pasado año a Santiago para la celebración del Bicentenario de la independencia de Chile participó en la oración conjunta de representantes de la Iglesia Católica, Evangélica y Protestante, «todos orando y rezando por su patria y por sus autoridades».

Pocos días después esa queja presidencial fue respondida por Mons. Luís Sainz, Obispo Auxiliar de Cochabamba y Presidente de Promoción Humana de la Conferencia Episcopal Boliviana: «No podemos hablar de una discriminación sino, de respeto al pueblo. La Iglesia Católica tiene normas universales, (…) normas precisas, claras, que nos señalan que no podemos participar en actos que no son de la Iglesia Católica, como por ejemplo (el culto a) la Pachamama, la K´oa. Para nosotros son signos de desorientación a nuestro pueblo. Nuestro pueblo es sencillo, nuestro pueblo es católico y por tanto que un Obispo participe en estos actos religiosos andinos para nosotros es muy peligroso porque desorienta a nuestro pueblo. Ésta es una de las razones por las que no asistimos".

Juzgamos muy oportuna la respuesta de Mons. Sainz explicando que la no participación de los Obispos en las k’oas a la Pachamama no es una discriminación. Por el contrario si así lo hicieran sería una desorientación para los fieles. La Biblia en el primer mandamiento de la Ley que Dios entregó a Moisés establece: «Yo soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí» (Ex 20, 1). El mismo Jesús, ante la tentación del diablo que le propone adorarle, responde: «Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás» (Mt 4, 10).

Para los cristianos adorar a la Pachamama es un acto de idolatría. Ni tan siquiera corresponde venerarla, ya que la tierra es simplemente una creatura de Dios, que, si bien debemos administrarla y cuidarla como nuestro hábitat (Gn 1, 28), carece de la categoría personal y maternal para invocarla como la «sagrada Madre Tierra», aunque el Preámbulo de la Constitución Política del Estado lo hace, poniéndola en un nivel casi divino: «Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia».

Las personas bautizadas no debemos participar en los cultos religiosos a la Pachamama. No se trata de discriminación, sino de evitar la desorientación para no caer en el sincretismo o sea la mezcla incoherente de religiones o en la superstición de pensar que esos ritos traen la buena suerte.

Esta no participación no obsta para que, los cultores de la Pachamama y los cristianos, respetando plenamente la libertad religiosa, nos esforcemos en entablar un diálogo interreligioso con la finalidad de buscar juntos la Verdad y de promover la interculturalidad y los valores comunes, entre ellos, la reciprocidad, justicia, fraternidad, ecología y paz para el bien de nuestro país.

Además, siguiendo el ejemplo de Chile, es muy conveniente, que los cristianos de diversas iglesias y dominaciones, participemos en oraciones ecuménicas, adorando al único Dios verdadero, revelado por Jesús en la Biblia, y pidiendo por la patria y sus legítimos gobernantes y por la unidad de los cristianos. De esa manera cumplimos el mandato del Señor: «Que todos sean uno… para que el mundo crea que Tú (Padre) me has enviado» (Jn 17, 21)».

lunes, 2 de mayo de 2011

EL MAYOR MISTERIO: "LA MISERICORDIA DE DIOS"

Siempre hemos quedado admirados de aquellos que saben y tienen fuerza para perdonar. Porque, creo que todos sabemos que debemos y tenemos que perdonar, pero muchos no tenemos las fuerzas necesarias para hacerlo. Se resiste nuestra cabeza, nuestro orgullo, nuestra soberbia.

El perdón nos es muy necesario. Sin él no podríamos vivir. ¡Cuánto perdón de  padres y madres a hijos!; ¡cuánto perdón del hombre al hombre! La vida no podría continuar si no  existe el perdón. Y es que el hombre es semejante a su Creador, porque su Hacerdor quizo hacerlo a su Imagen y Semejanza. Por lo tanto, es lógico pensar que algo de la Misericordia del PADRE DIOS tenga que tener.

Pero, el pecado lo estropea todo; lo pervierte todo; lo deshumaniza todo. Y con él, entró el mal en el mundo y lo que era amor, justicia y paz, se convirtió en deshamor, injusticia y guerra. Todo lo demás se puede suponer, pues todos hemos lo hemos experimentados en nuestras propias carnes.

Por todo ello, a un día pasado de la proclamación del Beato Juan Pablo II, y de su entusiasmo y fe en la Divina Misericordia, me ha pareceido muy oportuno proclamar este mensaje misericordioso.

Y porque me parece muy esclarecedor y muy bien argumentado, les paso esta acertada y esclarecedora reflexión que, en mi humilde opinión, merece la pena leer y meditar. 

