martes, 2 de octubre de 2012

ME HUBIESE GUSTADO CONOCER A JESÚS...

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manifestó Silvia Tortosa en el último programa de "12 hombres sin vergüenza" en Intereconomía. Tv. Su curiosidad está fundamentada en que Jesús tuvo que ser un hombre extraordinario, pues no ha habido otro hombre que haya revolucionado este mundo como Él. Realmente merece la pena haberlo conocido.

Comparto, hasta cierto punto, su inquietud y curiosidad, pues un Hombre así merecería la pena haberlo conocido, pero me apena que toda su inquietud se quede ahí. Conozco a algunos hombres que después de tener una inquietud como esa, se han puesto manos a la obra y han terminado, no sólo conociendo a Jesús, sino enamorándose de su Persona y de su propuesta de amor.

Y no comparto cómo ninguno de los periodistas entrevistadores, más en un medio donde se respira un cierto olor a católicismo, nadie se haya atrevido a compartir su fe. Se puede creer o no, pero quien cree debe confersarlo. Jesús interesa porque responde a mis deseos más profundos como ser humano: búsqueda de felicidad, eternidad y gozo al experimentar que cuando amo descubro la verdadera felicidad.

Él, no sólo me lo transmite sino que me lo testimonia con su vida. Y me lo ofrece para que yo también lo experimente y lo viva eternamente. Y me garantiza que yo también puedo vivirlo. Su Resurreción lo dice todo. Si Jesús no está vivo sería el mayor farsante de la historía y no merecería la pena conocerlo. En eso coincido con Nicky Gumble.  

Porque, ante tanta y prometedora personalidad, que ha virado al mundo de patas, no debe haber otra alternativa que la de atreverse a conocerlo. No es descabellado que alguien que fue deje de serlo por mucha influencia que haya tenido. Jesús debería de estar olvidado, o simplemente recordado como un gran hombre que vivió e influyó de manera muy importante en este mundo.

¿Qué ocurre que no se olvida? ¿Qué sucede que su obra y su criterio de Amor se extiende cada día más? En África están creciendo sus seguidores. Y en otros lugares se les persigue porque aumentan y no interesa, por lo que parece, que aumenten. ¿Por qué ocurre eso con una persona que ya no cuenta?

Muchas personas, San Agustín, San Pablo...Nicky Gumbel (ver aquí) se vieron interpelados por esa misma curiosidad o inquietud y se pusieron a buscarlos. Los resultados de los dos ejemplos primeros creo que los conocemos, pero el de Nicky puedes oírlo por ti mismo.

El mío es también conocido. Sólo, con un poco de paciencia, ojeando este blog sabrás que pienso de Jesús. Lo que persigo es invitar a Silvia Tortosa a que no se quede en desear haberlo conocido, sino que se esfuerce un poco en conocerlo. Mejor, diría, experimentarlo, porque el secreto de tanto éxito es que Jesús, ese Jesús histórico, ¡vive!, y se puede entablar con Él un diálogo de tú a Tú.


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