sábado, 3 de mayo de 2008

¿Qué nos hace libre?




Me pregunto hasta cuanto es uno libre en sus actuaciones. También me digo que cuando alguien actúa sin exacto conocimiento de lo que hace no se puede considerar que haya actuado libremente. Para ser libre hay que saber, ineludiblemente, lo que se hace, sí no, estamos actuando bajo la ignorancia de no saber muy bien lo que hacemos. De esto se desprende que, a la hora de juzgarnos, hay atenuantes y condicionantes según el grado del conocimiento que tengamos sobre el hecho realizado. Nuestra responsabilidad está condicionada por nuestra sabiduría del hecho a realizar. O dicho en otras palabras: "el conocimiento, o mejor, la verdad nos hará libre".


¿Por qué entonces se empeñan los señores de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, presidida desde enero por el español Luis María de Puig (miembro del PSC), aprobar la semana pasada, en su plenaria, una resolución que pide que todos los países miembros garanticen que las mujeres puedan ejercitar de forma efectiva su derecho al aborto, haciéndolo seguro, legal y a un coste razonable? ¿Quién de ellos puede afirmar tajantemente que no se mata una vida? Que se levante y lo demuestre. Simplemente he de decirle señor Luis María que usted será uno de los grandes responsables de la muerte de todos esos niños a los que se le impiden nacer.


La ciencia médica se divide en uno u otro sentido, pero usted se constituye en dueño y señor de lo que hay que hacer y se acabó. Buen ejemplo de democracia y de derechos tan promulgados y defendidos por su partido. Me quedo sorprendido ante tales contradicciones sin sentido y me hago inevitablemente una pregunta. ¿y estos señores nos gobiernan?


Yo si le puedo decir que estoy seguro, porque desde el momento que un óvulo es fecundado, allí hay un persona en desarrollo con todos los derechos como usted y yo. Una persona que necesita de otras, como usted que está en puestos de responsabilidad social y pública, que la defiendan y la respeten. Una persona a la que se le despoja su medio y se le corta su vinculación con el seno materno para que no siga creciendo y desarrollándose. ¿Es eso libertad?


Critica que las restricciones como la necesidad de certificados médicos, o un plazo de reflexión obligatorio antes del aborto, dificultan que la decisión de la mujer sea libre. Y de nuevo me quedo sorprendido por el sin sentido de nuestros propios gobernantes. Mire señor Luis María, le habla una persona sin ninguna relevancia, un simple maestro de primera enseñanza que ni siquiera ha ejercido la carrera, lo digo a título de los estudios que tengo. La primera condición para se libre es saber la verdad, y sólo cuando se esté en posesión de la verdad seremos lo suficientemente capaces de ser libres. Primero, sí ustedes son serios y quieren el bien de todos, hay que formar a las personas; decirles que el derecho más grande de una mujer es ser madre, porque eso lo lleva en sus entraña. ¿Hay alguna mujer que no haya deseado ser madre? Y ninguna madre quiere ni puede matar a su hijo.


Hay que decirles que libertad no es hacer lo que te apetece, sino lo que se debe y es correcto. Y lo correcto es respetar al otro, y más aún si cabe cuando se trata de la propia vida, y una vida que empieza. Libertad no es derivar mis actos hacia mi propio egoísmo e irresponsablemente me sumergo en el placer sexual, pero no acato las consecuencias que se derivan de un posible embarazo. El otro, mi propio hijo, en el caso de la madre, no importa. Libertad no es quitar todo lo que pueda estorbar a una búsqueda de mí mismo sin importar las consecuencias en que puedo dejar a los otros. Libertad es querer para mí, lo mismo que quiero para ti. Eso es la verdadera igualdad, la verdadera justicia y el verdadero derecho. ¿Donde está su libertad?


Eso es lo que hay que enseñarle a la gente, y luego que ellos decidan, pues la Verdad no se impone, sino se propone. Todo lo contrario sería llevarlos por donde otros quieren y preparan, para que como corderos recorran el camino por ellos trazados. Al final espera el acantilado y la desesperación, pues la Verdad siempre prevalece.


Ahora, expliqueme que sentido tiene obligar a que todos reciban la asignatura "Educación para la ciudadanía". ¿Es que quieren convencer a los que todavía no están formados libremente en que abortar, relacionarse sexualmente sin distinción de genero, hacer lo que cada uno crea o piense, dentro de unas reglas mínimas de convivencia que a ustedes los dejen tranquilos en el poder, eso es ser libre? No hay vuelta de hoja, la verdad nos hará libre, y la prueba de que se respeta la libertad es salvaguardar los derechos de todos dentro del respeto, la justicia y el bien común.
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