Sin más les dejo con ella:

Creo en la misericordia divina
Una devoción orientada a descubrir, agradecer y celebrar la infinita misericordia de Dios revelada en Jesucristo.
Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholicnet
Los católicos acogemos un conjunto de verdades que nos vienen de Dios. Esas verdades han quedado condensadas en el Credo. Gracias al Credo hacemos presentes, cada domingo y en muchas otras ocasiones, los contenidos más importantes de nuestra fe cristiana.

Podríamos pensar que cada vez que recitamos el Credo estamos diciendo también una especie de frase oculta, compuesta por cinco palabras: “Creo en la misericordia divina”. No se trata aquí de añadir una nueva frase a un Credo que ya tiene muchos siglos de historia, sino de valorar aún más la centralidad del perdón de Dios, de la misericordia divina, como parte de nuestra fe.

Dios es Amor, como nos recuerda san Juan (1Jn 4,8 y 4,16). Por amor creó el universo; por amor suscitó la vida; por amor ha permitido la existencia del hombre; por amor hoy me permite soñar y reír, suspirar y rezar, trabajar y tener un momento de descanso.

El amor, sin embargo, tropezó con el gran misterio del pecado. Un pecado que penetró en el mundo y que fue acompañado por el drama de la muerte (Rm 5,12). Desde entonces, la historia humana quedó herida por dolores casi infinitos: guerras e injusticias, hambres y violaciones, abusos de niños y esclavitud, infidelidades matrimoniales y desprecio a los ancianos, explotación de los obreros y asesinatos masivos por motivos raciales o ideológicos.

Una historia teñida de sangre, de pecado. Una historia que también es (mejor, que es sobre todo) el campo de la acción de un Dios que es capaz de superar el mal con la misericordia, el pecado con el perdón, la caída con la gracia, el fango con la limpieza, la sangre con el vino de bodas.

Sólo Dios puede devolver la dignidad a quienes tienen las manos y el corazón manchados por infinitas miserias, simplemente porque ama, porque su amor es más fuerte que el pecado.

Dios eligió por amor a un pueblo, Israel, como señal de su deseo de salvación universal, movido por una misericordia infinita. Envió profetas y señales de esperanza. Repitió una y otra vez que la misericordia era más fuerte que el pecado. Permitió que en la Cruz de Cristo el mal fuese derrotado, que fuese devuelto al hombre arrepentido el don de la amistad con el Padre de las misericordias.

Descubrimos así que Dios es misericordioso, capaz de olvidar el pecado, de arrojarlo lejos. “Como se alzan los cielos por encima de la tierra, así de grande es su amor para quienes le temen; tan lejos como está el oriente del ocaso aleja Él de nosotros nuestras rebeldías” (Sal 103,11-12).

La experiencia del perdón levanta al hombre herido, limpia sus heridas con aceite y vino, lo monta en su cabalgadura, lo conduce para ser curado en un mesón. Como enseñaban los Santos Padres, Jesús es el buen samaritano que toma sobre sí a la humanidad entera; que me recoge a mí, cuando estoy tirado en el camino, herido por mis faltas, para curarme, para traerme a casa.

Enseñar y predicar la misericordia divina ha sido uno de los legados que nos dejó el Papa Juan Pablo II. Especialmente en la encíclica “Dives in misericordia” (Dios rico en misericordia), donde explicó la relación que existe entre el pecado y la grandeza del perdón divino: “Precisamente porque existe el pecado en el mundo, al que ´Dios amó tanto... que le dio su Hijo unigénito´, Dios, que ´es amor´, no puede revelarse de otro modo si no es como misericordia. Esta corresponde no sólo con la verdad más profunda de ese amor que es Dios, sino también con la verdad interior del hombre y del mundo que es su patria temporal” (Dives in misericordia n. 13).

Además, Juan Pablo II quiso divulgar la devoción a la divina misericordia que fue manifestada a santa Faustina Kowalska. Una devoción que está completamente orientada a descubrir, agradecer y celebrar la infinita misericordia de Dios revelada en Jesucristo. Reconocer ese amor, reconocer esa misericordia, abre el paso al cambio más profundo de cualquier corazón humano, al arrepentimiento sincero, a la confianza en ese Dios que vence el mal (siempre limitado y contingente) con la fuerza del bien y del amor omnipotente.

Creo en la misericordia divina, en el Dios que perdona y que rescata, que desciende a nuestro lado y nos purifica profundamente. Creo en el Dios que nos recuerda su amor: “Era yo, yo mismo el que tenía que limpiar tus rebeldías por amor de mí y no recordar tus pecados” (Is 43,25). Creo en el Dios que dijo en la cruz “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34), y que celebra un banquete infinito cada vez que un hijo vuelve, arrepentido, a casa (Lc 15). Creo en el Dios que, a pesar de la dureza de los hombres, a pesar de los errores de algunos bautizados, sigue presente en su Iglesia, ofrece sin cansarse su perdón, levanta a los caídos, perdona los pecados.

