jueves, 19 de agosto de 2010

EL VERDADERO TESORO, ¿DÓNDE ESTÁ?


No se puede poner en duda que todos buscamos la verdadera belleza. Es un tema y objetivo que todos perseguimos sin lugar a discusiones ni la menor vacilación. Es, por decirlo de otra forma, el denominador común de todo ser humano. Ahora, esa búsqueda tiene diferentes caminos, no en sí, sino tomados por la propia persona humana, que busca en lugares, sitios y cosas diferentes según cree que allí se encuentra.

La verdadera belleza está contenida en todo aquello que representa la bondad, el gozo y la eternidad, porque todo lo que no sea bueno, no nos haga feliz y no permanezca, es decir, no sea para siempre termina por dejarnos como estábamos, es decir, en permanente búsqueda de la felicidad eterna.

Podemos cansarnos de hablar de estas cosas, pero también preguntarnos si hay algo más importante. Vidas llenas de gozo, satisfacciones y abundancia de todo tipo: "belleza, riqueza, talento y...etc.", vemos que, llegado el tiempo de su caducidad, todo queda en nada.

Porque lo que le importa a todo ser viviente no es como se vive, sino para que sirve vivir y la forma de vivir, ya que si se trata de alcanzar el verdadero tesoro, ¡lo importante!, es ver dónde se encuentra para buscarlo allí. De nada vale todo lo demás.

Es el caso de Zsa Zsa Gabor (ver aquí), que llegada "su hora", su momento pascual decide, como lo más primordial y prioritario, la presencia de un sacerdote. Realmente su verdadero tesoro está ahí, en ponerse en la presencia de DIOS y tomar conciencia de criatura e hij@ que implora misericordia por nuestra humanidad pecadora.

Somos seres heridos, tumbados por el pecado, e irremisiblemente arrastrados y atraídos hacia lo humano, lo placentero, lo esclavizante, lo apetecible pero que no lo bueno ni lo que nos conviene. Somos seres humanos inclinados al egoísmo, al individualismo, a la soberbia, a la avaricia, a todo aquello que produce rechazo, muerte, rebeldía...etc. Somos seres humanos tentados por el Príncipe de este mundo y solos nada podemos hacer. Necesitamos la Vida de la Gracia.

Necesitamos que DIOS nazca en nosotros (Bautizo) y que nos ayude a desterrar nuestro hombre viejo, caduco, perezoso, soberbio, egoísta, rebelde, prepotente, hedonista, sembrador de muerte, contrario a la vida, individualista, ambicioso de poder...etc. Porque sin ÉL estamos en las manos del Príncipe de este mundo, al que no pertenecemos, pero que él nos quiere empadronar y hacer ciudadano de este mundo.

Por eso la necesidad de orar, de rezar, de que eso sea lo primero, la hora más importante de nuestro día, lo más cuidado, lo que no puede fallar, porque ahí están todas nuestras esperanzas, nuestro único y verdadero tesoro.

4 comentarios:

BLOGUEROS CON EL PAPA dijo...

Gran post, muy acertada la reflexión. La verdadera Belleza nos la dan Dios y Nuestra Madre.

Si no lo has hecho ya, te invitamos a que participes en la encuesta-compromiso de oración que hemos subido al lateral del blog, y también a que la difundas desde tu espacio para que seamos muchos blogueros unidos en la oración por el Santo Padre y el éxito de la JMJ 2011.

Muchas gracias, un abrazo.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Hola, soy Salvador y ya estoy comprometido con la oración bloguera de los sábados. Yo he propuesto la de las 6,30 horas de la madruguada. Aquí en mi tierra, Canarias, es una hora antes, a las 5, 30 horas.

Llevo un tiempo haciéndolo, y en lateral del blog, Blogueros con el Papa (mensajes) suelo dejar, los sábados, un testimonio de si lo he hecho o no. Este sábado lo he podido cumplir, por la Gracia de DIOS.

También, tengo en el lateral enlazado "un ricón para orar" y "adoración perpetua".

Un abrazo en XTO.JESÚS.

MARISELA dijo...

Querido amigo: qué bien lo has escrito! La belleza física no es nada, polvo se convertirá, achaques y enfermedades nos llevan el físico con el que nacemos; pero la semilla que Dios siembra en nosotros no perece, pues está toda la vida germinado, creciendo a la vez que crecemos en la fe. Por eso, los que han tenido belleza como esa señora, pero conservan la semilla en su corazón, en el momento de enfrentarse a su juicio particular, llaman a un cura para irse tranquilos y acompañados. Ojalá todo el mundo lo hiciera!
El Señor nos espera todo el tiempo, porque para Él no existe el tiempo, y es paciente y amoroso y sabe de nuestras debilidades y traiciones y aún así es misericordioso.

Puro y Eterno Amor dijo...

Que escrito tan divino,tan verdadero.
Adonde ire SENOR si tu tienes palabras de vida eterna.
Mil gracias.

Bendiciones.

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