viernes, 18 de julio de 2014

CIEGOS GUIADOS POR CIEGOS



Parece increíble pero está ocurriendo, y más increíble todavía, nadie se da cuenta e incluso, a pesar de la información responden indiferentes y con la mirada puesta en otras cosas. Es algo así como ver venir el fuego, pero ver que lo que viene son suaves nubes de algodón que los adormeces y los duerme.

El volcán ha estallado ya. No sé como llamar la atención aunque yo posiblemente no existiré para esa fecha, pero si mis hijos y nietos. Todos, los que ahora estemos por los sesenta tendrán a sus hijos y nietos sufriendo lo que estamos gestando desde hace ya algún tiempo. Los estudios realizados estiman que dentro de cuarenta años nuestra población será la mitad de la de hoy. Pueden imaginar si ahora está la cosa mal, como podrá estar para entonces.

No habrá juventud ni población laboral para realizar los servicios requeridos ni sostener al país. Es como despoblar un pueblo y dejarlo desabitado. Sabemos que ese pueblo desaparece. No nos es extraño, pues hemos presenciado pueblos que sus habitantes han emigrado a la ciudad y el pueblo ha cerrado por defunción. Igual nos va a ocurrir a nosotros, y también a muchos pueblos de Europa, pero eso no nos consuela, si no se apoya a la familia y se inculcan los valores morales de la vida.

No hay que hacer nada nuevo, sino mirar cuarenta años para atrás y ver lo que había y se hacía en esos años en cuanto a educación y principios, y apoyarlos, protegerlos y llevarlos a la escuela y la familia para que el país empiece a poblarse y tenga futuro. El mal llamado progreso de los avanzados no tiene futuro, porque eso no es progreso, eso es perder la vista y caminar ciegos hacia el precipicio.

 Así de sencillo. Los efectos empiezan a verse, y las estructuras sociales, económicas, familiares se tambalean y los pueblos empiezan a borrarse del mapa poco a poco.
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