Creo en la misericordia divina, y doy gracias a Dios, porque es eterno su amor (Sal 106,1), porque nos ha regenerado y salvado, porque ha alejado de nosotros el pecado, porque podemos llamarnos, y ser, hijos (1Jn 3,1).

A ese Dios misericordioso le digo, desde lo más profundo de mi corazón, que sea siempre alabado y bendecido, que camine siempre a nuestro lado, que venza con su amor nuestro pecado. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, a quienes el poder de Dios, por medio de la fe, protege para la salvación, dispuesta ya a ser revelada en el último momento” (1Pe 1,3-5).

sábado, 30 de abril de 2011

«LA MISA ES LO ÚNICO QUE IMPORTA»


Me parece muy interesante esta reflexión de Germán Mazuelo-Leyton por su contenido y criterios que considero de gran valor, y que nos puede ayudar mucho a crecer en criterios y  conversión en nuestra fe. Estoy muy de acuerdo con su reflexión y considero como él que la Eucaristía, CRISTO vivo, es el Centro y fundamento de nuestra fe.

Creo que merece la pena paladearla y meditarla muy seriamente. Y, por la Gracia de DIOS, puedo sentir el gozo de sentirme agraciado, por haber siempre optado por la Eucaristía diaria. Afortunadamente he podido hacerlo.

Les dejo sin más con esta estupenda y profunda reflexión:

 El Jueves Santo es uno de los días más conmovedores de la liturgia católica, conmemoramos la institución de los sacramentos del sacerdocio y la Eucaristía. Nos lo recordaba frecuentemente Juan Pablo Magno: No hay Eucaristía sin sacerdocio, como no existe sacerdocio sin Eucaristía.

Los Apóstoles hicieron su Primera Comunión la noche del Jueves Santo. Ellos comieron y bebieron el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y Jesús les dio el poder: Hagan esto en memoria mía. A partir de esa noche hasta el día de hoy, la línea sucesoria del sacerdocio en la Iglesia jamás se ha interrumpido, aún en épocas de oscuridad tremenda.

Jueves Santo, por la mañana (o día antes dependiendo de las geografías), en todas las catedrales del mundo, los obispos celebran junto a sus presbíteros la Misa crismal, en la cual hacemos memoria de la institución del Sacramento del Orden, y en ella se consagra el Santo Crisma, es decir el óleo perfumado que representa al mismo Espíritu Santo, que nos es dado junto con sus carismas el día de nuestro bautismo y de nuestra confirmación y en la ordenación de los diáconos, sacerdotes y obispos; se bendicen asimismo el óleo de los que se inician en la vida cristiana y el óleo de los enfermos.

A última hora de la tarde, el mismo jueves, con la celebración de la Misa de la Cena del Señor, in Coena Domini, rememoramos la institución de la Eucaristía, para posteriormente acudir a los monumentos eucarísticos, a fin de adorar al Santísimo Sacramento expuesto en ellos.

En su obra Mysterium Fidei el gran autor jesuita P. Maurice de la Taille, para comprender la conexión existente entre la Ultima Cena y el sacrificio de Cristo en la Cruz propone como ejemplo una casa de 2 pisos, pues ambos son un solo sacrificio.

La Eucaristía es la piedra angular de la fe y doctrina católicas, si se quitase la Misa, colapsa con ella toda la fe católica, resulta difícil imaginar lo que de ella quedaría. El teólogo católico más acreditado Santo Tomás de Aquino, se refiere a la Eucaristía declarando que todos los otros sacramentos dependen de ella, el mismo bautismo resulta eficaz porque nos capacita para recibirla, y si un bautizado se niega conscientemente a recibirla, esa actitud lo separa de la corriente de la gracia santificante.

Luego, todas las perturbaciones, debilidades y deficiencias en la Iglesia se originan en una relación inadecuada con la Eucaristía, porque el milagro de la Eucaristía no es la transformación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, sino la transformación del hombre en el Cuerpo de Cristo. A San Agustín le dijo el Señor: Tú no me trasformarás en ti como el alimento corporal, sino que Yo te transformaré en Mí." (San Agustín, Confesiones VII, 10).
Somos parte de un mundo que quiere vivir como si Dios no existiera, y con miedo ante el futuro. Los diez mandamientos divinos son pisoteados en todos lados y por demasiada gente.

El odio y el egoísmo están destruyendo como una bola de nieve los matrimonios y las familias, provocando en el resto tensiones y conflictos casi insoportables. En aquellos países altamente desarrollados, más de la mitad de los matrimonios terminan en divorcio. Parecería que el Demonio está ensañado particularmente en contra de la familia. El aborto, la adicción al alcohol y las drogas, la violencia, son síntomas de que en su búsqueda por la vida el hombre se ha apartado de Dios, ha rechazado a Jesucristo, que es la Verdad, el Camino y la Vida, cayendo de cabeza al abismo y el caos.

