jueves, 14 de agosto de 2014

RAZONES SIN SENTIDO Y SIN FUNDAMENTO



No se puede razonar cuando la razón no está de tu parte. No puedes decir que la Iglesia no hace nada cuando la labor de la Iglesia está reconocida por todos, porque está a la luz de todos. Defender que esto es mentira es defender la propia mentira, y eso no dice ni habla bien de ti. Porque la verdad siempre sale a la luz.

No se puede tratar a la Iglesia de obscurantismo cuando la Iglesia es transparente, habla en la verdad y está abierta a la luz de todo aquel que quiera conocerla. No se puede tratar a la Iglesia de retrograda o que entorpece el progreso cuando es la Iglesia la que promueve la educación, la justicia y la libertad de los pueblos dando su vida por ello.

No se puede tratar a la Iglesia de proselitista cuando la Iglesia propone en libertad la Verdad de la Palabra de Dios sin nunca imponer ni exigir. No se puede tratar a la Iglesia de dictadora cuando la Iglesia escucha, propone y ofrece la opción de elegir el bien y la justicia. No se puede tratar a la Iglesia de rica cuando la Iglesia distribuye y reparte todo lo que recibe y recauda para mitigar el hambre y la pobreza.

A pesar de todo, la Iglesia es pecadora porque está formada por hombres pecadores, que tocados por el pecado se equivocan, faltan a la justicia y a la verdad y cometen atropellos y vicios. Pero, ¡quiénes están exentos de pecados que levante la mano!, porque todos somos pecadores.

Pero la Iglesia es santa porque santo es su fundador, nuestro Señor Jesús, y ese, sí levanta la Mano libre de todo pecado. Y paga por todos los pecadores y nos limpia, purifica, justifica y salva. Por eso, la Iglesia es Madre y Redentora, y en ella todos, por la Gracia de Xto. Jesús, somos salvados.

lunes, 11 de agosto de 2014

¡ESE NO ES MI PROBLEMA!



De alguna manera solemos decir eso cuando otros tienen problemas: ¡Ese no es mi problema! Estamos diciéndoles que no va con nosotros y que le den solución ellos. Es verdad que muchos se crean problemas llevados por sus egoísmos y ambiciones, pero también es verdad que los problemas nos importan a todos, porque de una u otra manera influyen en todos.

Los enfrentamientos y las guerras originan inestabilidad, y en un mundo como el nuestro, super comunicado, tus problemas pronto se reflejan en los míos. La globalización nos ha unido más estrechamente y fuertemente y, eso, nos relaciona más tanto en lo bueno como también en lo malo. Al compartir, no sólo se toma lo bueno, sino que también lo malo se contagia.

Así, las guerras, las injusticias, las enfermedades, las miserias y carencias de otros pueblos, tienen su efecto en estos, y al estar fuertemente relacionados, sus consecuencias afectan también a las nuestras. Esto por un lado, pero por otro, el conocimiento a través de los medios nos permite descubrir cada día los sufrimientos y las miserias que pasan muchos pueblos por las injusticias de otros. Conocemos que sus derechos no son respetados y se les somete su libertad y su dignidad como persona.

Y esto nos debe comprometer a apoyarle y defenderle, y en la medida de lo posible, ¡y se puede!, establecer la paz y la concordia. Primero, porque todos salimos ganando; y, primero también, porque sólo con la justicia y la verdad se puede lograr la paz y la justicia. Hay muchos personas, niños, adultos y ancianos, que sufren enfermedades, persecuciones, injusticias y muertes que claman justicia y paz.

Mientras, ¿qué hacen los poderosos gobiernos al respecto? Verdaderamente, este si es nuestro problema, y quieras o no, a pesar de que te escondas como Adán y Eva, tendrás que dar respuesta a tu compromiso y a tu actuación.

domingo, 3 de agosto de 2014

UNA GOTA EN EL INMENSO MAR



Nos sentimos mal, y es que muy poco podemos hacer cuando tomamos conciencia que somos simplemente una gota en el inmenso mar. ¿Cómo podemos salar, desalar o transformar el mar cuando estamos a merced de su inmensidad y su poder? Somos mecidos, llevados y traídos, y a merced de su poderoso oleaje y fuerza eólica. 

Sin embargo, esa enorme inmensidad está compuesta de muchas simples gotas como yo, y eso me hace pensar que si todas nos ponemos cerca unas de otras y empezamos a navegar en el mismo sentido, la fuerza y el poder de ese inmenso mar puede empezar a resentirse. Sí, sé que es muy difícil acercarnos y, más todavía, ponernos de acuerdo, pero si tú empiezas por un lado, quizás otros pueden también empezar a hacer lo mismo.

La moda empieza así, se habla aquí, se dice allí, se publica, se extiende y cuando menos se piensa coge fuerza hasta llegar a hacerse fuerte. Muchas gotas pueden formar una ola grande que empuje y cambie la dirección del viento y la forma de empujar. Y hasta la forma de mecer. Es cuestión de saber que el mar lo formas tú y millones y millones como tú.

Pues bien, el mundo en el que habitas es algo parecido. Tú y otro como tú, por ejemplo yo, podemos pensar que si empezamos a ser mejor, ya hay dos que están remando en el mismo sentido. Tratemos de divulgarlo, de decirlo y de contagiarlo. No sabremos si lo lograremos, pero eso sí...

Sabemos que no estamos solos, que hay Alguien que nos ayuda, y ese si puede, y lo hace, porque no obstante, Él fue el que hizo el mar para que sometiéndole a su Voluntad sepamos nosotros que Él es el Señor.
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