jueves, 3 de julio de 2014

EL ÚNICO CAMINO, LA FAMILIA



Se le puede dar vueltas y vueltas, formas y formas, y verlo desde infinidades puntos de vistas que, la familia es el único lugar donde el hombre está pensado para crecer y desarrollarse. Y una familia se compone de un ser humano, género masculino, y otro del género femenino, que se complementan y prolongan su compromiso de amor en reproducirse en otros seres, los hijos, a los que protegen y educan.

No cabe duda que el hombre y la mujer, llegados a una edad madura experimentan la necesidad de comprometer su amor. Un amor que hasta ahora ha sido más buscado por el placer, la satisfacción sexual o el siempre coqueteo egoísta de ser querido. Pero que, llegado un momento, necesitan darle sentido y formalizarlo en un proyecto y compromiso por amor.

Es ese compromiso el que le da sentido a la vida, la organiza y la entrega al servicio por amor. Amor que no se resiste al egoísmo entre ellos dos, sino que se abre a prolongarse en los hijos. Esa nueva dimensión les ayuda a vivir nuevas responsabilidades, a contraer nuevos compromisos, a darse y entregarse entre sí para darse también mejor a los nuevos miembros origen de su amor.

Todo lo que no sea así se aleja del verdadero sentido familiar. Todo lo que busque otros caminos y otras formas de vínculos familiares se sale del cauce natural y verdadero que fundamenta a la familia. Se pueden dar una y mil razones demagógicas apoyadas en la apariencia y la mentira, pero nunca la familia puede ser sustituida por otra forma a la que se le quiera llamar familia.

Y el precio de querer salirse de esa única forma de convivencia familiar, que es la familia tradicional, no tradicional por ser la de siempre y antigua, sino porque es la única y la que siempre será, es el caos, la pérdida de valores y la desmembración social. Los síntomas empiezan a verse.
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