El mismo surgimiento de las sectas es un síntoma de que algo anda mal en la Iglesia del lugar, ya sea en la enseñanza, en la estructura o en su labor, pero sobre todo en su vida de fe y al mismo tiempo constituye una advertencia para corregir los errores y fomentar el bien.

Para contrarrestar esta batalla necesitamos levantar muy alto los brazos con dirección al Cielo y no bajarlos hasta que nos demos cuenta de que sin que Dios nos sostenga todo es vano. Necesitamos adorar. Y ¿qué es lo que nos lleva a la adoración? La humildad de corazón. La humildad que nos hace decir: Necesito a Dios, soy una criatura y Él es mi Creador. No soy lo más importante, ni siquiera tengo que usar mi propia creatividad, ni talentos litúrgicos para hacer esta adoración «exitosa». Nuestra tarea es simplemente ser dóciles, recibir, responder, venir a Él, descansar en el radiante silencio de Su Presencia. Él hará el resto, Él nos santificará. Esta es la fuerza más poderosa del mundo. El ir a nuestro Jesús Eucarístico es como recibir una transfusión de sangre de Su Sagrado Corazón. En humildad, debemos de vernos en la necesidad de tal transfusión. Y mientras mayor sea nuestra tarea en la Iglesia, mayor la necesidad de dicha transfusión. Debemos por lo tanto recordar en humildad de corazón, que la recepción eucarística y la adoración eucarística es nuestro deber más alto y nuestra más grande necesidad.

Esperando una completa renovación, primero debe quitarse el mal y después pueden imponerse el bien y la verdad. El Señor prometió que las puertas del infierno no podrán vencer a la Iglesia, por ello, la Iglesia nunca sufrirá de paro cardiaco, pero tenemos que redescubrir los grandes tesoros de nuestra fe como son la Santa Misa, la adoración al Santísimo Sacramento, la devoción a nuestra Señora, la confesión sacramental, para que nuestra Iglesia no enferme de angina, arterioesclerosis o esquizofrenia espiritual, a falta de marianidad y de eucaristización.

La Santa Misa debe ser tu vida, porque de este modo serás una célula viva del Cuerpo de Cristo. San Pío de Pietrelcina que vivió frecuentemente la Pasión de Cristo en sí mismo durante la Misa, decía que el mundo podría existir más fácilmente sin el sol que sin la Misa, por eso a ejemplo de María, la mujer eucarística con toda su vida, debemos mantener nuestros corazones siempre fijos en su Hijo Eucarístico. El Jueves Santo, y, siempre que visitemos a Jesús Eucaristía, pidámosle a Ella que nos acompañe en la adoración del más Santísimo Sacramento, donde el Corazón de Cristo llena nuestros corazones con su vida y amor divinos.

Los irlandeses en tiempos de persecución vivían su fe con esta consigna: La Misa es lo único que importa, ojalá que se convierta en la nuestra de cada día.

domingo, 24 de abril de 2011

OBJETOS Y NO PERSONAS


Lo que en este momento os cuento es completamente real, le esta pasando a una amiga que no quiere que se sepa su nombre.
Tiene a su marido con un cáncer terminal, ayer llegaron a su casa dos médicas como se dice ahora de la S.S. y le dijeron que querían hablar con sus hijos.
Después le dijeron a ella que a su marido lo que le esperaba era muchos sufrimientos, vómitos, y que ellos llevaban la inyección para MATARLO. Bueno no se lo dijeron así exactamente
Ella se quedo helada y les dijo, que bajo ningún concepto lo permitiría, que llevaría a su marido, que esta también en diálisis hasta el último momento, y que lo cuidaría hasta su ultimo momento.
Le contestaron que eso era masoquismo, y ella le contesto que su marido estaba ofreciendo sus sufrimientos por muchísimas cosas que están pasando en el mundo y en nuestro país.
La pobre esta destrozada OS RUEGO VUESTRA ORACIONES, pues acabo de hablar con ella son la 9.15 de la mañana.
Mandarles este correo a TODO EL MUNDO que podáis, que estos CANALLAS ya están matando a las personas.
Y os ruego RECÉIS por esta amiga mía al a cual quiero muchísimo, para que  no la olvidéis en vuestras oraciones, pues esta completamente destrozada, pero con una paz interior grandísima.
Marta Nuñez.

Así, con estas palabras textuales y siguiendo literalmente el texto del mensaje recibido, he transcrito este trágico mensaje que encierra la ideología del gobierno imperante y que se esconde tras las apariencias de las llamadas "muertes dignas" que preconizan las nuevas ideología determinadas por el hombre que vive de espaldas a DIOS.

