viernes, 30 de septiembre de 2011

ESTAMOS EN LA U.C.I.


La cosa es mucho más grave de lo que parece, o, dicho en otras palabras: "La situación es caótica, y aunque hablamos de Grecia (ver aquí), la enfermedad es mucho más contagiosa que lo que parece. Grecia fue la primera que dio la alarma, pero luego esto se extendió a otros países.

Ahora, vuelve a mal latir el corazón griego (ver aquí), pero el de otros países europeos, entre ellos el nuestro, están con dolores arrítmicos muy fuertes. Nuestro corazón late muy mal y la amenaza de un ataque cardiaco es muy amenazante, por no decir, inminente. El panorama es bastante incierto y difícil de solucionar. Se necesitan medidas ejemplares empezando por arriba porque abajo, el pueblo, está ya bastante esquilmado.

En otra reflexión hablaba de medida desde las diputaciones y Cabildo. Habrá que plantearse su utilidad o si se puede sustituir por otras más económicas u austeras. Habrá que mirar para los sueldos de los señores ministros, presidentes, consejeros, diputados, senadores, alcaldes...etc. Habrá que plantearse si hay dinero para enchufar a los amigos y a los hijos de los amigos, y para campañas superfluas que sólo buscan atraer y ganar votos.

Habrá que plantearse que el dinero público es, del y para invertirlo en el pueblo, una vez pagados todos los servicios que necesita el pueblo. Porque el problema con tantos derechos y reivindicaciones está en que se está perdiendo el norte y el significado de todas las cosas.

Porque la Escuela nace como un servicio a la familia, y lo paga la familia. Porque el Alcalde nace como un administrador y vigilante de las necesidades de los pueblos que forman las familias, y todos los demás servicio que se derivan de la complejidad que constituyen los pueblos y las ciudades, derivan de la properidad de muchas familias juntas. Por todo ello, a la hora de buscar medidas y recortes austeros para arreglar los problemas de los pueblos, ciudades y naciones, miren ustedes primero para las familias.

Porque las familias, sus hijos, son los que gritan y los que, cuando las cosas se hacen mal y no se administran con justicia y equidad, se rebelan y se puede armar lo que nadie quiere que se arme. Si hay una cosa segura es que con violencia no se arregla nada. Todo se destruye y luego cuesta más arreglarlo. Pero tenemos la siembra que hayamos hecho antes en la familia.

Porque la familia es la Viña donde y con los que se han formados las aldeas, los pueblos, las ciudades y los países. Y dependiendo del cultivo que se haya hecho, dependerán los frutos, y de los frutos el resultado. Este vídeo puede ayudarnos a reflexionar.

1 comentario:

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Gracias amigo Salvador, el post de la fe ha sido un éxito, más de uno volverá a recuperarla-Gracias por su colaboración
Con ternura
Sor. Cecilia

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