Y, claro, todo aquello que esté fuera de DIOS se fundamenta en la eficacia, el rendimiento y la valía económica. Fuera de esas premisas, nada vale ni tiene sentido mantenerlo activo o vivo. En este contexto todo aquello que haya cumplido su ciclo y su tiempo debe ser conducido al basurero. En el caso de la persona humana, debe matarse y a otra cosa.

La dignidad del hombre y la mujer nos viene dada por nuestro SEÑOR JESUCRISTO al elevarnos a la categoría de hijos de su PADRE DIOS. En ÉL todos somos hermanos e hijos de un mismo PADRE, y por lo tanto, nadie tiene poder sobre nadie, y menos de su vida y libertad. Sólo DIOS alumbra nuestra realidad y señala el camino a seguir. No podemos ni debemos quitarle a DIOS el derecho a hacer algo con nosotros cuando ÉL quiera o lo crea conveniente, porque para DIOS todo es posible, y devolvernos la vida humana cuando está perdida, también.

Y estas cosas, como la de arriba contada, ocurren más de lo que creemos y empieza a normalizarse como si de pollos en una granja se tratara. Así empezó el aborto y ya vemos por donde vamos. Estamos entrando en una sociedad de la muerte donde sólo impera el valor material de las cosas, entre ellas la persona, equiparada a una cosa en lugar de una persona.

Las nuevas ideologías, de todo tipo, reinantes son caducas, limitadas y no sirven para nada. Aparentemente ofrecen mucho y dan felicidad de la de aquí abajo, de esa que se consume rápida y hay que buscar más, y al final te cansas de tanto buscar y terminas preso de ella. Luego, en el atardecer de tu propia vida te das cuenta que has perdido el tiempo. Qué lo que parecía oro era basura.

Sólo, el hombre que toma conciencia de saberse hijo de DIOS y, como tal, se esfuerza en responder a ese papel de hijo y comportarse como hijo, es capaz de descubrir el inmenso tesoro que hay dentro de él y la inmensa dicha que significa ser hijo del PADRE DIOS. Porque no hay PADRE, sólo ÉL, que pueda darse y darte la felicidad eterna que, siempre, has buscado aunque muchas veces perdido y sin saber dónde.

Por todo ello, ahora, a las puertas de unas elecciones autonómicas y municipales, sepamos elegir y votar por aquellos que estén en hilo directo con DIOS, nuestro PADRE, para que entre todos encontremos sentido a la vida y dejémonos de tratarnos como objetos y sí como personas dignas queridas y amadas por DIOS, PADRE de todos. 

jueves, 7 de abril de 2011

¿TENGO CLARO CUÁL ES MI META?


Ayer oí comentar a una amiga sobre varios libros a elegir para leer y meditar. Entre ellos uno que reparó nuestra atención fue: "Cuestión de principios". Inmediatamente surgió en mí que si no tengo claro mis principios significa que todavía no he empezado ni siquiera a caminar. Y me explico:

Si a estas alturas no sé por qué soy creyente católico, como titulo este blog, convendrán conmigo que mis ideas no están lo suficientemente claras como para navegar por este medio y proclamar lo que proclamo. Sería algo así como una veleta que mira para donde el viento le sopla: "ora aquí, mañana allí. 

Sí, es verdad que un creyente no está hecho nunca. Su mar es un mar lleno de dudas que tiene que soltear, y su barca es una nave frágil, expuesta a las olas de la influencia, de las tentaciones, de las debilidades, de las limitaciones, de la carnalidad y humanidad. Su nave está tocada por la pobreza humana que somos, el pecado, y su navegación necesita de un buen piloto, el Mejor, para llegar a puerto seguro.

Porque, ésta es la clave, no se trata de llegar a un buen puerto, sino al Mejor, al que nos depara seguridad absoluta y para siempre. Pues uno que nos mantenga seguro por unos años no nos satisface plenamente. Queremos, y en eso todos estamos de acuerdo, ¿no es así? estar seguros para siempre.

Y el único que existe. No el que conozco por ahora, sino el Único que hay es JESÚS, el Hijo de DIOS que se hizo hombre como yo, ¡vaya regalo! para, permaneciendo a mi lado, y por la acción del ESPÍRITU SANTO, conducir, conmigo, "ÉL también me necesita, pues me pide la libertad que me dio y me respeta", la nave hasta la Casa del PADRE.

Y no, por el hecho de estar donde estoy, puedo considerarme mejor copiloto que otros. Pues estando tan cerca puedo estar muy lejos. Eso les ocurrió, y sigue ocurriendo, a muchos (fariseos) que considerándose los elegidos se perciben como privilegiados y con derechos de ser salvados. Y no es así. JESÚS nos mueve y nos enseña que lo único que va a determinar el buen rumbo de nuestro viaje es la conversión interior, el vuelco de nuestro corazón. Un corazón viejo, apegado a la soberbia, a la suficiencia, al poder, a los caprichos y apetencias, a la sensualidad y materialidad de nuestra condición humana que tiene que trasladarse, para eso es el viaje, a un corazón nuevo, desapegado, abierto a la generosidad, humilde, pobre, amoroso y disponible a las indicaciones del Buen Piloto. Esa pascua del hombre viejo al nuevo es el mayor privilegio que tenemos y el que va a colmar nuestras ansias de felicidad y eternidad.

Y ese es el camino, que así entendido encontrará el buen rumbo y la ruta que encamina hacia la morada deseada y anhelada. No un camino caprichoso, ni según mis creencias y conveniencias. No un camino a mi medida, a mis gustos e ideas. No un camino de mis proyectos y planes, sino un camino trazado según JESÚS y la Voluntad del PADRE, como ÉL mismo lo recorrió. Esa es la clave, y no el privilegio. Puedo estar entre los elegidos, pero encontrarme muy lejos de ser elegido porque mi corazón no está en ÉL sino fuera de ÉL.

No se trata de estar en el pueblo, sino ser pueblo y del pueblo. Y eso significa otra cosa: acomodar mi vida en la inquietud de la Voluntad del PADRE, y seguir las enseñanzas que JESÚS, el HIJO, me propone. Hacer su Vida en mi vida y vivirla firmemente.

Esos son los principios que alimetan mi ser y mi obrar. Con muchas carencias, desde luego, pero con la firme esperanza de que con ÉL todo lo puedo. Yo y JESÚS mayoría aplastante, y si eso no fuese así vana sería mi esperanza y mi fe.

Malo sería, por eso de nuestra perseverante vigilancia, Eucaristía y penitencia para sostenernos en ÉL, por ÉL y con ÉL. De no entenderlo así podemos estar y no estar. Cuando optamos por encajonar a DIOS y moverlo a nuestras apetencias y preferencias, no estamos convirtiendo nuestro corazón y si apegándolo a las cosas de este mundo. Es entonces cuando no lo encontramos, porque ÉL no está en esas cosas. Lo perdemos y quizás hasta protestamos porque no está.

Posiblemente nos hallamos quedado con la cáscara de nuestra religiosidad, pero vacíos por dentro y carente de un encuentro serio con quien queremos seguir. Sin darnos cuenta nos seguimos a nosotros mismos y a ÉL lo utilizamos para nuestros problemas de difícil solución. No experimentamos su presencia y de esa forma nuestras convicciones se desmoronan, y quizás cuando nos pregunten por nuestros principios no encontramos sino la superficialidad de la cáscara religiosa que nos envuelve: ciertas normas y prácticas que no tienen consecuencia en nuestra propia y real vida. Se produce una doble vida que no sirve a nadie ni para nada. Es la pura esencia de la mediocridad. Es entonces, en el mejor de los casos, cuando caemos en la cuenta de nuestra actitud farisaica y de estar anclado en el hombre viejo del Antiguo Testamento.

Si nuestra vida no es capaz de leer, en todo lo que es el cotidiano existir, lo que el Señor nos va enseñando; si nuestra vida se empeña en encajonar a Dios, y si no es capaz de romper en su interior con esa corteza de un dios hecho a mi imagen y semejanza, «un dios de juguete», Dios va a seguir escapándose, Dios va a continuar yéndose de mi existencia.

Muchas veces nos preguntamos: ¿Por qué no tengo progreso espiritual? Sin embargo, ¡qué progreso puede venir, qué alimento puede tener un alma que en su interior tiene un dios de corteza!

Insistamos en que nuestro corazón se convierta a Dios. Pero para esto es necesario tener que ser un corazón que se deja llevar plenamente por el Señor, un corazón que es capaz de abrirse al modo en el cual Dios le va enseñando, un corazón que es capaz de leer las circunstancias de su vida para poder ver por dónde le quiere llevar el Señor.

Dios no nos garantiza triunfos, no nos garantiza quitar las dificultades de la vida; los problemas de la existencia van a seguir uno detrás de otro. Lo que Dios me garantiza es que en los problemas yo tenga un sentido trascendente y una esperanza de vivir eternamente gozoso para SIEMPRE.

martes, 29 de marzo de 2011

LA TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN DIVINA



DIOS “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (I Tm 2, 4), es decir, al conocimiento de CRISTO JESÚS (Jn 14, 6). Es preciso, pues, que CRISTO sea anunciado a todos los pueblos y a todos los hombres y que así la Revelación llegue hasta los confines del mundo:

“DIOS quiso que lo que había revelado para salvación de todos los pueblos se conservara por siempre íntegro y fuera transmitido a todas las generaciones”.

I. La Tradición apostólica

“CRISTO nuestro SEÑOR,  en quien alcanza su plenitud toda la Revelación de DIOS, mandó a los Apóstoles predicar a todos los hombres el Evangelio como fuente de toda verdad salvadora y de toda norma de conducta, comunicándoles así los bienes divinos: el Evangelio prometido por los profetas, que ÉL mismo cumplió y promulgó con su voz”.

LA PREDICACIÓN APOSTÓLICA…

La transmisión del Evangelio, según el mandato del SEÑOR, se hizo de dos maneras:

- oralmente: “los Apóstoles, con su predicación, sus ejemplos, sus instituciones, transmitieron de palabra lo que habían aprendido de las obras y palabras de CRISTO y lo que el ESPÍRITU SANTO les enseñó”;

 En un primer momento, los primeros años, la predicación de los Apóstoles fue oral y en la medida que iban envejeciendo decidieron volcarla en la escritura para evitar el riesgo de que se perdiese. Es lo más lógico y natural, pues lo que se quiere transmitir se escribe y se delega para que no se pierda. Pensar otra cosa es algo disparatado y fuera de lo puramente racional.

- por escrito: “los mismos Apóstoles y los varones apostólicos pusieron por escrito el mensaje de la salvación inspirados por el ESPÍRITU SANTO”.

…CONTINUIDAD EN LA SUCESIÓN APOSTÓLICA

“Para que este Evangelio se conservara siempre vivo y entero en la Iglesia, los Apóstoles nombraron como sucesores a los obispos, “dejándoles su cargo en el magisterio”. En efecto, “la predicación apostólica, expresada de un modo especial en los libros sagrados, se ha de conservar por transmisión continua hasta el fin de los tiempos”.
 
Esta transmisión viva, llevada a cabo en el ESPÍRITU SANTO, es llamada la Tradición en cuanto distinta de la sagrada Escritura, aunque estrechamente ligada a ella. Por ella, “la Iglesia con su enseñanza, su vida y su culto, conserva y transmite a todas las edades lo que es y lo que cree”. “Las palabras de los santos Padres atestiguan la presencia viva de esta Tradición, cuyas riquezas van pasando a la práctica y a la vida de la Iglesia que cree y ora”.

Así, la comunicación que el PADRE ha hecho de sí mismo por su Verbo en el ESPÍRITU SANTO sigue presente y activa en la Iglesia: “DIOS que habló en otros tiempos, sigue conversando siempre con la Esposa de su HIJO amado; así el ESPÍRITU SANTO, por quien la voz viva del Evangelio resuena en la Iglesia, y por ella en el mundo entero, va introduciendo a los fieles en la verdad plena y hace que habite en ellos intensamente la palabra de CRISTO”.

San Pablo, en sus cartas, predica no su palabra sino la Palabra transmitida y recibida de la primera comunidad, la que vivió en vida y con CRISTO, y fueron testigos de su muerte y Resurrección. No es algo que se dice, subjetivo ni que han oído, sino la propia palabra y predicación de JESÚS expresada por ÉL mismo. No hay nada inventado aunque todo lo que dijo JESÚS no puede estar recogido, pues no habría libro que puediera contenerlo, pero sí está todo lo necesario y fundamental de su Mensaje para nuestra salvación.

Y, por la acción del ESPÍRITU SANTO, guiada por ÉL, la Iglesia sigue aprendiendo, comprendiendo y descubriendo el contenido de todo lo Revelado por JESÚS. Vamos convirtiéndonos en nuestro peregrinar porque contamos con la asistencia del ESPÍRITU SANTO, promesa hecha por el mismo JESÚS. ÉL nos da fuerza, nos ilumina y nos señala el camino.


Sin embargo, el hombre ha sido creado libre y será él quien decida si quiere aceptar la salvación o no. DIOS se la propone y ofrece, pero es el hombre quien en último término decide tomarla y aceptarla.


Por  eso DIOS nos busca y nos acompaña, siempre deseoso que le respondamos afirmativamente. Nos ama hasta dar su vida por nosotros en CRISTO JESÚS, pero se ata las manos ante nuestra libertad.


Es mucho más fácil salvarse conociendo a JESÚS que no conociéndole. Por eso estamos obligados a proclamar su Mensaje. La ignorancia, aunque no nos responsabiliza de nuestros actos, si nos responsabiliza de nuestra negligencia de no buscar la verdad y aceptarla. Porque todos queremos saber, encontrar la verdad y vivirla. Nadie quiera vivir en la mentira y el pecado, pues eso está reñido con nuestra conciencia.

Tenemos un compromiso moral de proclamar, con nuestra vida y nuestro testimonio, el Mensaje del Amor: En nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestras relaciones sociales... No sólo ser sino también parecer, a  pesar de que muchos no quieran oír ni comprender. Por eso, a quienes cierren su corazón les será ocultado la verdad, y a quienes se abran a la verdad les será revelada la verdad.

Necesitamos fiarnos, abandonarnos y confiar en el ESPÍRITU SANTO para comprender lo que nuestro carazón quiere razonar desde nuestra pobre humanidad limitada incapaz de comprender el misterio de DIOS.

miércoles, 12 de mayo de 2010

CREER O NO CREER.


Toda nuestra vida estamos cuestionándonos nuestra fe. Llegamos a pensar que no tenemos fe, sin embargo no podemos vivir sin tener fe. Cada momento de nuestra vida está empapado de mucha fe, y no damos un paso sin hacer un acto de fe.

Porque, ¿no es fe tomar un taxis? ¿Quién me asegura que el taxista no es un asesino, un maniático o un loco? ¿No es fe subirte a un avión? Lo mismo que el taxista, ¿quién me dice a mí que el piloto no ha dormido bien y está muy preocupado, y nuestras vidas, la de muchas personas, están en ese momento en sus manos?

Estamos haciendo actos de fe constantemente, incluso en nuestro propio hogar, hasta cuando dormimos, porque confiamos en las personas que están a nuestro lado. Sin embargo, no hay nada más inseguro que confiar en alguien como nosotros, porque sabemos que nos puede fallar y traicionar en cualquier momento. Nunca podemos saber lo que está pensando, y, a pesar de todo, nos ponemos en sus manos.

Y, sin caer en la cuenta, nos atrevemos a afirmar que sólo creo en lo que veo... y resulta que estamos fiándome constantemente de los demás, y sin ninguna garantía. Hay incoherencias en nuestro pensar y actuar, y muchas más que lo que pensamos y descubrimos. La primera es no aceptar nuestra limitación, nuestra ignorancia y ceguera de ser los primeros desconocidos para nosotros mismos.

Creemos en la historia y los acontecimientos que nos cuenta porque nos fiamos de ella. No tenemos pruebas ni nadie nos puede demostrar que eso ha sido así. ¿Realmente Cristobal Colón descubrió América? ¿Fue exactamente Newton quién descubrió la ley de la gravedad?

Me pregunto que creemos porque esa creencia no influye en mi vida, no añade ni quita nada a mis actitudes y comportamientos, no compromete mi forma de pensar, mis proyectos y mis apegos... Sin embargo, creer en Alguien que me interpela a cambiar, a morir a mis propios pensamientos, a dejar mis proyectos al margen y seguir los suyos, es mucho más complicado, pero no por eso tan cierto o más cómo las demás creencias.

La vida de JESÚS de Nazaret está refrendada por la historia, por el Magisterio de la Iglesia, por la Santa Biblia, por el testimonio de muchos de sus discípulos que dieron testimonio con sus vidas. Pero sobre todo, porque es correspondida, su Buena Noticia, con nuestros sentimientos interiores. Es como un eco que salta en nuestro interior y que nos llena de gozo cuando la ponemos en práctica. Hay muchas experiencias vividas que dan fe de esta verdad.

Sin embargo nos resistimos a acercarnos, a dejarnos interpelar, a esforzarnos en entrar en nuestra propia verdad. Somos un mar de incoherencias y no se sostienen todos nuestros razonamientos y rechazos que nacen de la obstinación, la soberbia y el sometimiento a la y esclavitud de nuestras propias apetencias y apegos.

Nos engañamos hasta el punto de creer que avanzamos y ahora estamos mejor que antes, y perdemos la verdadera realidad en que vivimos. Antes, el hombre limitado y humano, se sentía pecador cuando sus actos eran contrarios al bien común, a la ofensa personal, a la falta del respeto a otra persona, a la injusticia, a la coacción de la libertad del otro, a cualquier acción que perjudicara a su prójimo... Y, sintiéndose culpable de tales actos, se inclinaba y pedía, arrepentido, perdón a su PADRE DIOS.

Hoy, el hombre, limitado y humano, comete los mismos pecados, pero, aún reconociendo la maldad de sus actos, no siente esa necesidad de arrepentimiento porque no tiene ningún PADRE al que dirigirse y pedirle perdón. Ha olvidado y abandonado la Casa del PADRE, y se encuentra perdido y sin rumbo. Ante tales actos actúa con soberbia, con orgullo, con venganza, con envidia, con enfrentamientos... Y el mundo en que vivimos es reflejo de sus actos.

¿Realmente hemos avanzado o estamos en decadencia total? Y cada cual se erige en defensor de su propia verdad y nos encontramos con un mundo donde todos dirigimos, todos nos auto-proclamamos dueños y señores de nuestro destinos, y cada uno tira para el lado que estima le conviene sin tener en cuenta a los demás. ¿Es eso progreso?

No hay otro camino queramos o no. Llevamos mucho tiempo dándonos cuenta que cuando nos alejamos de DIOS, nuestro PADRE, perdemos nuestro sentido y nuestro destino. Creer en JESÚS de Nazaret es el único camino, porque ÉL es el Camino, la Verdad y la Vida.
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